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Dorothy y William Wordsworth: dos miradas a los narcisos



 

 

*Las siguientes traducciones y notas fueron preparadas por Estefaní­a Angueyra. 

 

 

Dorothy Wordsworth (1771-1855) fue una poeta y diarista inglesa. Nunca tuvo aspiraciones de ser reconocida, pero sus diarios personales, en los que explora apasionadamente el mundo natural, evidencian gran sensibilidad y fuerza poética. La entrada del 15 de abril de 1802 hace parte de su Diario de Grasmere, pueblo donde vivió tranquilamente con su hermano durante tres años; allí­ se relata bellamente el suceso que luego inspirará a William a escribir Erraba solitario como una nube. Dorothy Wordsworth también influyó en otros poemas de los lakistas, como Christabel o Tintern Abbey.

  

 

William Wordsworth (1770-1850) es quien inaugura, junto con Samuel Taylor Coleridge y su obra conjunta llamada Baladas líricas, el Romanticismo en Inglaterra. En el prólogo de este libro, Wordsworth proponía un nuevo tipo de escritura poética que utilizara un lenguaje más sencillo. Además, definió a la poesía como el “desbordamiento espontáneo de sentimientos poderosos” que se origina al recordar, en un estado de tranquilidad, la emoción que existió anteriormente frente al objeto de contemplación, noción que se manifiesta claramente en su poema de 1804, Erraba solitario como una nube.

    

 

 

 

Jueves 15 de abril de 1802 (fragmento), del diario de Grasmere – Dorothy Wordsworth

 

Cuando llegamos a los bosques más allá del parque Gowbarrow, vimos algunos narcisos cerca del agua, fantaseamos con que el lago había empujado las semillas hacia la orilla y que de esta manera la pequeña colonia había brotado — pero mientras seguíamos había más e incluso más y al fin bajo las ramas de los árboles, vimos que había un extenso cinturón de ellos a lo largo de la orilla como del ancho de una autopista de peaje campesina. Nunca vi narcisos tan bellos, crecían entre las piedras mohosas, alrededor y entre ellas, algunos reposaban sus cabezas encima de estas piedras como si fueran cojines para descansar y los demás se agitaban y se mecían y bailaban y parecían reírse de verdad con el viento que soplaba sobre ellos por encima del Lago, qué alegres se veían, tan resplandecientes, tan cambiantes. Este viento soplaba directamente desde el Lago hacia ellos. Había aquí y allí un pequeño nudo, y unos pocos rezagados algunas yardas más arriba, pero eran tan pocos como para no perturbar la simplicidad y la unidad y la vida de ese ocupado camino — descansamos una y otra vez. Las Bahías estaban tempestuosas y escuchamos las olas a distancias desiguales y en la mitad del agua como en el Mar.

 

 

 

 

Erraba solitario como una nube – William Wordsworth

 

Erraba solitario como una nube

que flota alto sobre valles y colinas,

cuando de pronto vi una multitud,

una hueste, de narcisos dorados;

junto al lago, bajo los árboles,

agitándose y bailando con la brisa.

 

Incesantes como las estrellas que brillan

y titilan en la ví­a láctea,

se extendí­an en una fila interminable

por la margen de una bahí­a:

diez mil vi en un pestañeo,

batiendo sus cabezas en animada danza.

 

Las olas a su lado bailaban; pero ellos

superaban en gozo a las olas centelleantes:

un poeta no puede sino ser feliz,

en tan radiante compañí­a:

contemplé —y contemplé— sin pensar mucho

en la riqueza que me habí­a traí­do tal escena:

 

pues a menudo, cuando en mi sofá reposo

con ánimo ocioso o pensativo,

ellos resurgen en ese ojo interior

que es la dicha de la soledad;

y entonces mi corazón de placer se llena,

y baila junto a los narcisos.


Noticia Biográfica


Estefaní­a Angueyra (Bogotá, 1992). Estudió Literatura en la Universidad Javeriana y actualmente trabaja en un proyecto de traducción sobre Margaret Atwood. Ha participado en distintos cursos de escrituras creativas como el Taller de Poesí­a del Fondo de Cultura Económica y La Cantera de Traductores realizada conjuntamente por Ametli y Actti.



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