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XI Festival Internacional de Poesí­a en Pereira Luna de Locos



A continuación presentamos algunos de los poetas que asistirán al Festival internacional de poesí­a en Pereira Luna de locos en su decimoprimera edición. Los invitamos a participar.  

 

 

 

Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973) / España

Poeta y traductora. Autora de cinco libros de poesí­a en España, ha publicado asimismo ocho libros de poesí­a en Francia, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Italia, México, Portugal y Puerto Rico, respectivamente. Su obra poética ha sido reunida í­ntegramente en el volumen Esta momentánea eternidad. Poesí­a (2005-2016). Como traductora, destacan sus versiones de la poesí­a de Edgar Allan Poe, Lewis Carroll y Louis Aragon, cuyo aclamado libro Los ojos de Elsa tradujo por primera vez en español. Ha recibido prestigiosos galardones como el Premio Unicaja de Poesí­a, un Accésit del Premio Adonáis, el Premio Antonio Machado en Baeza o el Premio de Poesí­a Jaén. Doctora en Didáctica de la Lengua y la Literatura, realiza su labor de investigación en el ámbito de la poesí­a y la traducción. Su obra poética ha sido traducida a numerosas lenguas e incluida en antologí­as y publicaciones literarias de todo el mundo.

 

Contigo

 

Porque no vive el alma entre las cosas

sino en la acción audaz de descifrarlas,

yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

 

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

 

Después de tantos nombres,

de tanta travesí­a hacia mi propia brújula,

podrí­a abrazar la arena durante varios siglos.

Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

No está en mí­ la verdad, cada segundo

es un fugaz intento de atrapar lo inasible.

La verdad no está en nadie, y aún más lejos

yace del rey que de cualquier mendigo.

Si alguien está pensando en perseguirla

no debe olvidar esto:

el fuego ha sido siempre presagio de declive

como la intensidad antesala de olvido.

 

Cuando mis ojos vuelvan al origen,

pido un último don.

                                 Nada más os reclamo.

Poned en mi sepulcro las palabras.

Las que dije mil veces

y las que habrí­a deseado decir al menos una.

 

Guardad en mi costado las palabras.

Las que usé para amar,

las que aprendí­ a lo largo del camino,

las primeras que oí­ de labios de mi madre.

 

Envolvedme entre ellas sin reparo,

no temáis por su peso.

Pero cuidad con mimo la palabra contigo.

Tratadla con respeto.

Colocadla

            sobre mi corazón.

La verdad no está en nadie, pero acaso

las palabras pudieran engendrarla.

 

Quizá entonces aquel a quien dije contigo

y para quien contigo fue toda su costumbre,

se acostará a mi lado con ternura,

juntos en el vací­o más sagrado,

cuando la eternidad toma nuestra medida,

cuando la eternidad se pronuncia contigo.

 

 

 

Elena Medel (Granada, 1985) / España

Reside en Madrid y es autora de tres libros de poesí­a, reunidos en Un dí­a negro en una casa de mentira (Visor, 2015), y del ensayo El mundo mago. Cómo vivir con Antonio Machado (Ariel, 2015). Su debut se ha editado en inglés (My First Bikini, con traducción de Lizzie Davis; Jai Alai Books, 2015), destacando entre las versiones de sus poemas a una docena de idiomas. Dirige la editorial de poesí­a La Bella Varsovia, colabora con diversos medios de comunicación, imparte talleres de escritura y coordina el proyecto Cien de cien, para la visibilización de la obra de las poetas españolas del siglo XX. Entre otros galardones, ha obtenido el XXVI Premio Loewe a la Creación Joven y el Premio Fundación Princesa de Girona 2016 en la categorí­a de Artes y Letras

 

Mi primer bikini

 

Sólo yo sé cuándo sobrevivimos.

Lo sé porque mis dedos

se transforman en lápices de colores.

Lo sé porque con ellos

dibujo en las paredes de tu casa

mujeres con rostro de epitafio.

Porque, a la caricia de la punta,

comienza el derrame de los cimientos

formando arco iris en la noche.

Porque, al escribir testamentos

en el suelo, se remueven las ví­sceras

de azúcar, y trepan tus raí­ces.

 

Grabo versos de colores frí­os

en tu piel, de arquitrabe a basa,

y les llueve y los diluye, y compruebo

que la lluvia suena como hacen al caer

las canicas brillantes y naranjas

que cambiaba en el patio del recreo,

poco antes de calzar mi primer bikini.

 

Hoy guardo las canicas, como un apagado

tesoro, en los huecos de otras espaldas.

 

Pinto también en la terraza de enfrente

un jardí­n de lápidas cálidas y hermosas.

Trazo como una medusa de bronce,

un paraí­so de cadenas hendiendo en mantillo

el valle diminuto que proclama que es frágil

y sin embargo, dirás tú, sobrevive.

 

 

 

Sara Vanegas Cobeña (Cuenca, 1950) / Ecuador

PhD. en Filologí­a Germánica (Múnich). Magí­ster en Docencia Universitaria (Cuenca). Profesora de Lengua y Literatura Española (Madrid). Ex profesora en las universidades de Múnich y Bielefeld. Profesora de la Universidad del Azuay. Premio Nacional de Poesí­a Jorge Carrera Andrade, 2000 y 2004. Premio Hoja de Encina, Asociación Prometeo de Poesí­a, Madrid, 2001. Directora-fundadora de la Academia Iberoamericana de Poesí­a, Capí­tulo Cuenca. Directora de la revista internacional de literatura y arte Francachela en Ecuador. Miembro Fundadora del Parlamento Hispanoamericano de Escritores, México, 2006. Representante Regional de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES, Madrid). Dirige un Taller Literario y un Cí­rculo de Lectura. Ha publicado 13 poemarios, antologí­as literarias crí­ticas, una novelita para niños, un diccionario de autores ecuatorianos y varios artí­culos sobre Literatura y Lengua Española. Poemas traducidos al inglés, alemán, portugués, italiano y francés. Ex becaria de Alemania y España.

 

Tu voz

 

tu voz ya es una con las roncas voces del océano

lejos muy lejos lo que fue tu agoní­a y tu placer. te

vas. firme y voluptuosa y leve. ya otra. ya tú

misma. ya sólo deseo y agua.

divina sombra:

ya olvido

 

 

 

Conversación con un poema holandés en Berlí­n

 

No es posible decir un corazón vací­o cuando

llueve y es noviembre. No lloví­a

cuando te calentabas las manos

con el café de la esquina

bajo los contrapuntos de tilo, las hojas de plátano

 

que arañaban la calle, pero ya era noviembre

se te escapaba de las manos. Te miraba

caminar por la calle mientras bebí­a Tokai

en la esquina del restaurante húngaro,

sorbiendo su oro fácil como las mentiras como ésta

 

que se me escapa de las manos porque llueve

y es noviembre, aunque cada palabra

es un engaño perseguido por el otoño. Un hombre

paleaba hojas en el viento. Te vi

 

caminando del estadio y la retórica

cantaba lindo en mis oí­dos como la lluvia, como si pudiera

tramar un escape del tiempo que rastrea

la luz de la tarde por las calles.

No lloví­a ese dí­a aunque era

noviembre. Escuchaba la música y me olvidé

 

de la guerra, de cómo las ciudades se separan y las vidas se duplican,

la memoria sorda al oro que cubre dedos,

escuchando solo la música cuando canta siempre noviembre

siempre lluvia, siempre este corazón vací­o, siempre.

Pero no lloví­a aunque era noviembre

 

y si esto parece como un fin no es el mí­o;

el vaso de oro del Palastder Republik

suena hasta su propia destrucción, suena hasta que se vací­a

de matrimonios y de gobiernos, no dice nada

más allá del sonido de las hojas de lima esparcidas

 

en las calles. Y aunque estoy en otro paí­s

(donde llueve y todaví­a es noviembre)

la colaboración resulta demasiado fácil: Me deslizo

en tus palabras y me cambian

con el timbre vací­o de lluvia, lluvia, lluvia, lluvia, corazón.

 

 

 

Hermenegilde Chiasson (Saint-Simon, provincia de Nuevo Brunswick, 1946) / Canadá

Ha sido investigador, periodista y director de radio y televisión en Radio Canadá; también director de cine y profesor en la Universidad de Moncton. Ha publicado más de cincuenta libros, una treintena de textos para el teatro. Ha dirigido más de quince pelí­culas y ha participado en cerca de ciento cincuenta exposiciones de arte visual. Ha sido presidente y/o fundador de varios importantes organismos culturales. Ha recibido varios prestigiosos premios y distinciones por su trabajo, entre los cuales están el Premio del Gobernador General, mención poesí­a y el Premio Molson, del Consejo de las Artes de Canadá

 

Ícaro

 

Tenemos un amigo en común.

Él vive, sumergido, en un apartamento trabajado por el hollí­n.

Él trabaja semanalmente, se dirí­a.

Él nos abraza cuando vamos a visitarlo

En invierno sobre los caminos helados.

Hablamos de frustraciones diversas.

De las razones que hacen que uno abandone su espacio

para irse a vivir en otro lado

todo este dolor que nos reclama.

Como si nos diéramos cuenta súbitamente

de la urgencia de las cosas y de la huida del tiempo.

“Qué fue lo que pasó”, que él no pudo terminar de hablar.

Y añadimos, conscientes del paso

y de la necesidad de alimentar la conversación,

que “el invierno es una estación en la que todo se deforma”.

Y él siempre concluyó diciendo que habí­a que tener cuidado.

Cuando nos acercamos al sol, parece que nos incendiamos.

No es tan terrible como nos quieren hacer creer.

 

 

 

Luis Garcí­a Montero (Granada, 1958) / España

Es Catedrático de Literatura Española. Entre sus libros de poemas pueden destacarse Y ahora ya eres dueño del Puente de Broklyn (1980), Tristia (en colaboración con ílvaro Salvador, 1982, Hiperión 1989), El jardí­n extranjero (1983, Hiperión 1989), Diario cómplice (Hiperión, 1987), Las flores del frí­o (Hiperión, 1991), Habitaciones separadas (Visor, 1994), Completamente viernes (Tusquets, 1998), La intimidad de la serpiente (Tusquets, 2003), Vista cansada (Visor, 2008), Un invierno propio (Visor, 2011) y Balada en la muerte de la poesí­a (Visor, 2016). Su poesí­a juvenil fue reunida en el volumen Además (Hiperión, 1994). Ha reunido también una selección de su obra en Casi cien poemas (Hiperión, 1997), Antologí­a personal (Visor, 2001), Poesí­a urbana (2002), Poemas (Visor, 2004) Poesí­a. 1980-2005 (Tusquets, 2006), Cincuentena (2009) y Ropa de calle (Cátedra, 2011), Almudena (Valparaí­so, 2015) y Poesí­a. 1980-2015 (Tusquets). Se le han concedido los Premios Federico Garcí­a Lorca de la Universidad de Granada (1980), Adonais (1982), Loewe de Poesí­a (1993), Premio Nacional de Poesí­a (1994), Premio Nacional de la Crí­tica (2003), Premio de la Crí­tica de Andalucí­a (2008) y Premio Poetas del Mundo Latino (2010). Se le ha concedido también la Medalla de Oro de Andalucí­a, el tí­tulo de Profesor Honorario y Académico Ilustre de la Universidad de Mar del Plata y el nombramiento de Hijo Predilecto de Andalucí­a.

 

El amor

 

Las palabras son barcos

y se pierden así­, de boca en boca,

como de niebla en niebla.

Llevan su mercancí­a por las conversaciones

sin encontrar un puerto,

la noche que les pese igual que un ancla.

 

Deben acostumbrarse a envejecer

y vivir con paciencia de madera

usada por las olas,

irse descomponiendo, dañarse lentamente,

hasta que a la bodega rutinaria

llegue el mar y las hunda.

 

Porque la vida entra en las palabras

como el mar en un barco,

cubre de tiempo el nombre de las cosas

y lleva a la raí­z de un adjetivo

el cielo de una fecha,

el balcón de una casa,

la luz de una ciudad reflejada en un rí­o.

 

Por eso, niebla a niebla,

cuando el amor invade las palabras,

golpea sus paredes, marca en ellas

los signos de una historia personal

y deja en el pasado de los vocabularios

sensaciones de frí­o y de calor,

noches que son la noche,

mares que son el mar,

solitarios paseos con extensión de frase

y trenes detenidos y canciones.

 

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,

acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

 

 

 

Fernando Linero (Santa Marta, 1957) / Colombia

Estudios de filosofía y letras en la Universidad de La Salle y música en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido pianista de las orquestas de Lucho Bermúdez, Camagüey, Internacional Los Caribes y la Kongas, entre otras; director musical del I y del II Festival Universitario de Jazz de Bogotá; productor y director del taller de música «Hazlo con arte» del Instituto Distrital de Cultura (IDCT) y Turismo, y jurado del Concurso Internacional del Joropo de Villavicencio en su versión del año 2007. Organizó y coordinó los proyectos literarios «Un país que sueña», de la Subgerencia Cultural del Banco de la República en 1984, y «Poesía al parque», del IDCT en 1996. En 2002 publica su producción musical El poeta canta dos veces con la colaboración del cantante cubano Chiqui Tamayo y de los más prestigiosos poetas colombianos: María Mercedes Carranza, Darío Jaramillo Agudelo y Juan Manuel Roca, entre otros. Ha publicado los libros de poesía Sonata del sonámbulo, La risa del saxo, Guijarros, Aparte de amor, Palabras para el hombre y Lecciones de fagot.

 

Los muertos

 

Huyen en bandadas al filo del corazón

como árboles o pájaros.

Hasta ti descienden

escalón por escalón sus hábitos.

En tu vida se sumergen nobles igual que el aire.

Y bajo el parpadeo de la noche

sientes que tu voz es su voz.

Desde la celda de los dí­as

recuerdas a tus muertos

como árboles como pájaros

que hací­a tiempo no nombrabas.

 

 

 

Pedro Arturo Estrada (Girardota, 1956) / Colombia

Ha publicado Poemas en blanco y negro (Editorial Universidad de Antioquia, 1994); Fatum (Colección Autores Antioqueños, 2000); Oscura edad y otros poemas (Universidad Nacional de Colombia, 2006); Suma del tiempo (Universidad Externado de Colombia, 2009); Des/historias (Cuadernos Negros Editorial, 2012); Poemas de Otra/parte (Cuadernos Negros Editorial, 2012); Locus Solus (Sí­laba Editores, 2013); Blanco y Negro, nueva selección de textos (Letera Ediciones, NY, 2014) y Monodia (Letera Ediciones, NY, 2015). Es premio nacional Ciro Mendí­a en 2004, Sueños de Luciano Pulgar en 2007, Beca de creación Alcaldí­a de Medellí­n, 2012 y Casa Silva, 2013, entre otros. También ha participado en distintos festivales y encuentros de poesí­a en Colombia y E.U. Ha sido coordinador de talleres literarios con el ministerio de cultura y algunas instituciones educativas del paí­s.

 

Silencioso horror

 

De los dí­as que uno tras otro

no fueron la vida

—que estuvo siempre en otra parte

 

Del camino que no elegimos

La dicha que pudo haber sido y desdeñamos

 

La verdad no vista a tiempo

La mano que no se tendió

y hubiera salvado algo

 

De la vieja costumbre de creernos a salvo

porque vuelve la luz a los ojos abiertos

mientras duerme lo informe bajo techo

 

Rostro del horror escondido en la belleza

—La misma luz de lo amado.

 

 

 

Alejandro Velásquez León (Santa Rosa de Cabal, 1985) / Colombia

Licenciado en español y Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira. Ha sido merecedor a diferentes reconocimientos regionales en crónica, poesí­a y cuento. Con su primer libro Orilla recibió el segundo puesto en el VI Premio Nacional de Poesí­a Obra Inédita convocado por la Tertulia Literaria de Gloria Luz Gutiérrez (2016). Actualmente trabaja como docente de secundaria.

 

Golondrina en vuelo

 

Una mancha oscura

que se esparce

en el fondo del cielo

sin dejar huella.

 

Un agujero móvil

que le hicieran

a la mañana

para encontrar en ella

otra vez la noche.

 

Una ligera sombra

que la luz nunca pudo domar

y ahora,

de día en día…

se esconde en el aire,

                                     como un pájaro.

 

 

 

Emilio Coco (San Marco in Lamis, Foggia, 1940) / Italia

Es hispanista, traductor y editor. Entre sus trabajos más recientes destacan: Antologia della poesia basca (1994), tres volúmenes de Teatro spagnolo contemporaneo (1998-2004), El fuego y las brasas. Poesía italiana contemporánea (2001), Los poetas vengan a los niños (2002), Poeti spagnoli contemporanei (2008), Jardines secretos (2008), La parola antica. Nove poeti indigeni messicani (2010), Dalla parola antica alla parola nuova. Ventidue poeti messicani d’oggi (2012), Trentaquattro poeti catalani per il XXI secolo (2014), Con il fuoco del sangue (Trentadue poeti colombiani) (2015), Vuela alta palabra (tres tomos, 2015), Il fiore della poesia latinoamericana (tres tomos, 2016), Una goccia di luce inafferrabile. Antologia della poesia cubana (en colaboración con Waldo Leyva, 2017), además de algunas antologías de poesía argentina, ecuatoriana, nicaragüense y de la república dominicana. Ha traducido, entre otras, la obra de Jaime Siles, Luis García Montero, María Victoria Atencia, Juana Castro, Luis Alberto de Cuenca, Juan Manuel Roca, Marco Antonio Campos, Ramón López Velarde y Jaime Sabines. Como poeta ha publicado: Profanazioni (1990), Le parole di sempre (1994), La memoria del vuelo (2002), Fingere la vita (2004), Contra desilusiones y tormentas (2007), Il tardo amore (2008, traducido al español, al gallego y al portugués, Premio Caput Gauri, 2008), Il dono della notte (2009, Premio Alessandro Ricci-Città di Garessio, Premio Città di Adelfia, Premio Metauro, Premio della Giuria «Alda Merini»), El don de la noche y otros poemas (2011), Ascoltami Signore (2012, traducido al español con el título Escúchame Señor), Las sílabas sonoras (2013), Mi chiamo Emilio Coco (2014), Es amor (2014), Las palabras que me escriben (2015), Vuelva pronto el verano (2017) y algunas plaquettes. Está traducido a una decena de lenguas. En 2003 el rey de España Juan Carlos I le otorgó la encomienda con placa de la orden civil de Alfonso X el Sabio. En 2014 fue «Poeta Homenajeado» en el Festival «Letras en la Mar» de Puerto Vallarta. En 2015 recibió el premio “Catullo” por su labor de difusión de la poesía italiana al extranjero. En 2016 le fue otorgado el premio “Ramón López Velarde”.

 

Nuestro amor

 

Di, ¿qué recuerdo nuestro quedará

cuando estemos ya muertos y enterrados?

Que no crean jamás que fuimos héroes,

y no hagamos leyendas de nosotros.

 

Que quede claro. No obstante, ojalá

una cuestión sea indudable al menos:

nos amamos. Lo digo en voz muy alta

ante Dios y ante el mundo, aunque hace un rato

 

te querí­a mandar a hacer puñetas.

Pero eso es lo normal cuando se quiere.

El amor es dulzura y es insultos.

 

Es victorias e infames rendiciones.

Puede hacernos palomas o bien hienas.

Nos hunde con las alas ya extendidas.

 

 

 

Tal Nitzan (Jaffan) / Israel

Poeta, novelista, destacada traductora y activista por la paz, ha publicado seis poemarios y una novela. Obtuvo, entre otros, el Premio del Ministerio de Cultura para Poetas Principiantes, el Premio al Primer Poemario, el Premio del Primer Ministro, el Premio de Poesí­a de la Universidad Hebrea. Sus poemas han sido traducidos a más de 20 idiomas, y 12 recopilaciones de su poesí­a se han publicado en inglés, italiano, francés, lituano, portugués, alemán y español. Con más de 80 obras traducidas, es la mayor traductora de literatura hispana al hebreo. Además de una adaptación del Quijote para lectores juveniles y dos antologí­as de poesí­a latinoamericana, ha traducido autores de la talla de Cervantes, Neruda, Garcí­a Lorca, Paz, Borges, Vallejo, Cortázar, Garcí­a Márquez y Bolaño. Entre otros galardones ha recibido una Medalla de Honra del Presidente de Chile por sus traducciones de Pablo Neruda.

 

Sosiego

 

No hay cosa más callada

que los golpes que descienden sobre otros,

ni menor amenaza

al reposo del alma satisfecha.

Muda la derrota en sus ojos,

sus brazos

caí­dos en silencio.

 

Qué agradable placidez.

 

Salvo un sonido sutil, penetrante,

molesto sobre todo en las mañanas

pero fácil de acallar

con el tranquilizante crujido de las hojas del diario.

 

Antes de cubrirse de escombros

quedarán sepultados bajo la sección espectáculos,

la taza de café a medias,

un portazo

 

en nuestra casa

que está en pie.

 

 

 

Jordi Valls Pozo (Barcelona, 1970) / España

Es autor de doce libros de poesía: D’on neixen les penombres?, Natura morta, Oratori, La mel d’Aristeu, La mà de batre, Violència Gratuïta, Última oda a Barcelona -en coautoría con Lluís Calvo-, Felix Orbe, Ni un pam de net al tancat dels ànecs, Mal, L’illa misteriosa, Guillem Tell. Ha obtenido los siguientes premios: Martí Dot, Vila de Martorell, Senyoriu d’Ausiàs March, Gorgos de Poesia, Grandalla de Andorra, Jocs Florals de Barcelona, Cadaqués a Rosa Leveroni. Ha escrito el ensayo sobre la poeta catalana Montserrat Abelló exiliada en Chile: Retrat de Montserrat Abelló. Presidió la Associació de Joves Escriptors en Llengua Catalana (Asociación de Jóvenes Escritores en Lengua Catalana) entre 1994 y 1996, siendo actualmente miembro de la Associació de Escriptors en Llengua Catalana y del Pen Club català. Ha sido traducido al : español, occitano, italiano, esloveno, inglés, proximamente al rumano.

 

La luz es oscura

 

La luz –fija en un punto y no la reconocible

de entrada, sino aquella muy fina, bien recta,

la que se filtra, oblicua, por la persiana cerrada

y proyecta el polvo suspendido en el marco sutil

y evidencia, mira por dónde, visibles marcas

de claridad fí­lmica, como espadas encendidas

que sostienen todas la misma intensidad, que asciende

o desvanece según transcurre el día – es oscura.

 

 

 

Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971) / España

Es licenciado en Filologí­a Española por la Universidad de Granada, ciudad donde creció y en la que realizó sus estudios desde la infancia. Como narrador es autor del conjunto de relatos Las botas de siete leguas y otras maneras de morir (Suma de Letras, 2002) y de las novelas Santo Diablo (Kailas, 2004. Puzzle, 2005), El segundo cí­rculo (Algaida, 2007), con el que consiguió el XVI Premio Internacional de Novela Luis Berenguer, El juego del mono (Alianza Editorial, 2011), La fuga del maestro Tartini (Alianza editorial, 2013), por la que ganó la XXIV edición del premio de novela Torrente Ballester, y No cantaremos en tierra de extraños (Galaxia Gutenberg, 2016). Entre sus libros de poemas destacan Ella cena de dí­a (Dauro, 2000), Calles para un pez luna (Visor, 2002), por el que recibió el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, Cuadernos del hábito oscuro (Candaya, 2007) y Siete caminos para Beatriz (Vandalia, Fundación Lara, 2014). Colabora con distintos medios como El Paí­s, Cuadernos hispanoamericanos o Zenda.

 

Estancia

 

Cuando los árboles se mueven en la ciudad

y vibran sus hojas en un golpe de viento,

avisando del rí­o viejo que corre debajo del asfalto en la ribera,

todo el universo canta,

silba que sigue aquí­,

que las calles paseadas también le pertenecen,

son nuestras, dicen las hojas manchadas de humo;

dice la noche eléctrica,

que es la noche de savia,

son vuestras:

dormidos insomnes,

meteoros

de la calzada,

cuerpo tras el cristal;

las ramas avisan,

vuelan sin despegar,

susurran la multitud estelar que nos envuelve,

sangre en el tronco, cemento en la casa,

granito en la acera.

La existencia se roza con canciones de cada materia,

sombras del confí­n,

que nos hacen,

desde dentro,

presencia siempre.

 

 

 

Juan Manuel Dí­ez (Zafra, Extremadura, 1978) / España

Poeta, narrador y músico español. Autor de La caja vací­a (Visor Libros), Estudio del enigma (Visor Libros) y Baile de máscaras (Ediciones Hiperión), elegido mejor libro de poesí­a del año 2013 en España por los lectores del Diario El Paí­s. Galardonado con el Premio conmemorativo Luis Rosales (Madrid, 2004), Premio Vicente Aleixandre (Madrid, 2005), Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad (Cáceres, 2006), Premio Hiperión (Madrid, 2013) y Premio Ciudad de Burgos (Burgos, 2014), entre otros. Como músico fue lí­der y autor principal del grupo El Desván del Duende durante más de doce años, publicando tres discos y produciendo el documental Di que sí­, que puso música a la selección española paralí­mpica en las olimpiadas de Londres 2012. Desde 2014 encabeza el proyecto musical Duende Josele, del que acaba de publicar un primer discolibro, formado por 15 canciones y 22 poemas, titulado La Semilla, con la colaboración del cantaor flamenco José Mercé, el cantautor Luis Eduardo Aute y el poeta Benjamí­n Prado.

 

La felicidad

 

Jamás será feliz quien no ha llorado, 

quien no ha perdido el mar o acaso un puerto, 

quien no ha tocado un cuerpo despidiéndose, 

quien no ha saboreado la derrota.

 

Jamás será feliz quien no ha medido 

la luz de su tristeza 

en su esperanza.

 

 

 

James Byrne (Buckinghamshire, Gran Bretaña, 1977) / Inglaterra

Poeta, traductor, editor y profesor universitario. Maestrí­a en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York con la prestigiosa beca Stein. Su primer poemario, Passages of Time (2003), lo ubicó en la vanguardia de la nueva poesí­a inglesa. A ese libro le siguieron Blood/Sugar (2009), Everything Broken Up Dances (2015) y White Coins (2015). Coeditor de la antologí­a que definió a su generación, Voice Recognition: 21 Poets for the 21st Century (2009). Co-traductor de la primera antologí­a de la poesí­a birmana publicada en Occidente, Bones Will Crow (2012). Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas, y una antologí­a suya se publicó en Serbia. Fue poeta en Residencia en Clare Hall, University of Cambridge (el primero después de Joseph Brodsky), y en la actualidad enseña poesí­a en Edge Hill University. Dirige la prestigiosa revista de poesí­a The Wolf.

 

Nadie se conoce

 

Ponte una cara para que te parezcas más a ti mismo.

La ropa, la carne y la voz son todas falsas.

Soy el misterio originado como yo,

compuesto volátil, un gato que mastica un ratón.

En fuga, ávidamente en otro sitio,

duermo tan silencioso como la tinta. El aliento ancestral

sopla la vela de una limpia forma. Los sueños son

bordados de gente que existe.

 

 

 

Juan Arabia (Buenos Aires, 1983) / Argentina

Poeta, traductor y crítico literario, egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, y actual director del sello editorial y revista Buenos Aires Poetry. Ha publicado los libros: John Fante. Entre la niebla y el polvo (El fin de la noche, Buenos Aires, 2011); PosData a la Generación Beat (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2014); El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015); John Fante: Camino de los sueños diurnos (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016); El Enemigo de los Thirties (Ril Valley / Chile – Los Leones, 2017), Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore 2017, collana Scilla – Fana, Italia).

 

Afuera está la serpiente 

 

Afuera está la serpiente, siguiendo el mismo camino.

Con reglas dentro de reglas, ahora muriendo por sombrero.

 

Con ricos y pobres con los mismos odios, las mismas sonrisas.

Con los mismos intereses en la guerra.

 

Esta es la única guerra. Nunca termina.

 

Antes los paí­ses pensaban que las reglas formarí­an nuevos mundos,

Pero ahora la guerra tiene un rostro individual.

 

Así­ la serpiente crece con esto.

 

Es como un lenguaje,

Una prisión,

El aire entero del bosque lleno de lluvia.

 

 

 

William Ospina (Padua, Tolima, 1954) / Colombia

Poeta, ensayista, narrador y periodista. Estudió Derecho y Ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali, y abandonó la carrera para dedicarse a la literatura. Fue redactor de la edición dominical del diario La Prensa de Bogotá de 1988 a 1989. En 1999 recibió el Doctorado Honoris Causa en Humanidades de la Universidad Autónoma Latinoamericana de Medellín, en 2005 el Doctorado Honoris Causa en Humanidades de la Universidad del Tolima y en 2008 el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Santiago de Cali. Premio Nacional de Ensayo 1982; Premio Nacional de Poesía 1992; Premio Casa de las Américas de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada 2003 y Premio Rómulo Gallegos 2009. De su extensa producción narrativa y ensayística mencionamos los siguientes títulos: Esos extraños prófugos de Occidente (1994), Es tarde para el hombre (1994), Las auroras de sangre (1999), Los nuevos centros de la esfera (2001), Por los países de Colombia: ensayos sobre poetas colombianos (2002), En busca de Bolívar (2010), El dibujo secreto de América Latina (2014), Ursúa (2005), El país de la canela (2008), La serpiente sin ojos (2012) y El año del verano que nunca llegó (2015). Su obra poética está recogida en los libros: Hilo de Arena (1986), La luna del dragón (1992), El país del viento (1992) y ¿Con quién habla Virginia caminando hacia al agua? (1995). Tiene dos libros de poemas inéditos: Más allá de la aurora y del Ganges (2006) y Sanzetti (2017).

 

Sabré el secreto

 

Sabré el secreto de estos viejos bosques

al apartarse la niebla indecisa.

Algo como un faisán vendrá a mis ojos,

denso de orgullo y vida,

y habrá un verde en mis labios como de ramas nuevas.

Sabré el secreto de esta noche en ascuas,

extinguidas las lámparas,

cuando una piel de luna cubra el campo.

Sabré lo que ocultaban estas grutas

cuando, bajo los árboles del alma,

la red de lo visible se aparte en las pupilas

y surja, al fin, el rostro

del que todos mis sueños eran máscaras.

 

 

 

Juan Felipe Robledo (Medellí­n, Antioquia, 1968) / Colombia

Ha sido profesor de Literatura de la Universidad Javeriana. Ha publicado antologí­as de la obra poética de Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Juan de la Cruz y del Romancero español. Con el libro De mañana, ganó el Premio Internacional de Poesí­a Jaime Sabines en 1999 y con La música de las horas, el Premio Nacional de Poesí­a del Ministerio de Cultura en 2001.

 

Aquí­ brilla, es extraño, la luz de nuevo

 

No podemos dejar pasar la oscuridad,

no hay motivo para dejarnos agarrotar por ella,

porque la claridad merece ser luchada,

no hay tiempo en el cual no podamos ver

el brillo del sol sobre la mesa,

fuerza tierna que nos cede la existencia.

En un mortero podemos dar vuelta al corazón

y conseguir que haya dicha completa,

un ir hacia adelante,

un paso alterno que no pide permiso en la tarde

y el cual se inicia en el recuerdo de plácidas horas

cuando nos acariciaban la cabeza,

cuando nos querí­an bien.


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