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Gastón Carrasco y sus poemas sobre fotografía del libro "El instante no es decisivo"



                                                            De El instante no es decisivo (2014).

 

Al poner el ojo en el lente

 

Ahí­ estaban los muertos

esperando su oportunidad

para aparecer en la memoria.

 

 

 

 

Contra el acierto

 

Me canso de la búsqueda insaciable del acierto

quizá sea mejor moverse un poco

 

no llegar a tiempo, que tiemble la mano

dejar todo a medio hacer

no dar con la imagen

 

celebrar el descuido, el ocio, la incapacidad

 

porque estos versos no son más que eso

la imposibilidad del ojo frente al mundo

 

intentar fotografiar la cara de tu hijo

mientras el carrusel lo hace indefinible.

 

 

 

 

Liberación de las imágenes según Sergio Larraí­n

 

Juntos hemos tomado una fotografí­a

hemos hecho el ejercicio fotográfico

solo que no lo hemos registrado

¿Te das cuenta?

Sigo tomando fotografí­as

ahora sin registro.

 

Pero existió el acto, el instante.

 

No son necesarios los registros

recuerda que sólo existe el aquí­ y el ahora.

Hay que liberarse de las imágenes

de todo tipo de imágenes:

 

las de tu infancia, las de tu familia, las de ti mismo.

 

Las imágenes te mantienen atrapado en el deseo.

Suelta todo y llegarás a la felicidad.

Todo será bienvenido y nada también.

 

 

 

 

Tanquetazo, 1973

 

Leonardo Henrichsen filmó su propia muerte.

 

 

 

 

Robert Capa, ligeramente desenfocado

 

Soldado republicano sobre un árbol en el frente de Aragón

la mirada al cielo, cada brote de una rama extendido

múltiple, en lí­neas imaginarias hacia la nada

palabra prohibida en el vací­o de su significado

o en su polisemia, porque subirse a un árbol

es como nadar, dice Malú

combatirle algo de espacio a ese vací­o

aunque lo destacable es la sonrisa del soldado

un poco de mueca, algo de rictus

quizá en qué instancia o etapa de la guerra

terminó sobre ese árbol

en un arranque felino

evade al tiempo, el espacio, la razón

rompe la formación estable del orden

orden mandante de un hombre con jinetas

pero claro, el soldado republicano está en el árbol

contra el mismo tiempo, espacio y razón

en un arranque felino

suspendido, sometido a las alturas

en un equilibrio precario

incapaz de bajar al suelo por el vértigo del hombre

que apunta a otro hombre.

 

 

 

 

Dorothea Lange y el surco

 

Como la tormenta en los ojos de la madre migrante

hay imágenes que tienen un centro de atracción

no sé si es acaso el punctum

es algo visceral, extrañamente humano

pueden ser los ojos de los inmigrantes

y sus ceños fruncidos

hombres trabajando o descansando en el camino

retratos de madres e hijos incansables

la cuestión es fijar esas historias

en la luz, hacer el registro

de ese pueblo en movimiento

y en una de esas, dar con el centro

de atracción, no sé si acaso el punctum.

 

Dorothea Lange hizo de la Gran Depresión

el retrato, dio cuenta del surco

recibió oleadas de sol sobre sus ojos

puso en blanco y negro el sueño americano

mostró acaso sus grietas, las manos a la deriva

de miles de hombres, mujeres y niños

a cuestas, la necesidad absoluta

y la fuerza contenida en miles de hombros.

 

Dorothea Lange cuenta sobre la mujer inmigrante:

 

No recuerdo cómo expliqué a ella mi presencia

o la de mi cámara

pero recuerdo que no me hizo preguntas.

No le pedí­ su nombre o su historia.

Me dijo su edad, tení­a 32 años.

Dijo que habí­an vivido de vegetales frí­os de los alrededores

y pájaros que los niños mataban.

Acababa de vender las llantas de su automóvil para comprar alimentos.

Ahí­ estaba sentada reposando en la tienda

con sus niños abrazados a ella

y parecí­a saber que mi fotografí­a podrí­a ayudarla

y entonces me ayudó.

Habí­a una cierta equidad en esto.

 

 

 

 

El instante no es decisivo

 

Ningún sufrimiento estable en la imagen

el instante no es decisivo, dice Gianuzzi

dándonos la posibilidad de otra imagen

de tomar el instante por asalto.

 

Somos, continúa Gianuzzi,

una familia de comediantes instantáneos

que la muerte mira por un rápido agujero

y aplaza su tarea accidental.

 

La mirada produce ausencias

y quizá sea mejor, antes que el instante

poner atención, ver lo que no vemos

hacer caso omiso al silencio

que es nuestro único lenguaje.

 

Hay una calle donde la luz se aleja.

Y esas calles muchas veces se traducen en vidas

malas traducciones, por cierto, experiencias ilegibles

a ciertos ojos. Es ahí­ donde la luz se aleja.

 

Parece domingo entre los árboles.

He aquí­ la apariencia momentánea de la experiencia

en una tarde personal y única

a punto de perderse en la sombra universal,

termina Gianuzzi.

 

Me gustarí­a poder agregar algo más,

pero prefiero el silencio

que es algo así­ como una sombra.

Pero podemos respirar, conscientes

a pesar de nuestros ojos cansados.

 

El instante no es decisivo, dice Gianuzzi

mientras observo tus ojos

que son algo así­ como una firma

que no logro descifrar.

 

 

 

 

Fukase merodea entre la niebla

 

El dolor admite toda geografí­a

leo en un artí­culo sobre la muerte de Fukase

recuerdo entonces el ojo desfigurado de su autorretrato

el intercambio de miradas con los cuervos

en la estación de trenes de Hokkaido

 

vienen a mí­ las siluetas

sombras vigilantes en los cables de alta tensión

como la placa en negativo de unos rayos equis en el cielo

 

cuervos: manchas de petróleo en la nieve

desplegados en masa, solitarios, como el propio Fukase

en los amaneceres de Hokkaido

 

mañana frí­a

en el árbol desierto

graznan los cuervos

 

mi obra es una especie de venganza

contra el drama de vivir, decí­a Fukase

 

el vuelo de los vigilantes

en cosa de segundos

se posa en la mirada del atormentado

 

los cuervos haiku

en la página blanca

vuelan en negro

 

como en el haiku de Bashô

 

en rama seca

un cuervo se ha posado;

tarde de otoño

 

cuando en realidad, dicen algunos

no era un solo cuervo el que se posó

sino muchos, incluso otros sobrevolaban

y no era una rama, sino muchas

todas ellas secas

 

entonces todo cambia

 

en ramas secas

han posado unos cuervos

tarde de otoño

 

pienso en esos cuervos

en torno a un mismo árbol

que inquietan y calman al poeta

 

al igual que a Fukase

sobrecogido, solitario

sereno, viendo en lo profundo

de su lente las manchas negras

de Hokkaido

 

pues sin su cámara nunca fue capaz de ver

nos dice Yoko, su ex mujer.


Noticia Biográfica


Gastón Carrasco Aguilar (Santiago de Chile, 1988). Ha publicado El instante no es decisivo (LUMA Foundation, Zurich, 2014/ Balmaceda Arte Joven Ediciones, 2014), View-master (Cuadernos de poesí­a, 2011/ Ajiaco Ediciones, 2016) y La soledad del francotirador (Nanoeditorial Nudo de globo, 2016).



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