TEXTOS

Anterior
Volver al inicio
Siguiente


Poemas del 7mo Festival de Poesí­a en Chepén Chepén



Fredy Yezzed (Bogotá, Colombia, 1979). Poeta, escritor y defensor de Derechos Humanos. Después de un viaje de seis meses por Suramérica en 2008, se radicó en Buenos Aires, donde estudia el género del poema en prosa argentino. Tiene publicado los libros de poesía: “La sal de la locura”, (Premio Nacional de Poesía Macedonio Fernández, Buenos Aires, 2010; Editorial Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2014) y “El diario inédito del filósofo vienés Ludwig Wittgenstein” (Ediciones Del Dock, Buenos Aires, 2012). Como investigador literario escribió los  estudios “Párrafos de aire: Primera antología del poema en prosa colombiano” (Editorial de la Universidad de Antioquia, Medellín, 2010) y “La risa del ahorcado: antología poética de Henry Luque Muñoz” (Editorial Universidad Javeriana, Bogotá, 2015).

 

¿QUIÉN ASEGURA QUE LA LOCURA NO ES UN INTENTO más de salir de la casa hundida? ¿Algo que está entre el hombre y el ser humano? Una ventana dentro de nuestra ventana. Algo que huye de nuestra costumbre de llamar el fuego, de humillar un árbol, de defecar sobre un ramo de niños.

 

¿Quién asegura que la locura no es ese deseo de acariciar los caballos, de abonar las plantas, de sentir correr agua limpia dentro del jarrón del alma? Quién negaría que la locura no es esa catástrofe tectónica del rozarse de dos células como dos rosas a las cuales les lleva tiempo acostumbrarse al olor del otoño, que deben dar el atlántico salto de una millonésima de milímetro más, que tienen en su sangre toda la responsabilidad de salvarnos. Y aún más: que no desean salvarse si no nos salvamos todos.

 

¿Acaso no se han dado cuenta? Los dioses no existen, pero estamos juntos. Somos dios, la noche, la esperanza.

 

 

 

 

Angélica Freitas (Pelotas, Rio Grande do Sul, Brasil, 1973). Ha publicado Rilke Shake (São Paulo: Cosac Naify, 2007) y um útero é do tamanho de um punho (São Paulo: Cosac Naify, 2013), libro que resultó finalista del Premio Portugal Telecom. Es editora, junto a Marília Garcia y Ricardo Domeneck, de la revista de poesía Modo de Usar (http://revistamododeusar.blogspot.com.es/).

 

En la bañera con Gertrude Stein

 

gertrude stein tiene un culo enorme llega adonde estoy

gertrude stein y cuando llega hace un ruido como si

alguien pasase un paño mojado en el frente de vidrio

enorme de un edificio público

 

gertrude stein de aquí para allá estás tú el pañito para lavar

detrás de la oreja es todo tuyo de aquí para allá estoy yo

el patito de goma es mío y así quedamos satisfechas

 

pero gertrude stein es presumida y le parece gracioso tirarse

un pedo debajo del agua eh, gertrude stein no es posible

que a alguien le guste tanto hacer burbujas

 

y en ese momento como la bañera es de ella saca el tapón

y me roba la toalla

y sale corriendo desnudo el culo enorme baja las escaleras

y gana las calles del st. germain-des-prés)

 

(Traducción de Cecilia Pavón)

 

 

 

 

Arehf Palacios (DF, México) Poeta joven, estudiante de Antropología en la Universidad de Guadalajara y quien ha participado en incontables concursos de poesía, por ejemplo en FIL Joven (2007 y 2008). Su Primer Poemario publicado se titula: VIAJE. Publicaciones Colectivas: Salve Luzbel (Ediciones el Viaje, 2015) y  De Cartón Rueda, seis años en la necedad (Catarsis Cartonera, 2015); y Antología Las Palabras y el Viento (2014).

 

Deposita mi abuelo un arma en la mano de mi padre

 

mi abuelo, el de la hermosa voz borracha

que amorataba de llanto las noches conyugales

y afilaba sus puños

entre la soga y los cuernos del becerro

 

ese hombre, macho cabrío

progenitor de una estirpe estéril

aparéceme en un sueño desnudo

montado sobre un enorme toro negro

 

lleva en su mano izquierda

                                             un abierto fruto rojo

y en la mano derecha

                                             un pequeño cetro luminoso

 

deposita en mi mano un arma mi abuelo a través de mi padre

 

se trata de un ritual de paso:

hay que saber acabar con lo inmóvil

lo inservible, lo muerto debe quedar bien muerto

aunque mire con ojos lastimeros

aunque las lágrimas sean mutuo espejo

de ambos rostros,

                              un arma debe ser disparada

con la mano callosa de un hombre loco

ridículo charro y farsante teporocho

carnicero del espíritu fraternal envenenado

por la ira, reino y legado para su único vástago

 

mi abuelo deposita en mi mano un arma que es mi padre

 

 

 

 

Cristian De Nápoli (Buenos Aires, Argentina, 1972). Publicó los libros de poemas Límite bailable (1999); El ring (2004); Palitos de agua (2005, 2008); Los animales (2007) y El pueblo le canta a sus familias disfuncionales (2012). Integra la antología 53/70. Poesía argentina del siglo XXI (2015). Durante años coordinó el Festival de Poesía Latinoamericana Salida al Mar y dirigió la editorial de poesía Black & Vermelho. Es traductor de portugués e inglés. Administra el blog Salida al mar.

 

NU-BDP2

 

Porque viví un tiempo ahí

y hoy quiero acordarme de su forma.

Porque pudiendo estar en otro país

preferí NU-BDP2.

Porque empezó como un viaje

a un destino turístico

que tenía poca playa

y mucha vacación,

hermano de una ilusión

multiplicada a escala imprevisible,

viví en NU-BDP2.

Y nada era familiar

salvo el modo en que los otros turistas

me decían

andá a trabajar.

Eso aunque en NU-BDP2

yo trabajaba

todos los días.

Tenía mi motus animus continuus,

que así se llamaba

nuestra habitación

con vista a todo menos a cierto bajón

que viví.

Por eso le canto al lugar

donde perdí la conciencia

de mis actos.

Yo, en esas tierras,

me sentía nuevo y ligero.

Del puro algodón del sueño

las cosas pasaban.

Y las piedras

al costado

del camino

eran improvisadamente lindas.

Porque ahí viví

y era la música siempre

en armonía,

¿te acordás cuando caminábamos

lo suave que se sacudía

todo?

Era desayunar en cualquier plaza

mate o jugo de naranja,

de la orilla del mar ni hablar

porque, bueno, NU-BDP2 mar

no tenía. Pero esa selva

yo no la voy a dejar en el olvido

porque era el amor entero de las cosas

dando una ilusión natural

de amor invencible, geológico.

Amor sin una planta seca,

amor sin un insecto herido,

amor sin un animal desgarrado,

amor sin una piedra

partida en dos.

La música ante todo, aunque a veces

indefectiblemente

lejana. Hoy, cuando te levantás,

sola con lo sólido de tu desatención

¿desayunás tranquila? Fantaseabas

irte bien lejos de Buenos Aires.

Pero hay que salir, no huir

de Buenos Aires.

Huir de Buenos Aires es tema

de banda de verano.

Hoy, cuando te levantás,

¿adquiriste el don de estar tranquila?

¿Sos como esa chica que veo, ahora,

mateando debajo de un árbol

en Parque Lezica

y que parece que escucha música

y que se entiende bien

con sus cosas?

En fin, viví un tiempo ahí.

Un poco vos también.

Y cuando volví pensé traerte de regalo

una canción.

Porque no puedo odiar a quien tiene miedo

pensé que puedo regalarle una canción

a quien pocas veces canta.

Pero las canciones tienen una proyección

y yo ya no quiero

vivir en UN-BDP2.

Porque hay que tener un cuerpo enorme

para vivir en dos tiempos

y un cuerpo que quiere cambiar a otro

no tendría ni que toser.

Por eso, puedo regalarle una canción

a quien raramente canta.

Pero lo que quiero, si me preguntás

lo que realmente quiero,

es regalarte otra cosa:

una guitarra.

 

 

 

 

Victoria Guerrero (Lima, 1971). Poeta y doctora en Literatura. Cuatro de sus libros están en el compilatorio Documentos de barbarie (poesía 2002-2012). Publicó la novela corta Un golpe de dados (novelita sentimental pequeño-burguesa) en el 2015 y publicará este año el libro “En un mundo de abdicaciones”.

 

El texto empieza (o termina) “Eres una arrogante”

Las chicas toman cerveza en el bar de la esquina/ Son cultas e inteligentes/ Algunas han leído a los filósofos posestructuralistas

Pero eso a quién le importa

Algunas matarían por Anna Ajmátova o Marina Tsvetáeiva

Porque la tragedia es nuestra rutina y nos entregamos a ella con ansias

Y los rusos son nuestro horizonte

Hay otras que leen con avidez a la señorita Dickinson o se arruinan con la Woolf

Pero eso a quién le importa

Los chicos solo conocen a las damas/ a las feas ni las miran y se arruinan con las divas

Las chicas toman cerveza en el bar de la esquina/ son cultas e inteligentes y juegan con los hombres

Porque esa es la rutina que nos enseñaron

Y nos damos besos con ellos en las esquinas oscuras

Es sabido que algún corazón se hará añicos

Esperemos que no sea el de las chicas

 

 

 

 

Rocío Silva Santisteban Manrique (Lima 1963). Escritora, profesora universitaria, investigadora y periodista en temas de género, literatura, imaginarios y relaciones entre cultura y poder. Ha publicado seis libros de poesía Asuntos Circunstanciales (1984), Ese oficio no me gusta (1987), Mariposa Negra (1993, 1998), Condenado Amor (1995), Turbulencia (2005) y Las Hijas el Terror (2007), dos libros de relatos Me Perturbas (1994) y Reina del Manicomio (2013) y ha editado dos libros de estudios culturales El Combate de los Ángeles, Pontificia Universidad Católica, 1999 y Estudios Culturales (junto con G. Portocarrero, V.Vich y S. López-Maguiña), RED, 2001 y uno libro sobre literatura junto con Mariela Dreyfus Nadie sabe mis cosas: ensayos en torno a la poesía de Blanca Varela  (Congreso del Perú, 2007).

 

BAvioLADA

 

Hoy la vi, fue casualidad

 

estaba en el bar, me miró al pasar

 

yo le sonreí y le quise hablar

 

me pidió que no

 

no, no, suéltame, déjame en paz

 

estás borracho

 

¿quién eres tú para hablarme así, perra?

 

que otra vez será, que otra vez será

 

tierno amanecer, sé que nunca más

 

aquí el que manda soy yo

 

como olvidar su pelo, como olvidar su aroma

 

como olvidar ese olor que sube por mi cuerpo

 

una babosa, pegajoso, leche agria

 

cerveza y vómito negro, rencor y cólera

 

si aún navega en sus labios el sabor de mi boca

 

sus pelos en mi boca, la arcada al fondo de mi garganta

 

y esa otra boca, la pistola

 

abre la boca mierda

entre mis piernas, saliéndose y metiéndose,

 

¡por qué no me matas de una vez!

 

cada chica que pase con un libro en la mano

 

me traerá tu nombre como aquel verano

 

¿su nombre?, ¿para qué?

 

era suboficial o teniente o no sé qué

 

porque ordenaba, les dijo, háganlo rápido

 

como yo y no se ensucien demasiado

 

entonces pasaron uno por uno, dos, tres

 

no más, por favor, no, no, déjenme morir

 

cuatro cinco seis

 

ya no, Dios, ya no, ya no

 

siete

estaba completamente muerta, muerta, muerta, ocho

 

fuiste mía un verano

 

ocho, fueron ocho

 

perra, ladra

 

solamente un verano

 

pero el olor lo tengo aquí

 

zumba en mi cabeza como rastrillo de metralla

 

qué asco

 

yo no olvido la playa ni aquel viejo café

nunca jamás, esos ojos

 

su huella me vuelve loca

 

ni tu voz ni tus pasos

 

se alejarán de mí.

 

 

 

 

Luis Fernando Chueca (Lima, 1965). Ha publicado los poemarios Rincones. Anatomía del tormento (1991), Animales de la casa (1996), Ritos funerarios (1998) y Contemplación de los cuerpos (2005). Ha escrito además numerosos ensayos sobre poesía peruana contemporánea. Integra el comité editor de Odumodneurtse. Periódico de poesía y de la revista de literatura Intermezzo Tropical.

 

DIFÍCIL mirar a los ojos

a quien lleva en el rostro escrita la condena

y ver de cerca las muecas de la muerte

 

Difícil tocar tu cara reventada a culatazos

la carne calcinada

pellejo hinchado o carcomido

 

Muerte por enfermedad

muerte por disparos

o muerte por el fuego que arde en la cocina

y en los huesos

 

Muerte que se pega al cuerpo y no lo suelta

 

Difícil oír tu risa enloquecida

atabales que golpean

hasta hacerse bramido insoportable

 

Difícil besar tu hediente cercanía

si llevas sobre el rostro

la condena

 

Difícil decir tu nombre en alta voz y repetirlo

 

Difícil dar un paso en esta tierra hueca

 

 

 

 

Efraín Altamirano Caceres (Cusco, 1985). Poeta, Músico, Activista, Performer e Ingeniero Civil. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música, en Lima. Integrante de la Muestra de Poesía de la Fundación Yacana (2007), con el libro Al otro lado del Verso (Elefante Blanco Editores – 2012) y en la Antología Enero en la Palabra dirigido por el festival de Poesía del Sur Andino (Cusco – 2014 y 2015).

 

Mis poemas descansan tranquilas y tranquilos

y tranquilos y tranquilas esperan el momento para preguntar la hora

tienden la cama de mamá

ordenan la sala vacía como una mano que saluda

hay alegría entre sus espacios

que antes eran paredes

no intento escribir por ellos ellas

esto que ahora redacto ya me lo habían murmurado

mientras movían los muebles que no hay

pero ahí están

sucede que mis poemas

disfrutan hasta la cosquilla

esperan con paciencia de tiempo y amnesia casual

cuando la arena se termine

se dará vuelta esto que anhela convivir en el intento

y es cierto

luego de esperar…

 

 

no tengo idea.

 

 

 

 

Carol Andrea Cruzado Quintana (Laredo, Trujillo 1993). Es estudiante de Ciencias de la Comunicación, ha publicado “Materia” en el 2015, poemario artesanal que mereció el segundo puesto en los II juegos florales interuniversitarios “Jorge Díaz Herrera” 2012 (UNT). Actualmente reside en la ciudad de Chachapoyas con su pequeño hijo.

 

La forma tétrica

de ver tu cuerpo bajo la ducha

de ver el agua

navegar en el espacio

mojado tu pecho

mojado tu cabello

el agua

se desprende

mojando mi rostro

y mas tarde mi sexo

cuánta humedad aguantaré aquí

cuánta maldad en tu rostro

jugaremos y nos convertiremos

en seres perversos

pondremos fin a nuestros rezos

cantaremos fuerte

para que nuestros hijos duerman.

 

 

 

 

Leda Quintana Rondón (Lima, 1972). Es educadora, promotora de lectura y co-coordinadora pedagógica del proyecto “Escribir como lectores” (Fundación SM, Aele y Comunidades letradas). Participó del taller “Laboratorio de poesía” dirigido por la poeta Victoria Guerrero en la Librería Café del Fondo de Cultura Económica y ha participado en algunos recitales, como el II Festival de Poesía de Barranco. Actualmente enseña literatura en una escuela Waldorf, prepara la sistematización del proyecto “Aulas lectoras”de CPUR (Juliaca –Puno) y escribe poesía.

 

Martín en Chayara

 

El corazón de mi madre es una caverna

Allí nos guarecemos del frío

Mis hermanos y yo

Pétreo y celeste es el útero

Desde donde escribo este poema.

Madre remueve la tierra

Siembra en mí guijarros oscuros

Me riega con sus sudores

Quita mis malezas

Barbecha con cuidado mis surcos.

Yo crezco entre los molles

Con las voces de cedrones y retamas

Dibujo y abro ventanas en la cueva

Excavo túneles.

Me pierdo en los laberintos de Chayara

Allí queda la chacra de mis padres

Una cuesta de piedras donde escucho

Batallas de cerros, risas de acequias.

Allí empecé a leer mi tierra

Los silencios de mi cueva

Los abismos y sus constelaciones.

 

 

 

 

Santiago Vera Cubas  (Lima, Perú). Poeta y miembro del colectivo de poesía Ánima Lisa. Es licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica del Perú, donde se desempeña como docente. Ha publicado Volúmenes silenciosos (Taller la crema, 2012) y Libro de las opiniones (Paracaídas, 2014).

 

-No he visto nunca una sola palabra.

Decretos del triunvirato ablandan volcadas suficiencias

Y Entre los mástiles de nata Se desliza el orden.

 

Al fondo la ausencia de pared. No hay ni un zócalo que

Hierva horizontales ni amordace

Escudos paralelos.

 

La placa -herrumbre de la ausencia-

El tiempo en que no estábamos Aquí

 

No Había Muro

No Hay Muro

 

El tiempo en que no estábamos aquí Algo pasó

 

Algo de Paso pasó exhibiendo artillerías separando junturas a balazos

 

Asolando vacuas latitudes exterminando vacas

 

Bombardeándose los pies cuando al contrario procurábase acabar con multitud de allís

 

Y vientos

 

No he visto nunca  una sola palabra

Ni al fondo            Ni adentro               Ni latiendo en el umbral del viaje

 

La finta del ocaso en la pared

 

No hay pared

No hay Muro

 

No he visto nunca una sola palabra

 

-¿Y?

 

 

 

 

Vea también: poemas de Clara Giraldo.


Noticia Biográfica


Varios autores



Articulos relacionados