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Edda Armas: poesí­a venezolana



Anudados

 

Nos luce oculto en la claví­cula

así­ se clave como lascivo aguijón

al centro de la flor

y dejemos que avance

como ocurre algunos dí­as

urgidos de bondad,

 

sobresalto en palabras graves oí­das

estallido de la miel que nos sana

como le pasa al sesgo ciertamente

y al dí­a de vez en cuando,

 

y es así­, así­, que nos hacemos

 

frágil nudo de estación.

 

 

 

 

A los gatos les hablas

 

A la hora pequeña la turbación acorrala

sin dioses ni oraciones y en casa te aquietas

y te apropias de la estrecha rendija de aire,

en lobular y horizontal respiración.

 

En esta penosa travesí­a acopias largas frases

que caen y caen y descobijan

las pupilas afiebradas que se clavan en tu nuca,

cuando sientes miedo.

 

A tal hora, con cercaní­a a los gatos les hablas,

a sus fervientes pieles con palabras oscuras

que solo ellos entienden,

enroscada tú en la mecedora de esquinas

donde la impaciencia también se mece.

 

 

 

 

Flores del naranjal

 

Complaciente irás atándolas

como sea que ellas lleguen

tal quien cincela las paredes

con el nombre del que ama,

armazón de hierro y cemento

neblina tal vez,

igual que identificar un sitio

donde quererlo puedas

por más tiempo

si la paz es calma del amado

aún al tiempo de la sombra,

y cuando ya no hayas de querer

que de nuevo te visite

cierra la ventana que la vista

ofrece al naranjal

para que ni el olor ni el color

formen semilla

que lo despierte en ti,

y tal vez, así­ nazca la certeza

que baile en la palma de la mano

aunque sea esa mano la misma

con la que irás diciéndole adiós

a la ternura blanca que no cesa.

 

 

 

 

Manos del templo

 

Palabras-llaves brotan en las lí­neas

al centro decisivo de cualquier mano.

Sí­gueles en su carnal zigzag y verifica

sus bifurcados canalillos dialogantes.

          ¿Leerlas para qué?

 

La que resta, suma la elipsis.

La que resume, acopia anagramas.

La que abre revela secretos.

La que cierras contrae la suerte.

Una mano escribe nuestro dictado,

mientras  a la otra se lo dictan.

 

Empiezo a comprender

el origen silente de las otras voces.

Las que sinuosas y subterráneas

a ritmo acompasan el latido del corazón

moviendo tangentes agujas

en el templo de la escritura.

 

 

 

 

Lo que demoras llega

 

A trechos, te sientes nebulosa

en el solar del ermitaño,

donde los pies ceden, hundiéndose

sin hallarles piso.

 

Por ratos tomas figura de narciso, o

de rosa en su propio espinar,

cuando no, de simple espiga al azar.

 

Pero, la hora define la claridad,

los rostros y los paisajes

en los que cavan ahumadas

las formas del dolor,

sin alcanzar la deseada liviandad.

 

Desposeí­dos del nosotros

al soltar el olor entre los ausentes

presagias la nueva fragancia

que puntualí­sima haces tuya.

 

Mordisco olfativo

que con forma espiral

apresas.


Noticia Biográfica


Edda Armas nació en Caracas, 1955. Poeta, antóloga y editora. Psicóloga Social por la Universidad Central de Venezuela, especialista en creatividad y gerencia cultural. Su obra poética alcanza los quince tí­tulos publicados, los más recientes: A la hora del grillo (Colección 2Alas, Quito, 2016),  Alas de naví­o (Ediciones Caletita, México, 2016), Roto todo silencio con ilustraciones del artista rumano Daniel Medvedov (O.T. ediciones, Caracas, 2016), Sin negativo ni estaciones (Kalathos, 2012), Corona mar (2011), Toma lo simple por el tallo (2009), Armadura de piedra (2005), En bicicleta (2002, Premio Poesí­a de la XIV Bienal Literaria “J.A Ramos Sucre”), Sable (1994, Premio Municipal  de Poesí­a 1995 Alcaldí­a de Caracas), Dagas y otras flores. Antologí­a personal (2007).  El Taller Arte Dos Gráfico de Bogotá editó Aguariacuar, La partida con poemas suyos y fotograbados de Lihie Talmor, artista visual con quien también ha publicado La creatividad del mal o el cí­rculo de las flores (Edición de autoras. Poesí­a y fotograbados),  siendo compiladoras de la antologí­a Fe de errantes/17 poetas del mundo (Otero Ediciones, 2006). Presidió el P.E.N. Venezuela (2005-2009). Ha participado en festivales de poesí­a en Caracas, Bogotá, Lima, Quito, Ciudad de México, Guadalajara, Houston, New York, San Salvador, Santo Domingo, Salamanca, Tenerife y Madrid. Desde 2015 dirige, con Carlos Cruz-Diez y Annella Armas, la Colección de Poesí­a Venezolana, Dcir ediciones.



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