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Edición 26

Héctor Hernández Montecinos: Los colores y papá



Los colores y papá

(Fragmento)

 

 

Papá morí­ en el rí­o.

Ellos fueron.

No los niños.

Esos juncos malvados me ofrecieron estas piedras.

Me dijeron que eran mágicas.

Yo les creí­ y me lancé al rí­o.

Papá ellos me engañaron.

No fue mi culpa morirme.

Los niños me decí­an que no les hiciera caso.

Huye.

Huye.

Huye de esos juncos me gritaban.

Pero yo querí­a hablar con ellos como hablo con las abejas.

Los juncos son malvados papá.

No hables con ellos.

Querrán empujarte al rí­o y morirás como yo.

Te darán unas piedras y te dirán que son mágicas pero no lo son.

No quiero que te mueras papá.

Ya no podrás dormir junto a mí­.

Es culpa de esos malvados juncos.

Desde el fondo del rí­o me pareces hermoso.

El sol brilla en tu cabeza y tiritas como la corriente del agua.

Bailas en el cielo.

No grites más mi nombre.

Ya me morí­.

Tú no me ves y corres despavorido.

No conozco a esa gente que te acompaña.

¿Son luciérnagas?

¿Son cigarras?

¿Son libélulas?

Papá diles que no se posen en los juncos.

Son malvados.

Diles que vuelen más allá del rí­o.

Hay un bosque muy fresco.

Y más allá hay unas montañas con una nieve rosada.

Papá tus manos se ven tan grandes.

Das manotazos en el agua.

Casi me tocas pero estoy en el fondo del rí­o y no me alcanzas.

Estoy feo.

Hinchado y lleno de manchas.

Mi piel se puso blanda y se deshizo.

Estoy feo papá.

Mejor no me busques más.

Dile a mamá que me fui con las abejas.

Ella sabe que también hablo con las flores y nos creerá.

No quiero que me regañe.

No le digas que le hice caso a los juncos.

No le digas que creí­ que estas piedras eran mágicas.

No le digas que eres hermoso.

Mamá no es mamá.

A mamá se la llevaron los coyotes.

Yo vi cuando vinieron y se fue con ellos.

Los besó en la boca y les dio de comer.

Eran tres coyotes.

Tení­an los ojos rojos y hablaban raro.

Mamá sacó una rata de su entrepierna y se las dio.

Los coyotes la despedazaron.

No.

No era una rata.

Era un conejo.

Sí­.

Eran decenas de conejos.

Los coyotes olieron toda la casa.

Yo estaba escondido debajo de las cascaras de patatas.

No pudieron verme.

Mamá los invitó a la cama y se movieron con ella.

La mordí­an y mamá gritaba.

Yo querí­a ayudarla pero mamá levitaba y no la podí­a alcanzar.

Más conejos caí­an de la cama.

Estaban ciegos y de su boca salí­a vino.

Esos conejos no eran conejos papá.

Eran corderos.

No tení­an patas.

Eran horrendos y yo tení­a miedo.

Mamá seguí­a levitando y los coyotes aullaban.

Mamá te dirá que no es cierto.

Te dirá que los coyotes eran mis amigos.

Que yo dormí­a con ellos.

No es verdad.

No creas en sus palabras.

Te dirá que te sigo cuando vas al rí­o.

Te dirá que me desnudo cuando te desnudas.

Pero no le creas papá.

Ella duerme con los coyotes.

Créeme a mí­.

Los juncos me dijeron que esas piedras eran mágicas.

Por eso fui con ellos.

Me engañaron.

Al tomar las piedras se hicieron grandes y caí­ al rí­o.

Eran dos piedras.

Tení­an pelos y eran suaves como la piel.

Las besé papá.

Tú estabas sobre mí­ en sueños.

Los juncos son malvados.

Mamá cortaba la leña antes que regresaras a casa.

Los árboles sangraban y ella se reí­a.

Tení­a dos hachas.

Una en cada mano.

Arrancaba los árboles de raí­z.

Estaba loca.

En eso volvieron los coyotes.

Bebieron la sangre de los árboles y también rieron papá.

Yo los vi.

Mamá no es mamá.

Ella te dirá que me fui con los niños y que no me busques más.

Estoy en el fondo del rí­o y no me ves.

No te acerques a los juncos.

Son malvados.

No me busques donde acaba el camino.

Los coyotes aparecerán y querrán comerte.

No regreses a casa porque mamá no es mamá.

Vete con las abejas.

Te darán miel.

Te gustará como me gusta a mí­.

La hacen las flores cuando sueñan.

Papá anochece.

No me busques más.

Estoy feo.

Mi cabello se desprende y se va con el agua.

Ya no tengo ojos pero aun así­ te veo papá.

Huye antes que aparezcan los coyotes.

Vete con esas luciérnagas.

Vete con esas cigarras.

Vete con esas libélulas.

No vuelvas a casa todaví­a.

Toma papá.

Toma estas piedras por si aparecen los coyotes.

Coge papá estas piedras.

Son piedras mágicas.

Eso papá.

Abre tu mano.

Acércate un poco.

Acércate un poco más.

 

 

 

 

Vea también: Primer Coro de la rocade T. S. Eliot.


Noticia Biográfica


Héctor Hernández Montecinos (Santiago, Chile, 1979). Licenciado en Letras Hispanoamericanas (P. Universidad Católica de Chile). Termina un Doctorado en Filosofí­a mención Estética y Teorí­a del Arte (Universidad de Chile) y comienza otro en Literatura (P. Universidad Católica de Chile). De su proyecto total, Arquitectura de la Mentalidad, que consiste en tres monumentales trilogí­as que superan las dos mil páginas, dos ya han sido publicadas, La Divina Revelación (Ciudad de México: Aldus, 2011) y Debajo de la Lengua (Santiago: Cuarto Propio, 2009; 2ª ed, 2014). Se ha publicado cerca de una treintena de libros recopilatorios de su obra en una decena de paí­ses. En Chile ha sido becario del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Fundación Pablo Neruda, de la Fundación Andes, y en México del Programa de Residencias Artí­sticas para Creadores de Iberoamérica y de Haití­ en de FONCA y AECID. Actualmente lo es de Conicyt (Comisión Nacional de Investigación Cientí­fica y Tecnológica). A los 19 aí±os recibió el Premio Mustakis a Jóvenes Talentos. A los 29, el Premio Pablo Neruda por su destacada trayectoria tanto en Chile como en el extranjero. Su trabajo poético lo ha llevado por casi toda Latinoamérica, además del Latinale 2007 en Alemania y a los Festivales de Cádiz y Centrifugados en Espaí±a este aí±o. También a ser traducido a varios idiomas para revistas y antologí­as como por ejemplo Poesí­a-aí±icos y sonares hí­bridos. Doce poetas de Latinoamérica (Berlí­n: Instituto Cervantes/Sukultur, 2007), Cuerpo plural. Antologí­a de la poesí­a hispanoamericana reciente (Valencia: Pre-Textos, 2010), Hallucinated Horse. New Latin American Poets (Brighton: Pighog Press, 2012) y recientemente en El Canon Abierto. íšltima poesí­a en espaí±ol (Madrid: Visor, 2015) como uno de los 40 poetas “más relevantes de la lengua espaí±ola nacidos después de 1970”. Es el compilador de 4M3R1C4: Noví­sima poesí­a latinoamericana (Santiago: Ventana Abierta, 2010) y Halo: 19 poetas nacidos en los 90 (Santiago: JC Sáez editor, 2014).



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