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Pájaros, de Saint-John Perse



Para ver del poema “6” en adelante: Pájaros, de Saint-John Perse II

 

Traducido por Martín Abadía (Argentina). Entre sus traducciones se encuentran Mi Cuerpo y Yo de René Crevel (Arena Libros, 2012);  Doctor Sax de Jack Kerouac (Escalera ediciones, 2012); Cartas de Guerra de Jacques Vaché (Editores Argentinos Hnos, 2013); Diarios de Jack Kerouac (1947-1954) (Mundo soplado por el viento. Editores Argentinos Hnos, 2015); Opio, diario de una desintoxicación de Jean Cocteau. (Nulú Bonsai editores, 2016); La gran borrachera de René Daumal (Nulú Bonsai editores. Bajo el auspicio de la beca de traducción del Centro Nacional del Libro, en proceso).

 

 

 

 

1

 

El pájaro, de todos nuestros cosanguíneos el más ardiente al vivir, lleva a los confines del día un destino singular. Migrante, y atormentado de inflación solar, viaja de noche, siendo muy cortos los días para su actividad. En temporadas de luna gris color muérdago de Gaules, puebla con su espectro la profecía de las noches. Y su grito en la noche es el grito del alba misma: grito de guerra santa al arma blanca.

 

En el flagelo de su ala la inmensa libración de una temporada doble; y bajo la curva del vuelo, la combadura misma de la tierra… La alternancia es su ley, la ambigüedad su reino. En el espacio y el tiempo que cubre de un mismo vuelo, su herejía es la de una sola estivación. Es también el escándalo del pintor y del poeta, ensambladores de estaciones en los lugares más altos de intersección.

 

Ascetismo del vuelo!… El pájaro, de todos nuestros comensales el más ávido de ser, es aquel que, para alimentar su pasión, lleva en sí secreta la fiebre más alta de la sangre. Su gracia se halla en la combustión. Nada allí de simbólico: simple hecho biológico. Y tan ligera para nosotros es la materia pájaro, que parece, a contrafuego del día, conducida hasta la incandescencia. Un hombre en el mar, olfateando el mediodía, alza la cabeza hacia este escándalo: una gaviota blanca abierta sobre el cielo, como una mano de mujer contra la llama de una lámpara, alza en el día la rosa transparecencia de una blancura de hostia…

 

Ala encharcada del sueño, ¡nos encontrarás esta noche sobre otras orillas!

 

* * *

 

1

 

L’oiseau, de tous nos consanguins le plus ardent à vivre, mène aux confins du jour un singulier destin. Migrateur, et hanté d’inflation solaire, il voyage de nuit, les jours étant trop courts pour son activité. Par temps de lune grise couleur du gui des Gaules, il peuple de son spectre la prophétie des nuits. Et son cri dans la nuit est cri de l’aube elle-même: cri de guerre sainte à l’arme blanche.

 

Au fléau de son aile l’inmense libration d’une double saison; et sous la courbe du vol, la courbure même de la terre… L’alternance est sa loi, l’ambiguïté son regne. Dans l’espace et le temps qu’il couve d’un même vol, son hérésie est celle d’une seule estivation. C’est le scandale aussi du peintre et du poète, assembleurs de saison aux plus hauts lieux d’intersection.

 

Ascétisme du vol!… L’oiseau, de tous nos commensaux le plus d’être, est celui-là qui, pour nourrir sa passion, porte secrète en lui la plus haute fièvre du sang. Sa grâce est dans la combustion. Rien là de symbolique: simple fait biologique. Et si légère pour nous est la matière oiseau, qu’elle semble, à contre-feu du jour, portée jusqu’à l’incandescence. Un homme en mer, flairant midi, lève la tête à cet esclandre: une mouette blanche ouverte sur le ciel, comme une main de femme contre la flamme d’une lampe, élève dans le jour la rose transparence d’une blancheur d’hostie…

 

Aile falquée du songe, vous nous retrouverez ce soir sur d’autres rives!

 

 

 

 

2

 

Los viejos naturalistas franceses, en su lengua muy segura y muy reverente, luego de haber hecho justicia a los atributos del ala – «ástil», «barba», «estandarte» de la pluma «remeras» o «rectrices» de grandes penas motrices; y todas «mallas» y «máculas» de la marca del adulto – se dedicaron más de cerca al cuerpo en sí, dicho «territorio» del pájaro, como a una parcela ínfima de territorio terrestre. En su doble fidelidad, aérea y terrestre, el pájaro nos fue presentado entonces por lo que es: un satélite ínfimo de nuestra órbita planetaria.

 

Se estudiaba, en su volúmen y en su masa, toda esta arquitectura ligera hecha para el vuelo y la duración del vuelo: esta extensión esternal con forma de lanzadera, esta cámara fuerte de un corazón accesible solo al flujo arterial, y todo el enjaulamiento de esta fuerza secreta, emparejada con los músculos más finos. Se admiraba este florero alado con forma de urna por todo lo que allí se consume de ardiente y de sutil; y, para avivar la combustión, todo este sistema intersicial de una «neumática» del pájaro que dobla el árbol sanguíneo hasta vértebras y falanges.

 

El pájaro, en sus huesos huecos y sus «sacos aéreos», llevado, más ligeramente que paja, a la excelencia del vuelo, desafiaba toda noción adquirida en aerodinámica. El estudiante, o el niño demasiado curioso, que hubiera una vez disecado un pájaro, largo tiempo guardaba recuerdo de su conformación náutica: de su soltura en todo para imitar al navío, con su caja torácica en forma de carena y el emsamble de las parejas sobre la quilla, la masa ósea del castillo de la proa, el estrave o rostro del palo, la cintura escapularia con que se empeña el remo del ala, y la cintura pélvica donde se instaura la popa…

 

* * *

 

2

 

Les vieux naturalistes français, dans leur langue très sure et très réverencieuse, après avoir fait droit aux attributs de l’aile – “hampe”, “barbes”, “étendard” de la plume “rémiges” et “rectrices” des grandes pennes motrices; et toutes “mailles” et “macules” de la livrée d’adulte – s’attacaient de plus près au corps même, dit “territoire” de l’oiseau, comme à une parcelle infime du territoire terrestre. Dans sa double allégeance, aérienne et terrestre, l’oiseau nous était ainsi présenté pour ce qu’il est: un satellite infime de notre orbite planétaire.

 

On étudiait, dans son volume et dans sa masse, toute cette architecture légère faite pour l’essor et la durée du vol: cet allongement sternal en forme de navette, cette chambre forte d’un coeur accessible au seul flux ateriél, et tout l’encagement de cette force secrète, gréée des muscles les plus fins. On admirait ce vase ailé en forme d’urne pour tout ce qui se consume là d’ardent et de subtil; et, pour hâter la combustion, tout ce système interstitiel d’une “pneumatique” de l’oiseau doublant l’arbre sanguin jusqu’àux ver tèbres et phalanges.

 

L’oiseau, sur ses os creux et sur “sacs aériens”, porté, plus légèrement que chaume, à l’excellence du vol, défait toutes notions acquises en aérodinamique. L’étudiant, ou l’enfant trop curieux, qui avait une fois dissequé un oiseau, gardait longtemps mémoire de sa conformation nautique: de son aisance en tout à mimer le navire, avec sa cage thoracique en forme de carène et l’assemblage des couples sur la quille, la masse osseuse du château de proue, l’étrave ou rostre du bréchet, la ceinture scapulaire où s’engage la rame de l’aille, et la ceinture pelvienne où s’instaure la poupe…

 

 

 

 

 

3

 

Todas las cosas conocidas por el pintor en el instante mismo de su rapto, pero de las que debe abstraerse para dar cuenta de un trazo sobre el liso de su tela, la suma verdadera de una ínfima mancha de color.

 

Tarea estampada como por un sello, no es sin embargo ni cifra ni sello, al no ser signo o símbolo, sino la cosa misma en su hechura y su fatalidad – cosa viva, en todo caso, y arrancada en carne viva de su tejido natal: injerto más que extracto, síntesis más que elipse.

 

Así, de un «territorio» más vasto que el del pájaro, el pintor sustrae, por extracción o por lento desprendimiento, hasta plena apropiación, ese fragmento puro de espacio hecho materia, hecho táctil, y cuya emaciación suprema deviene la mancha insular del pájaro sobre la retina humana.

 

Desde las orillas trágicas de lo real hasta ese lugar de paz y de unidad, silenciosamente logrado, como en punto en medio o “lugar geométrico», el pájaro sustraído a su tercera dimensión no tiene sin embargo el cuidado de olvidar el volumen que tuvo al principio en la mano de su raptor. Franqueando la distancia interior del pintor, lo sigue hacia un mundo nuevo sin romper en nada sus lazos con su medio original, su ambiente anterior y sus afinidades profundas. Un mismo espacio poético continúa asegurando esta continuidad.

 

Tal es, para el pájaro pintado por Braque, la fuerza secreta de su «ecología».

 

Conocemos la historia de ese Conquistador Mongol, raptor de un pájaro en su nido, y del nido en su árbol, que permanecía junto al pájaro, y su nido y su canto, todo el árbol natal mismo, capturado en su lugar, con su pueblo de raíces, su terrón de tierra y su margen de terruño, todo su pedazo de «territorio» fundamental evocador de baldío, de provincia, de comarca y de imperio…

 

* * *

 

3

 

Toutes choses connues du peintre dans l’instant même de son rapt, mais don’t il doit faire abstraction pour rapporter d’un trait, sur l’aplat de sa toile, la somme vraie d’une mince tache de couleur.

 

Tache frappée comme d’un sceau, elle n’est pourtant chiffre ni sceau, n’étant signe ni symbole, mais la chose même dans son fait et sa fatalité – chose vive, en tout cas, et prise au vif de son tissu natal: greffon plutôt qu’extrait, synthèse plus qu’ellipse.

 

Ainsi, d’un “territorie” plus vaste que celui de l’oiseau, le peintre soustrait, par arranchement ou par lent détachement, jusqu’à pleine appropiation, ce pur fragment d’espace fait matière, fait tactile, et dont l’émanciation suprême devient la tache insulaire de l’oiseau sur la rétine humaine.

 

Des rives tragiques du réel jusqu’en ce lieu de paix et d’unité, silencieusement tiré, comme en un point médian ou “lieu géometrique”, l’oiseau soustrait à sa troisième dimension n’a pourtant garde d’oublier le volume qu’il fut d’abord dans la main de son ravisseur. Franchissant la distance intérieure du peintre, il le suit vers un monde nouveau sans rien rompre de ses liens avec son milieu originel, son ambiance antérieure et ses affinités profondes. Un même espace poètique continnue d’assurer cette continuité.

 

Tell est, pour l’oiseau peint de Braque, la force secrète de son “ecologie.”

 

Nous connaissons l’histoire de ce Conquérant Mongol, ravisseur d’un oiseau sur son nid, et du nid sur son arbre, qui ramenait avec l’oiseau, et son rid et son chant, tout l’arbre natal lui-même, pris à son lieu, avec son peuple de racines, sa motte de terre et sa marge de terroir, tout son lambeau de “territoire” foncier évocateur de friche, de province, de contrée et d’empire…

 

 

 

 

 

4

 

De aquellos que frecuentan la altitud, predadores o pecadores, el pájaro de gran señorío, para fundirse mejor en su proa, pasa un lapso de tiempo de la extrema presbicia a la extrema miopía: una musculatura muy fina del ojo allí entra en juego, que mueve en dos direcciones la curvatura misma de lo cristalino. Y el ala en alto entonces, como la de una Victoria alada que se consume sobre sí misma, enredando en su llama la doble imagen de la vela y de la espada, el pájaro, que no es más que alma y desgarro de alma, desciende, en una vibración de hoz, a confundirse con el objeto de su presa.

 

La fulguración del pintor, encantador y encantado, no es menos vertical en su primer asalto, antes de que establezca, de sopetón, y como lateralmente, o mejor circularmente, su insistente y larga súplica. Vivir en inteligencia con su anfitrión se vuelve entonces su oportunidad y su retribución. Conjuro del pintor y el pájaro…

 

El pájaro, fuera de su migración, precipitado sobre la piedra del pintor, ha comenzado a vivir el ciclo de sus mutaciones. Habita la metamorfosis. Secuencia serial y dialéctica. Es una sucesión de pruebas y estados, siempre en vías de progresión hacia una confesión plenaria, de la que surge al fin, en la claridad, la desnudez de una evidencia y el misterio de una identidad: unidad recobrada bajo la diversidad.

 

* * *

 

4

 

De ceux qui frèquentent l’altitude, prédateurs ou pécheurs, l’oiseau de grande seigneurie, pour mieux fondre sur sa proie, passe en un laps de temps de l’extrême presbytie à l’extrême myopie: une musculature très fine de l’oeil y pourvoit, qui commande en deux sens la courbure même du cristallin. Et l’aile haute alors, comme d’une Victoire ailée qui se consume sur elle-même, emmêlant à sa flamme la double image de la voile et du glaive, l’oiseau, qui n’est plus qu’âme et déchirement d’âme, descend, dans une vibration de faux, se confondre à l’objet de sa prise.

 

La fulguration du peintre, ravisseur et ravi, n’est pas moins verticale à son premier assaut, avant qu’il n’établisse, de plain-pied, et comme latèralement, ou mieux circulairement, son insistante et langue sollicitation. Vivre en intelligence avec son hôte devient alors sa chance et sa rétribution. Conjuration du peintre et de l’oiseau…

 

L’oiseau, hors de sa migration, précipité sur la pierre du peintre, a commencé de vivre le cycle de ses mutations. Il habite la mètamorphose. Suite sérielle et dialectique.

 

C’est une successión d’épreuves et d’états, en voie toujours de progression vers une confession plènière, d’où monte enfin, dans la clarté, la nudité d’une évidence et le mystère d’une identité: unité recouvrée sous la diversité.

 

 

 

 

 

5

 

Para el pájaro esquemático en su punto de partida, ¡qué privilegio ya, sobre la página del cielo, ser para sí mismo el arco y la flecha del vuelo! ¡el tema y el argumento!… En el otro extremo de esta evolución, bajo su revestimiento supremo, hay un secreto colmado donde se integra lo esencial de toda una larga transcripción. Belleza entonces de esa palabra «facciones», utilizada en geología para recubrir históricamente, en su conjunto evolutivo, todos los elementos constitutivos de una misma materia en formación.

 

En esta concisión de un fin que se reúne con su principio, el pájaro de Braque permanece para él cargado de historia. De todo lo que elude, a sabiendas o no, el ojo electivo del pintor, quédale el conocimiento íntimo. Una larga sumisión lo hará de hecho cuidarse de lo arbitrario, sin sustraerlo al nimbo de lo sobrenatural.

 

El hombre ha reunido la inocencia de la bestia, y el pájaro pintado en el ojo del cazador se vuelve el cazador mismo en el ojo de la bestia, como ocurre en el arte de los esquimales. Bestia y cazador pasan juntos el vado de una cuarta dimensión. De la dificultad de ser a la facilidad de amar van en fin, al mismo paso, dos seres verdaderos, emparejados.

 

Nosotros ahí lejos de la decoración. Es el conocimiento perseguido como una búsqueda del alma y la naturaleza reunida en fin por el espíritu, luego de que ella se lo haya cedido todo. Una conmovedora y larga meditación ha rencontrado allí la inmensidad de espacio y de tiempo donde se extiende el pájaro desnudo, en su forma elíptica como la de las células rojas de su sangre.

 

* * *

 

5

 

Pour l’oiseau schématique à son point de départ, quel privilège déjà, sur la page du ciel, d’être à soi-même l’arc et la flèche du vol! le thème et le propos!… A l’autre bout de cette évolution, sous son revêtement suprême, c’est un comble secret où s’integre l’essentiel de tout un long report. Beauté alors de ce mot de “facies”, utilisé en géologie pour recouvrir historiquement, dans leur ensemble évolutif, tous les éléments constitutifs d’une même matière en formation.

 

Dans cette concision d’une fin qui rejoint son principe, l’oiseau de Braque demeure pour lui chargé d’histoire. De tout ce qu’élude, sciemment ou non, l’oeil électif du peintre, la connaissance intime lui demeure. Une longue soumission au fait l’aura gardé de l’arbitraire, sans le soustraire au nimbe du surnaturel.

 

L’homme a rejoint l’innocence de la bête, et l’oiseau peint dans l’oeil du chasseur devient le chasseur même dans l’oeil de la bête, comme il advient dans l’art des Eskimos. Bête et chasseur passent ensemble le gué d’une quatrième dimension. De la difficulté d’être à l’aisance d’aimer vont enfin, du même pas, deux êtres vrais, appariés.

 

Nous voilà loin de la décoration. C’est la connaisance poursuivie comme une recherche d’âme et la nature enfin rejointe par l’esprit, après qu’elle lui a tout cédé. Une émouvante et longue méditation a retrouvé là l’inmensité d’espace et d’heure où s’allonge l’oiseau nu, dans sa forme elliptique comme celle des cellules rouges de son sang.


Noticia Biográfica


Saint-John Perse (1887-1975) fue un diplomático y poeta francés, nacido en la isla de Guadalupe. Estudió leyes en Bordeaux y entró en el servicio diplomático en 1914. Con la llegada del régimen de Vichy a Francia, se exilió en Estados Unidos, donde fue consultor literario para la Librería del Congreso. Entre sus obras se destacan Anábasis (1924), escrita en China, y Chronique (1960). Obtuvo el premio Nobel en 1960.



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