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Edición 17

Tres poemas de Antonio Martí­n de las Mulas



Visita al museo arqueológico

 

Expuestas y ordenadas en vitrinas blindadas,

contemplas viejas armas de la baja edad media:

espadas oxidadas, mazas y estoques rotos…

yelmos desvencijados, rodelas inservibles…

echadas a perder por el tiempo y la guerra.

Y un maniquí­ en el centro que domina la escena

con la cota de mallas y el casco entre los brazos

representa a un muchacho que va a perder la vida.

Prosigues la visita: banderas,  y estandartes

decretos, mapas, sellos, y grandes alianzas,

coronas incrustadas con luminosas gemas,

los reyes que ordenaron tallar en sus sepulcros

emblemas y latines, motivos caprichosos,

narraciones históricas expuestas en paneles,

y unos ojos curiosos que empiezan a leer

el corazón del hombre, lo que llevamos dentro:

aquella oscura voz que confundimos siempre.

 

 

 

 

Visita a un castillo medieval

 

Estás ante la mesa de una sala de armas

de algún rey destronado de la baja edad media,

señor quizá de villas y bastas extensiones,

o acreedor de un jugoso devengo de tributos.

No quiso darle Dios la gracia de vestirse

con los trapos raí­dos de los que tienen hambre,

y quiso aprovechar su poder sobre el mundo:

¿qué decretos dictó para sus prí­ncipes?

¿qué reverencia impuso en las audiencias?

Y sin embargo, tú, después de tantos siglos,

te adentras en la sala vestido de vaqueros,

sin formas suplicantes, ni conducta de súbdito

y le devuelves por fin su condición de hombre,

su santa mortandad, su miseria legí­tima,

la verdad tan ansiada que jamás encontró;

ahora también que vives este instante de luz,

ante una mesa vieja del cuarto de un castillo

de algún lugar perdido en un rincón de España.

 

 

 

 

Suena una música

 

Suena una suave música que llega

hasta tu corazón como una mano.

No sabes de quién es, ni por qué vive

aún en un rincón de tu memoria.

Es una mano cándida inocente

que te toca muy hondo y te conmueve

al ritmo de la música que escuchas.

¿Por qué llega hasta ti desconsolada

después de tanto tiempo malvivido?

Sus caricias alumbran los acordes,

-notas blancas, dispersas armoní­as-

que vagan por tu vida silenciosos.

¿De quién es esa mano misteriosa

que tanto daño hace y te acelera?

Te has vuelto un instrumento entre sus manos.

Y esa música suave te reclama:

una voz taciturna a media noche,

y no sabes quién es, por qué, ni a dónde.


Noticia Biográfica


Antonio Martí­n de las Mulas, (Madrid, Espaí±a, 1.977) es abogado, tiene en su haber algunos galardones, y unos cuantos poemas publicados en diversas revistas. Su blog personal es: lacasatransparente.blogspot.com.co. Actualmente vive en Medellí­n, Colombia.



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