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Poesí­a peruana: Fiorella Terrazas



Texto 1

 

Vuelvo a mirar al pueblo, destacando algunas palabras importantes al vací­o.

 

Riéndome con la boca de mi corazón resuelvo cuestiones: ¿Hay algo de lo que estén orgullosos mis ojos? Soy el tartamudo que les suprime los gritos a las penitencias que se acercan ¿Me tienen fe? Ser menospreciable siéntete orgulloso porque hablaré de tu orgullo en el desdén:

 

Último hombre, el suelo está fértil aún, fija tu objetivo. No vibres en el anhelo, cuélgate de tu arco y fallece. O ponle inicio a esta tierra donde bailan las semillas para oponerse a la sombra del caos. El tiempo más despreciable se acerca, no parará de dar vueltas sobre las estrellas y no se lanzará la flecha de la buena nueva.

 

 

 

 

Texto 2

 

En este cuartito miserable han abandonado un corazón

el cual todos los trasmundanos queremos ver

es una migaja de desvarí­o, fatiga y saltos mortales

yo condeno a todos los dioses como pobres ignorantes

que no saben crear más mundos a este corazón

él oye hablar a los insectos en mi mente

raspan cuando caminan

celestes y ocultos de los hombres

que hable el cuerpo entonces en cierta medida de lealtad

el cuerpo deshumanizado que mete su cabeza entre las paredes

y busca nueva voluntad

las palabras honran al cuerpo terrestre

las palabras inundan a los decrépitos

las palabras dicen cosas enfermizas sobre la piel de los cuerpos

por eso hay que escuchar a los predicadores de la muerte

porque luego el cuerpo está plenamente sano

se forman ángulos rectos

quizás allí­ podamos clonar a un corazón que cure enfermos

o dioses que curen un corazón enfermo

furiosamente

con jóvenes virtudes

con delirio de razón

y con divinidad de pecados y dudas.

 

 

 

 

Texto 3

 

Existe una ciudad a presión, como una olla. La soledad allí se vuelve una BRUJA que destruye todo lo equilibrado. Esa BRUJA se viste de peces y le prende fuego a una potencia de espiritualidad que saquea las tumbas del capitalismo. ¿Quién podría negar que a veces se niega lo que ocurre? La BRUJA se acerca a espantar a las parejitas mainstream en el malecón. Chiquillas aseguran miradas, les brillan los OJOS y oyen a un hombre expulsando por la boca románticos gallos, en ocasiones de 3 minutos. Con ese compás desatienden erecciones y abandonan conversaciones en ventanas emergentes de móvil.

 

En la ciudad a presión la corriente es helada y se instala en hoteles. Donde otros seres te cogen la espalda para que no se extiendan tus alas. Y enjuagas tus manos con sudor ajeno en avenidas principales para escribir luego con ellas de manera involuntaria. Los procesos químicos te duran 6 meses de somnolencia y ni así se te quita la maldición. En esta ciudad a presión se busca mover unas cuantas dosis porque las canciones tristes ya no rotan en el seno-himenóptero. Ya no afectan a los suicidas incapaces, esos que nunca pueden morir, y viven en interminable luto. En esta ciudad a presión, se llenan los manicomios mentales, espacios de in-pensamientos nucleares.

 

Y estas palabras no se piensan, se vací­an en la mudez para joder oí­dos, para convencerte de enfermar un arma.

 

 

 

 

Texto 4

 

Cuando el miedo se retrasa se vuelve lugar común la ilusión.

 

Te pesa la vida, el nudo donde aí­slas la espalda. Allí­ donde el cuadro eterno no te estorba. Cada semana entre el arrastre de los ojos que conserva la sospecha de los niños, y la gente que observa tu maldición en el cuerpo. Los ojos no tienen memoria. Los hombres débiles se cuelgan de una nube, y se aferran más a él sin limitar distancias. Tú te quejas de molestias violentas que necesitas para tu propio beneficio. En las salas donde se desprecia un poco más el cuerpo, despí­dete del tuyo. Habla como los niños o quédate mudo. Intégranos a todos en el abandono de tu nombre y obten el arma más grande o el alma que se desmaya entre la guerra y la paz. Dispara.

 

Siente orgullo sin claudicar nunca. Diví­dete en virtudes y mézclate con el veneno de las aves.

 

Un alma.

 

El mal lucha por un puente más ligero.

 

Un alma

 

Harta de ser combate o campo de batalla.

 

Un alma.

 

Envidia. Desconfí­a. Cela-lá.

 

Comprime los crí­menes y sujeta a la bestia que agacha la cabeza en sociedad. Si sufres reconcí­liate con la compasión y maltrata la venganza. Justifí­cate la vida sin salpicar al enemigo tu ira.

 

Dictador, bello, enfermo, gusano.

 

Y estas palabras comúnmente escupidas en la pálida cara del hombre decora los gritos: El alma se consumirá en un acto, en un pacto y se entregará en un fax con la palabra: LOCURA.

 

 

 

 

Texto 5

 

La ferocidad de las almas me ataca por las noches, hacen que aparezca delante de mí el más grave de mis demonios, con el ceño fruncido, como un dios a quien no obedecí. Me arranca lágrimas con sus garras y canciones al pie de mi montaña. Es el espíritu de la pesadez que no aprende a andar, entonces la felicidad ya no corre. La lucha se vuelve una con mis manos, y se va a buscar cómo honrar a mi enemigo para que me obsesione. Él es honorable, vive en mi corazón y lo honro hasta el hartazgo delator ¿Libre?¿Libre de qué? Puedes prescribirme aplastándome con el bien y el mal en ambos brazos. Puedes tú mismo ser mi Juez y mi vengador hasta la sepultura. Lánzame una extensión de corriente que evite mi voluntad, o hiela la soledad que se enchufa a mi mente todos los días de colección. ¿Libre de qué? repito. Abre tus puños y fatiga mi soledad. Si me odias, me abates, me enorgulleces. Estoy sola yo, pero yo soy la que para la tormenta. Conservé mi valor en el solsticio y mi sublimidad de hembra y macho a la vez. Tuve un accidente tan alto como sube tu envidia. Tan pequeño que no lo ves delante de tus OJOS. Los tuve buenos y Justos. Los tuve solitarios y cociné soledad como no me vas a perdonar nunca. Aseguré el camino de los ladrones, guardando mi simplicidad. Si la encuentras puedes derribarme de forma honesta, te daré la pata sin garras afiladas. Seré solitaria de ti mismo hermano, te desencadenaré. Tu boca gritará desaforadamente, te amarás y te consumirás en el fuego.

 

 

 

 

Vea también: poemas de Hart Crane.


Noticia Biográfica


Fiorella Terrazas (Lima, Perú). Publicó la plaqueta de poesí­a DEJO CABELLOS EN LOS BARES en el 2013 con un formato cartonero hecho a mano. Publico el Muestrario de poesí­a ESPINOSZA de manera auto gestionada con MANO Editorial Fantasma en el 2015.



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