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Poesí­a española: Miguel Floriano



                                                            De Quizá el fervor.

 

Solo el poema

 

¿Recuerdas, después del amor? Pasabas

tu mano por mi frente exhausta

casi como la luz por el crepúsculo.

Luego tu espalda me pertenecía

estricta, despaciosamente: dádiva

era su suavidad para mi tacto.

Más tarde, entrelazados, siempre

leíamos a Celan y a Kavafis,

y bajo la música excelsa de sus versos

la noche se encogía hasta volverse

indecible.

 

¿Recuerdas, después del amor? Si ahora

estuvieras leyendo estas palabras,

sagaz, astuta, lejanísima,

quisiera que en ellas pudieses revivir

aquellas pocas formas sublimes, aquellas

ciegas costumbres quebradizas

en cuyo hábito aprendimos el coraje.

 

 

 

 

                                                            De Claudicaciones.

 

Necrológica

                                                            (Introito)

 

Aunque a día de hoy ignoro el modo

de dirigirme a ti sin violentar

el espacio sereno del poema –que

de pura nada justifica su desidia–,

te diré: observa

cómo el polvo sepulta nuestros versos.

¿Habré empeñado mi destino, acaso el tuyo,

al perseguir solemnidad en verbos nobles,

negándome al idioma humilde

que debiera el amor haber dispuesto?

Algo de lo que fuimos hoy nos juzga

por haberlo elevado entre las cosas

con la violencia propia de nuestro deseo,

de nuestra contemplada desnudez.

Para no extraviarla entre las venganzas

del ayer y entre los fuegos

del mañana, escribir

que hoy ya es otra mi pena:

las palabras no están donde juraron.

Ha muerto la belleza de los nombres

que una tarde de abril yo fui escogiendo

para burlar tu pesadumbre.

 

 

 

 

V.

 

Una luz malherida penetra el ventanal

y va posándose en tu bajo vientre:

ya una región del muslo iluminada apenas.

Alguien se ha levantado para contemplarte.

Alguien se ha levantado para ver de cerca

cómo todo su ayer aquí converge

lo mismo que en aquel ascenso el ala.

¿Soy yo quien ahora observa y es desaire,

sueño de inmediatez, ventura solo?

¿Soy yo quien ahora mira sin recelo?

Alguien se ha levantado hace un segundo

para contemplarte, y acaso

toda la paz de su contemplación

sea ya signo y origen de tu cuerpo.

¿Quién es? ¿Soy yo quien a la orilla

de tu descanso no recuerda? No es posible.

Alguien se ha levantado para contemplarte.

Alguien se ha levantado para abandonarse

delante de tan pura claridad.

¿Quién es? ¿Ha amado o ha perdido?

 

 

 

 

Yeats

 

Sobre las lentas ruinas de la tarde,

cuando saberse ausente

ya no consuela sino que le da forma

al recuerdo más traidor,

si la voz se aventura a sostenerlas,

tus palabras ofician, exhalando

su secreto feraz, el milagro del sosiego:

renuevan la mirada y le devuelven

la inocencia al pensamiento.

Contienen la pregunta

a no pocas respuestas tus palabras.

Atesoran un mundo irreparable.

 

 

 

 

Adam Preston remata su último poema

con una aparente personificación

 

No me detiene la memoria de los límites:

me hundo en tu raíz y muerdo sombra.

Sé bien que siempre anhela

la luz todo lo oscuro.

Será hoy cumplimiento. Mañana

tiempo victorioso

tu belleza terrible.

 

 

 

 

Vea también: la poesía cautivante de Hart Crane.


Noticia Biográfica


Miguel Floriano (Oviedo, 1992) ha publicado los libros de poemas Diablos y virtudes (Málaga, 2013), Tratado de identidad (Barcelona, 2015). Quizá el fervor (Sevilla, 2015) y Claudicaciones (Sevilla, 2016), además de la plaquette Solí­cito adiós (poemas acuciados) (Gijón, 2015) y, junto con algunos compaí±eros de generación, Principios Organizativos del Patarrealismo Salvaje (Madrid, 2016). Sus versos se incluyen en las antologí­as Diversos (Asturias, 2015), y Re-generación (Granada, 2016). Poemas suyos se recogen en las revistas Cí­rculo de poesí­a, Estación Poesí­a y Anáfora. Ha preparado, junto al poeta Antonio Rivero Machina, la antologí­a Nacer en otro tiempo (Sevilla, 2016). Dirige Nadie que habla, un espacio en la revista digital RitmosXXI, donde publica semanalmente artí­culos de vario tipo, y Lujuria crí­tica, su blog personal. Ejerce esporádicamente la crí­tica literaria en diversas plataformas y publicaciones. Reside en Oviedo.



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