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Liliana Gastelbondo Bernal, poeta colombiana



En el útero

 

Una niña atemorizada

se empeña en estar

en el vientre.

 

No quiere conocer el sabor de la lágrima

solo desea el calor de la placenta

y sentirse cómoda.

 

Es un animal triste al nacer

forzada a respirar dí­a tras dí­a

entre otros abismos.

 

Con su llanto saluda al mundo

y se despide del primer deseo roto.

 

Ahora ve y es vista.

 

 

 

 

Camino familiar

 

El padre

            dibuja la historia

 

la madre

            modela el verbo.

 

El hijo

            traduce algunos episodios

 

            padre

                      madre

                                  e hijo.

 

El mundo en colisión

            y la manada lo ignora.

 

 

 

 

Mí­nimos

 

Nada que no seremos

señalan

nuestras huellas particulares

 

 

 

 

Regalos 

 

Obsequiábamos

piedras pintadas de mil colores.

Pendientes de cada detalle

les dábamos varias formas con el pincel.

 

Creí­amos que cada una era

una persona muerta transformada en mineral

destinada a vivir en la montaña

o junto al rí­o y su cauce.

 

Te regalamos con nuestras piedras modificadas

quizá la resistencia, en constante agitación,

hechas por nuestras manos que saben

colorear el silencio.

 

 

 

 

 Lugar común

 

No quiero hablar del lugar común

de los niños tristes, pero sonrientes

cada vez que muestran los dientes en el álbum escolar.

 

De los viernes de fiesta o en quiebra

por traer vientos de cambio,

en cines y centros comerciales

para solitarios o vampiros.

 

No quiero hablar de las deudas impuestas

por el amor: la hipoteca familiar, la pensión escolar,

los impuestos legales y los vicios caseros.

 

No quiero hablar de los polí­ticos alejados de la gente,

de las virtudes antisociales de la banca,

del deterioro de nuestra tierra.

 

No quiero hablar de las manos que se estrechan

en un tratado de paz

y se rompe ante el menor gesto concordado,

pausa, grito, tos o respingo.

 

No quiero hablar

de los enamorados sin sexo

cuando descubren el lado personal de su placer.

 

Tal vez quisiera

hablarte de otra manera

sin tres de la mañana

con ganas de morir al mundo.

Muy lejos del lugar común.

 

 

 

 

Agua lluvia

 

Tinto de lodazales

en tazas de aire.

í‰ramos libres

al tomar el café de los charcos

y al caminar bajo la lluvia

con paraguas cerrados.

 

Sobreviví­amos sin inmunidad.

Unos dí­as que no dejarán

de empapar ni de escribirse

por encima de nosotros.

 

  

 

 

El padre 

 

Era el padre

de la desilusión

del error.

 

Solí­a alumbrarme

con su sonrisa ebria

o acariciar mi pelo

en espirales a la nada.

 

Luego estropeaba la calma

con un grito

al seguir el dictamen

de su enredada visión.

 

El padre cantó a pesar

de que el planeta no tuvo

oí­dos para su voz.

 

Perdido y confuso

al parecer como mi canción

compuesta por el desvarí­o.

 

 

 

 

Banda sonora

 

No juzgues la piel quebrada

por el paso de los planetas,

los modales toscos

ni los silencios complicados.

 

No juzgues con tus pastillas

ni insistas en la oración de la

serenidad

evita criticar la ausencia de juicio o

la contradicción a la orden del dí­a.

 

Recuerda sobre todo no juzgar

a los hijos de los condenados

por llorar sin comprender

el estruendo del mundo.

 

  

 

 

Carta sin destinatario

 

Si tengo la palabra prefiero entregarle algo

de la niñez a los que respiran

sin haberla vivido

y se ven forzados a esconderla entre mercaderes.

 

Con velas, alumbran los siglos

al intentar

reparar el daño hecho.

 

Por eso la luna se esconde varias veces

para evitar oí­r los sollozos perdidos

de los pequeños sin origen.

 

  

 

 

Juego                    

 

Durante los juegos se acatan reglas

las del balón, las cuerdas y

las manos.

 

Algunos inventan nuevos caminos

en solitario

como suelen jugar los soñadores.

 

 

 

 

Vea también: Juan Cristóbal Mac Lean: poesí­a boliviana


Noticia Biográfica


Liliana Gastelbondo Bernal. Nació en Ibagué (Colombia). Profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana. Escritora y gestora cultural. Algunos de sus poemas han sido publicados en El Magazí­n Dominical del Espectador (1999)larevista de poesí­a Ulrika (2003)la Antologí­a de poetas jóvenes Verso a Verso (Fundación Verso a verso, 2005), la antologí­a de la colección 50 Poetas colombianos y una antologí­a (Caza de libros, 2010), la Antologí­a de poesí­a contemporánea México-Colombia publicada por la Embajada de México en Colombia y Cangrejo editores (2011) y en la Revista Universidad de Antioquia. Especial siete nuevos autores colombianos. Vaso de tinta es su primer poemario y está publicado en la editorial madrileí±a Torremozas.



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