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Poemas del italiano Pasqualino Bongiovanni



*La traducción fue hecha por José M. Carcione

 

                                                            De Al sur de las cosas (Buenos Aires, 2012)

 

Fraternidad

 

Es bastante triste

vivir

sentados

en la página

arrugada

de la propia

soledad.

Más sabio

sería

tal vez

tenderse la mano

y

en un abrazo

recostarse

el uno

en el corazón

del otro,

como hacen

en el viento

las espigas

de trigo.

 

* * *

 

Fraternità

 

È assai triste

vivere

seduti

sulla pagina

sgualcita

della propria

solitudine.

Più saggio

sarebbe

forse

tendersi la mano

e

in un abbraccio

adagiarsi

l’uno

sul cuore

dell’altro,

come fanno

al vento

le spighe

del grano.

 

 

 

 

Resistir

                                                            (A Mario Rigoni Stern)

 

Para resistir

no siempre

es necesario

ser

piedra en el puño

escollo en la tormenta

roca en el viento.

Se puede,

tal vez con más coraje,

resistir dóciles

como prímula en la helada.

 

* * *

 

Resistere

 

                                                            (A Mario Rigoni Stern)

 

Per resistere

non sempre

è necessario

essere

pietra nel pugno

scoglio in tempesta

roccia nel vento.

Si può,

forse con più coraggio,

resistere docili

come primula al gelo.

 

 

 

 

Muerte de un campesino

 

Años sudados,

escupidas en las manos,

camperas soleadas

cansadas,

saludos

con sombreros

de polvorienta humildad.

Hoy

afeitado por el barbero

en un bellísimo

traje

nuevo.

 

* * *

 

Morte di un contadino

 

Sudati anni,

sputi nelle mani,

giacche assolate

stanche,

saluti

con cappelli

di polverosa umiltà.

Oggi

rasato dal barbiere

in un bellissimo

abito

nuovo.

 

 

 

 

Manos de mujeres

 

Estaban lívidas y frías

las manos de las mujeres

agachadas para lavar a lo largo del río

o en las piletas de cemento

en el Muraglione.[1]

Uñas consumidas

por recoger aceitunas

entre hojas secas

y piedras de arenales,

por rasguñar la tierra

(como gallinas y perros)

por desenterrar papas

o buscar achicoria y tallos

a lo largo de los senderos.

Eran manos de mujeres

para encender los hornos,

para amasar

la harina con el agua

y la fatiga con la sal.

Manos para deshojar viñas

como páginas del almanaque

y de un año entero

de arrancar amargo.

Manos pacientes

para remendar la vida,

manos para tejer

dentro del telar.

Manos fuertes

para machucar el pan,

el pan duro y negro

dentro del mortero.

Manos azules

para disolver en el pozo

la piedra del sulfato de cobre,

manos de tinta

inmersas en el mosto

buscando racimos

para limpiar.

Manos niñas

que traen el sueño

tiernas y dulces

manos para acunar,

juntas y silenciosas

en las noches frías

debajo de las frazadas

manos para orar.

 

Eran estas

(y lo son todavía)

las manos de muchas mujeres:

manos adorables y calmadas

que sin embargo no fueron

rozadas nunca

por dos labios de amante,

por un beso galante

o una caricia apenas.

 

[1] Barrio del centro histórico de Lamezia Terme caracterizado por murallas anchas y altas que servían como margen del río que atravesaba el pueblo. En este sitio habia fuentes donde las mujeres lavaban la ropa.

 

* * *

 

Mani di donne

 

Erano livide e fredde

le mani delle donne

curvate a lavare lungo il fiume

o alle vasche di cemento

al Muraglione.

Unghie consumate

a raccogliere olive

tra foglie secche

e pietre d’arenai,

a raschiare la terra

(come galline e cani)

per scovare patate

o in cerca di cicoria e talli

lungo i sentieri.

Erano mani di donne

a infuocare i forni,

a impastare

la farina con l’acqua

e la fatica col sale.

Mani a sfogliare vigne

come pagine di calendario

e di un anno intero

da strappare amaro.

Mani pazienti

a rammendare la vita,

mani a tessere

dentro al telaio.

Mani forti

ad ammaccare il pane,

il pane duro e nero

dentro al mortaio.

Mani azzurre

a sciogliere al pozzo

la pietra del verderame,

mani d’inchiostro

immerse nel mosto

in cerca di raspi

da ripulire.

Mani bambine

che portano il sonno

tenere e dolci

mani a cullare,

giunte e silenti

nelle notti fredde

sotto le coperte

mani a pregare.

 

Erano queste

(e lo sono ancora)

le mani di molte donne:

mani amorevoli e calme

che pure non vennero

sfiorate mai

da due labbra d’amante,

da un bacio galante

o una carezza appena.

 

 

 

 

Al sur de las cosas

 

En silencio

volvemos

donde el mar,

en invierno,

tiene colores sucios

de arena y de sal,

y olas espumosas,

que opacan anteojos,

movidas por un viento de África

saturado de polvo.

 

De las ventanillas

llegamos

al Sur,

donde una madre consume

en un fogón

su juventud,

y un niño llora

por el sonido lento

y grave

de las campanas.

 

Donde los rezos

son largos murmullos

envueltos en mantillas negras.

 

Donde la vida es silencio,

y la muerte, una culpa.

 

Donde la sonrisa

es el pecado de una arruga,

y el llanto,

gotas de sudor en los campos.

 

Así

volvemos al Sur,

al sur de las cosas,

donde el amor es mudo

y se da sólo a los Santos.

 

* * *

 

A sud delle cose

 

In silenzio

torniamo

dove il mare,

in inverno,

ha colori sporchi

di sabbia e di sale,

e onde schiumose,

che opacizzano occhiali,

mosse da un vento d’Africa

saturo di polvere.

 

Dai finestrini

giungiamo

a Sud,

dove una madre consuma

ad un focolare

la sua gioventù,

ed un bimbo piange

al suono lento

e grave

delle campane.

 

Dove le preghiere

sono lunghi mormorii

avvolti in scialli neri.

 

Dove la vita è silenzio,

e la morte, una colpa.

 

Dove il sorriso

è il peccato di una ruga,

ed il pianto,

gocce di sudore nei campi.

 

Così

torniamo a Sud,

a sud delle cose,

dove l’amore è muto

e si dà solo ai Santi.

 

 

 

 

Vea también: la poesía de John F. Galindo.


Noticia Biográfica


Pasqualino Bongiovanni nació en 1971 en Lamezia Terme (Italia), ciudad de Calabria situada en el corazón del Mediterráneo, entre el azul del Golfo de Sant’Eufemia y el verde de las montaí±as que la rodean. Desde que era un nií±o se acercó a la música y a la literatura, dedicándose apasionadamente al estudio de la guitarra y viviendo el atractivo de la poesí­a. Obtuvo el diploma en guitarra clásica en el Conservatorio “U. Giordano” de Foggia y se recibió en Letras en la Universití  degli Studi “La Sapienza” de Roma. Enseí±a Materias Literarias y da cursos de guitarra clásica. Como musicólogo ha escrito en importantes revistas especializadas. Ha colaborado con el Istituto dell’Enciclopedia Italiana, fundado por G. Treccani, en la redacción del Dizionario Biografico Degli Italiani. Publicó su primer trabajo, el libro de poesí­as “A Sud delle Cose”, en Italia en noviembre del aí±o 2006, con una presentación de Mario Rigoni Stern (1921-2008), uno de los más grandes escritores italianos del Novecientos. La obra ha sido traducida al espaí±ol por José M. Carcione y publicada en Argentina en edición bilingí¼e con el tí­tulo “Al sur de las cosas” (Buenos Aires, 2012) y después ha sido traducida al inglés por Giuseppe Villella y publicada en Canadá en edición bilingí¼e con el tí­tulo “To The South of Things” (Thunder Bay – Ontario, 2013). En su paí­s ha recibido muchos premios por sus poesí­as y su colección ha sido presentada con exito en muchos ciudad de Italia, en Argentina, en Canada y en Bélgica. Pronto el libro “Al sur de cosas” será publicado en italiano en una nuevas edición y en formato audio-libro con la maravillosa voz de la actriz Aurora Cancian. Además, está en curso también la traducción francesa de la misma colección editada por Marie Marazita.

Bongiovanni refleja en sus poesí­as la Italia del “Mezzogiorno”, con sus tradiciones y contradicciones, su pobreza material y su riqueza de sentimientos, su anacronicidad y vigencia, sus injusticias. Su obra, por lo tanto, se acerca a aquellas de los grandes poetas sociales del Novecientos que han “cantado” el Sur de Italia (Salvatore Quasimodo, Leonardo Sinisgalli, Rocco Scotellaro, Franco Costabile). Su lenguaje es realista y conciso. En sus obras, la palabra parece ser la cosa misma. La realidad, a veces triste y melancólica, muchas veces injusta y cruel, se vive, se siente, y se “ve” a través del verbo. Así­, la poesí­a de Bongiovanni adquiere una condición planetaria, que supera la esfera de lo local para contar y denunciar la realidad de un Sur universal y el sentir de cada ser humano que lo habita y lo sufre.



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