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Edición 3

Muestra de poesí­a joven de México (1984-1993) - Segunda parte



                                                            Selección y notas de Mijail Lamas

 

                                                            Para consultar la primera parte, haga click aquí­.

 

La siguiente muestra de poesí­a joven no pretende ser una exaltación precoz de este grupo de autores, sino el reconocimiento crí­tico de la variedad de registros en que se expresan los poetas más jóvenes de nuestro paí­s.

 

Esta muestra comprende a autores nacidos entre 1984 y 1993, de las más distintas regiones, de Tijuana a Mérida. Sin embargo las temáticas y el uso de los procedimientos formales con que estos autores construyen su obra tienden puentes. Se puede observar en la mayorí­a de ellos el uso extendido de verso libre; es poco frecuente el uso del verso de acentuación prosódica o la prosa poética. Hay sin embargo una recurrencia en el tono confesional, un coloquialismo directo y provocador, que busca una identificación individual a partir de temáticas propias de la sensibilidad de su tiempo y la forma en que estos poetas se relacionan con la realidad fragmentada, simultánea y múltiple que les ha tocado vivir.

 

El tono confesional, en el que ellos se expresan, no sólo procede de nuestra tradición de poesí­a conversacional (Efraí­n Huerta, Jaime Sabines, Rubén Bonifaz Nuño, Eduardo Lizalde, Ricardo Castillo, Mario Bojórquez) sino que se nutre de otras tradiciones: la poesí­a sudamericana (Raul Zurita, Rodolfo Hinostroza, Enrique Verástegui, Néstor Perlongher, etc.), la norteamericana (sobre todo la poesí­a Beat, la voces femeninas de Silvia Plath y Anne Sexton) y mucha de la literatura emergente y experimental que se encuentra en internet.

 

Para esta generación no parece haber oposición entre la poesía conversacional y lo experimental; en su hibridez convive el automatismo, la ironía y la expresión naïf. Sin embargo hay una fuerte insistencia en el yo, que denota un estilo neorromántico, al modo que lo entiende el poeta belga Luuk Gruwez.

 

Finalmente, el lector encontrará en esta muestra un panorama siempre en cambio en el que la voz del yo se reafirma, se trastoca, se samplea o se amalgama.

 

 

 

 

Gustavo Osorio (Puebla, 1986). Es poeta y académico. Obtuvo la Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánica en el año 2011 con mención Cum Laude. Actualmente cursa la Maestría en Literatura Mexicana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Fue acreedor al premio de la Facultad de Filosofía y Letras en el área de poesía en el año 2008. Ha publicado el libro Bonapartes (2012). Es colaborador de la revista electrónica Círculo de Poesía.

 

 

Bajofondo

 

Si ya abajado tiento en sombras la desdicha

y arredro bien temiendo

y aquí­ la gran hondura

do las velas todas parten

y tu quilla aquebranta en un más fondo

 

si cierto en nada

y salvo y seco y frí­o depauperado

mí­sero escombro de un ti mismo

que no me atrevo a ser

 

y si entonces sin saber si se es

o no sé si soy o vengo siendo aquel

que se apenumbra

ya de noche y olvido los naufragios

y miente y dice soy

con una voz de esquirla que se encona

pulula y ya te pesa en certidumbre

tu no sabes

ni puedo

ni dices soy

 

si entonces en sangre y hueso

desconoces y aquí­ estamos

reunidos para sabernos no

y entonces

y siempre

 

puedes sentir el fondo

bajo nuestros pies resquebrajarse?

 

 

 

 

Cesar Cañedo (El Fuerte, 1988). Es poeta, atleta, doctor en letras e investigador. Ha realizado trabajos de investigación sobre poetas y escritores marginales mexicanos del siglo XIX, como Antonio Plaza, Josefa Murillo y Adolfo Carrillo. Es fundador y codirector del Seminario de Literatura Lésbica Gay, UNAM, de reciente creación.

 

 

O negativo

                                                            A Pedro Montealegre, in memoriam

 

Poetiloca muscuflora rimbomvérgica,

retablista del sexo broadcasteado,

orgiástica saltimbanqui y poetisida,

remáchame de versos y esteroides,

conjúrame la carne que se asienta,

enséñame a deletrear Antofagasta

sin que Ibáñez nos jale de los pelos

abajeños, cresposos, bocaamantes.

Ni pobre, humana prosa, ni alopécica,

la tuya más bien es me voy, me vengo,

chaquetera y ridí­cula, excelsa y cuaternaria,

exiliada, ida y vuelta, de cordel y timpánica,

fermento de boundage y el S/M,

forzoso aterrizaje sin laureles ni espanto,

calavera que entierra con el bí­ceps poético

a la fuerza en la tumba de la democración,

rechifla pluralista en fáunico congreso,

decisiones erradas, como el bulto en calzón.

Puñí­stico que entras ano, trioí­sta

legí­timo, suspensorio del tiempo,

especulador de indecencias y sexshopes,

vena salida de remarle tanto,

sangre ponzoña de negadas fallas,

cazador de dildoposas, arrojado del templo,

niño perdido para no estar en gracia,

“a veces ser feliz sólo es no serlo”, 

lubrica más tu pluma

que tu ganso.

 

 

 

 

Andrea Muriel (Ciudad de México, 1990). Poeta, traductora y editora. Asistió al Curso de Creación Literaria para Jóvenes 2013 en Xalapa, convocado por la Fundación para las Letras Mexicanas (Poesía). Obtuvo Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía “José Francisco Conde Ortega” y fue finalista del Concurso Internacional de Poesía “Castello di Duino”. Forma parte de la antología El lugar donde ocurrió la huida y Poetas parricidas. Es editora en Círculo de Poesía.

 

 

Brazos vací­os

                                                            a mi abuela paterna

 

Mi abuela nunca quiso cargarme

cada vez que me veí­a en la penumbra

fui la niña que arrancaron de sus brazos

aquel espanto hueco

la vergüenza de sus padres 

mi abuela no querí­a abrazarme

se aproximaba a la cunita con cautela

y trataba​intentaba cerrar los párpados y ver con ojos de presente 

pero mi cuerpo volví­a a ser la réplica:

los domingos en misa

que solí­a aprovechar para buscarla

el dí­a que por fin pudo acercarse

mi abuela con sus menos de veinte años

vio en su hija los ojos grandes que me heredó

los arrebatos deshicieron el encuentro maternal

y unas sombras molestas

alejaron de improviso a la niña

que miraba en su madre ​los ojos del espejo

mi abuela nunca quiso sostenerme en sus brazos

decía que yo era muy parecida a mi padre​ y luego callaba 

murmuraba las mujeres sufren más ​debiste de haber nacido hombre 

mi abuela trataba de olvidar

intentaba cargarme

pero cada vez que poní­a los brazos sobre mí­

un pedazo de sus veinte años caí­a en mi rostro

y mis lágrimas eran las de su hija

y mis lágrimas eran también las de mi abuela

que vertí­a sobre el cuerpo que nunca quiso cargar

el diluvio de aquella tarde ​ 

cuando arrancaron de su pecho a la pequeña niña

y mi abuela se quedó buscando ​ 

para siempre entre sus brazos vací­os

aquellos ojos grandes.

 

 

 

 

Mercedes Reynoso (Baja California, 1990). Estudiante de Educación con especialidad en español y literatura. Antologada en Letras del Finisterra y Testamento del Sol . Becaria en el encuentro de escritores jóvenes del Festival Interfaz, Los signos en Rrotación 2015, Culiacán, Sinaloa. Premio universitario de poesí­a 2008 (UABCS). Premio estatal de poesí­a joven 2012, Ciudad de La Paz. Forma parte del colectivo de fusión teatral: Akelarre.

 

 

Idiotas

 

De todas las idiotas

yo fui la única

que eligió sexo sin compromiso.

De todas las idiotas

yo fui la única

que bebió en los bares sola.

De todas las idiotas

preferí­ ser amiga con derechos

a novia con prejuicios.

De todas las idiotas

yo lo llamé

sólo para ver si estaba bien.

De todas las idiotas

desprecié al hombre insulso

solamente para quedarme sola.

De todas las idiotas

soy la que cocina por amor a los aromas

y no a los hijos.

De todas las idiotas

soy la que no teme hablar

ni teme quedarse callada

cuando hay tiempos

en que las personas suelen ser

de escaso pensamiento.

De todas las idiotas

soy la que ama más a sus amigos

que a sus amantes.

De todas las idiotas

soy la que prefiere un hombre

con buena ortografí­a

que un buen trabajo.

De todas, todas las idiotas,

nunca pretendí­ destacarme,

nunca pretendí­ ser o no ser,

nunca pretendí­ molestar,

abusar, ignorar,

sin embargo, hasta los más idiotas

saben que mi poesí­a es mala,

que el alcohol es el puro elí­xir

que solventa mis dí­as de angustia.,

Y cada que observo mi ventana,

el cigarro se disipa,

la cama está vací­a

y los poemas quietos;

y entonces siempre fui

la más idiota

de todas.

 

 

 

 

Arnulfo Valdez Oleta (Escuinapa, 1990). Estudia el noveno semestre en Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Columnista cinematográfico de la Revista Clarimonda. Becado por la Fundación para las Letras Mexicanas (2013). Colaboró en Marca Frontera de San Diego Poetry Annual (2014-2015). Publicó su primer poemario Chicken Noodle Soup en editorial Montea (2015).

 

 

Invitación

                                                            All I really want to do

                                                            Is, baby, be friends with you

                                                            Bob Dylan

 

No deberí­a estar aquí­

Porque sé que no tengo amigos

Pero también sé que hay más que no deberí­an estar aquí­

Porque tampoco tienen amigos

Y sé que no debo estar aquí­ porque no entenderán mi poesí­a

Porque nunca me han leí­do,

y después de esto tampoco me leerán

Porque no hablo como él, como ella

Porque no escribo para nenes de secundaria

Me falta algo

Quizá ​​ser del df o guadalajara 

Más publicaciones, más poemas en revistas electrónicas

Blogs​​​tumblr 

Más fotos qué se yo

Chichis ​un vergón

 

Quien se sienta incómodo el estar aquí­ seamos amigos

y el resto es solo silencio

Que ni siquiera me ha escuchado

Y la verdad​ no me importa.

 

 

 

 

Adriana Pérez (Mexicali, 1991). Textos suyos han aparecido en medios digitales e impresos, entre los que se encuentran Adynaton, DOZ, Paraenterarte.com, La Voz de la Frontera, y próximamente El Solar. Recientemente fue becaria del Festival Interfaz Noroeste 2014 organizado por el ISSSTE.

 

 

Si el corazón no me estalla

a causa de constelaciones de imágenes;

si el cuerpo en que ostento revoluciones intrí­nsecas

se mantiene entero —o relativamente útil; 

si mis pies se detienen ante el barranco

para desandar sus pasos y sucumbir a las necesidades

censuradas del vientre;

si descubro, pues, un remedio temporal

a la ansiedad por las maní­as fuera del protocolo;

habré de llamarte desde una desordenada habitación

para encontrarnos antes que la tinta;

habré de contemplarte en la inmovilidad sonora del instante.

 

Sabré, al romperse el gastado hilo,

lo que hace tiempo sabí­a.

 

 

 

 

David Ruano González (Ciudad de México, 1991). Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Ha publicado crí­tica en distintos medios electrónicos, como La Estanterí­a. Reseñario de poesí­a y Cí­rculo de poesí­a, e impresos como Confabulario. Actualmente es becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesí­a (2014-2015).

 

 

Reflexión en torno al paraí­so

                                                            Atrapado en la tierra,

                                                            ¿no querrí­as tú también

                                                            ir al cielo?

                                                            Louise Glück

 

Señor, tengo defectos que me gustan,

los he trabajado como un monje

se esfuerza en sus virtudes.

 

Cuando me corresponda subir a ser juzgado,

llegaré acompañado de ellos.

Serán unas pequeñas bestias deformes

y te diré: “Señor, me entregaste estos vicios, 

estos vicios te entrego. Acepta lo que es tuyo”.

 

Pero como ninguna cosa inmunda

puede entrar en tu reino,

los reclamarás en sacrificio:

deberé degollarlos, uno a uno,

con un puñal forjado en tu misericordia

y no habrá cordero que los salve.

 

Cargaré sus cadáveres hasta la colina más lejana,

que es donde colocaste el cementerio del cielo.

Les cavaré una tumba,

perfumaré sus cuerpos con resinas angélicas,

despediré mis últimos rasgos terrenales.

 

A veces me pregunto, Señor,

porqué para tomar tu mano

exiges tanta sangre.

 

 

 

 

Arely Jiménez (Aguascalientes, 1992). Estudiante de Letras Hispánicas. Fue becaria del Curso de Verano para Jóvenes Escritores 2012 de la FLM en Xalapa y la UV, ese mismo año ganó el Premio Nacional de Poesí­a Desiderio Mací­as Silva. Recientemente asistió como becaria al Encuentro Los signos en rotación del Festival INTERFAZ-ISSSTE 2015, Región Centro-Occidente.

 

 

Viene lo ausente

a ensombrecer mi ventana.

Qué diminutas las huellas,

los pies de los fantasmas aún vivos,

qué delgada el ala metálica de la memoria,

traza constelaciones

en este fruto oscuro

que me avergüenza de tan enrojecido 

y sincero.

Ahora lo hiere vivamente el silencio.

Es verdad:

no le habí­a temido a la noche,

porque brillaba más el recuerdo de la luz,

que la luz misma.

 

 

 

 

Adalberto Garcí­a López (Culiacán, 1993). Poeta y traductor, actualmente estudia la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Becario Interfaz del programa Los signos en rotación en el año 2014. Diversos textos suyos aparecen en varias publicaciones impresas y digitales. Ha participado en distintos congresos y encuentros estudiantiles.

 

 

Culiacán es

(fragmento)

 

I

Es frí­o cementerio,

penumbra en la penumbra:

volcánica violencia en sus calles y rí­os.

Tiembla la clara noche,

un revólver se anuncia,

nadie mueve los labios,

queda solo el disparo.

Es veloz asesino,

lentí­simo verdugo.

Mar que calla sus muertes,

el rumor de las olas trae consigo tus ojos,

testigos de las muertes.

Es frí­o cementerio,

es cuna de mi voz,

voz primera que tuve.

Es pira disfrazada,

soledad, multitud.

Rojizo atardecer

sobre sus venas pardas.

Calles llenas de grietas

y locos indigentes.

La bala donde el perro

orina sin vergüenza, 

se olvida del cadáver

y orina en el cadáver.

 

 

 

 

Méraly Reyes Tovar (Tijuana, 1993). Nació en Tijuana, B.C., México. Estudia Antropologí­a Social en la UAM, DF, ciudad donde radica. Becaria del Los signos en rotación del Festiva Interfaz del ISSSTE en el año 2014

 

 

Sobre estas lí­neas nocturnas

 

Sobre estas lí­neas nocturnas

mis palabras -al igual que los astros-

 

sólo ​dicen​ pasado 

Hablo con el lenguaje primitivo de las horas

Intento decir hoy

pero el hoy me dice desde antes siempre

Vestidos ligeros

para sueños profundos

Y en un rincón de la duermevela

converso del clima con mis ancestros

cuando el tiempo es humedad que macera silenciosa

la piel angosta de un recuerdo.

 

El mar en exilio

 

Entre el mar

y lo que tuvo de cierto

queda la sospecha

el posible recorrerse también del tiempo

y escuchar –al fin- su música frágil 

de lamentos que nos llaman por su nombre

que sugieren cultos

que por un momento

nos destierran.

 

 

 

 

Noticia biográfica

 

Mijail Lamas es poeta, traductor y crítico. Nació en Culiacán, Sinaloa, el 22 de febrero de 1979. Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma de Sinaloa. Actualmente estudia el MFA in Creative Writing en la University of Texas en El Paso. Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas en 2005 y 2006. Ha publicado los libros de poemas Contraverano (2007), Cuaderno de Tyler Durden seguido de Fundación de la casa (2008), Un recuento Parcial de los Incendios, selección de poemas (2009) y Trevas. Canción del navegante de sí mismo (2013). Obtuvo el accésit del XXVII Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza en 2011 y el Premio Nacional de Poesía Clemencia Isaura, en 2012. Compiló junto con otros poetas la antología Vientos de siglo. Poetas mexicanos 1950-1982 para la colección Poesía y Ensayo de la UNAM. Es editor del blog de reseñas La Estantería (https://resenariopoesia.wordpress.com/) y es uno de los editores de la revista Círculo de Poesía (http://circulodepoesia.com/). Este año la editorial argentina el suri porfiado reeditó su libro Cuaderno de Tyler Durden. Fue incluido en El canon abierto. Última poesía en español (1970-1985) de la editorial española Visor Libros.


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