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7 poemas de Julio César Correa Díaz



Retorno

 

La patria es el lenguaje

que recorrimos en la infancia

Uno vuelve a su lenguaje

como volver a su propia casa

Uno vuelve

al lugar del que partió

 

Inevitable el tiquete

que nos regresa a casa

 

La palabra amada canta

el camino de ida

y musita el camino de vuelta

 

Entre el niño que partió

y el viejo que retorna

juguetona

se interpone

la lejana cometa

             el frondoso árbol

 

 

 

Epifanía

 

Sobre la hoja del árbol

la nube se posa como un pájaro

 

No hay revelación detrás del paisaje

El silencio rebota

como insectos de luz entre los árboles

 

La mirada sigue los puntos de luz

pero no puede ver

el pájaro que huye entre la sombra

 

El paisaje ya está en el ojo

pero la mirada sigue buscando

el árbol y la nube

 

Para mirar la tarde

no bastan los ojos ni la luz

El silencio es la chispa que propicia

el fragor del poema

 

 

 

Agua y ceniza

 

El silencio

esa otra forma del lenguaje

es también un diálogo

una manera de conversar

con uno mismo

y quizás con los demás

 

Callar es empezar a nombrar

el mundo

que recién emerge

como hoja seca

en la ventisca de la tarde

 

El silencio me nombra

y me concede un lugar en el mundo

La palabra me nombra

y desde entonces

soy el nombre y todo aquello

que se oculta y no es nombrado

 

Si la palabra es ceniza

con la que se nombra el mundo

el silencio es agua

el río donde el mundo

lava el rostro de todas las cosas

 

 

 

Presencia

 

El poema es esa realidad

que surge

al unir

dos principios

la palabra y el silencio

 

El aleteo de un pájaro

se interpone

y desvirtúa la realidad primera

 

Si no hay pájaro no hay poema

Pero el poema no es el pájaro

Es aquello

que precede la figura del pájaro

 

Entre la palabra y el silencio

se abre un espacio

y surge una presencia

que poco a poco

va llenando de misterio el mundo

 

Llamarlo pájaro o árbol

es parte del misterio de ese mundo

Al nombrar el mundo

el misterio se diluye

pero el pájaro permanece

 

El silencio entonces es el misterio

detrás de la palabra

el pájaro detrás del poema

 

 

 

El otro lado de las cosas

 

Alguien está del otro lado de las cosas

y escucha caer la lluvia

Como no hay ventana dibuja una claraboya

De repente un pájaro entra

El aleteo ahuyenta las hojas del árbol

que aún no existe

¿No sucede acaso lo mismo con el mundo?

Las cosas existen porque se nombran

Pero el día ya existe antes de ser nombrado

Deja entonces que el día se diluya

Si el día se diluye es agua y es río

 

 

 

Summa

 

Si el poema es la suma

de todos los silencios

¿qué viene siendo el hombre

que canta el poema

y oculta su rostro

detrás de la palabra?

 

Si el hombre es la suma

de todas las palabras

¿qué viene siendo el poema

que canta más de lo que dice

y permite que el silencio

sea la lengua que celebre

el réquiem por la palabra?

 

Si el silencio es la suma

de todos los hombres

¿qué viene siendo la palabra

que desnuda al hombre

justo cuando más habla?

 

Si la palabra es la suma

de todos los sonidos

¿no es acaso la lengua

el canto que se repite

porque los hombres celebran

el fin de cada día

como si fuera el primero?

 

Entre la palabra y el silencio

el poema es esa moneda

que lanzada al aire

hace sonar su canto

mucho antes de haber caído

 

 

 

Sendas

 

He vuelto mientras me marcho

 

En el tránsito de ser y no ser

el poema diluye la curva del tiempo

 

El tiempo es un arco

que se tensa entre dos instantes

 

La flecha es el vacío

que se desplaza hacia la empuñadura

 

El temblor de la mano

no es la intención que apunta algún centro

 

Mientras parpadeo

el mundo emerge y me mira compasivo

 

El poema se abre en direcciones opuestas

Es noche a plena luz del día

Es el abrazo que se abraza a sí mismo

Es el canto que se apaga

para encender la voz del que calla

 

Agua en el fuego que nada quema

Principio y fin de la lengua que dice todo

y nada al mismo tiempo

 

Es la serpiente que se come su propia cola

y convierte el círculo en una línea infinita

como la flecha

que ahora señala el camino de la palabra

y la lengua

 

la senda siempre abierta del poema

 


Noticia Biográfica


Julio César Correa Díaz. Santander, Colombia. Licenciado en Español y Literatura, Especialista en Docencia de las Ciencias Sociales. Docente en universidades locales por largos periodos de tiempo. Ha recibido algunos premios nacionales de poesía: Ganador III Concurso Nacional de Poesía “Carlos Héctor Trejos”, realizado en Riosucio, Caldas, en 2004. Ganador del III Concurso Nacional de Poesía “Ciro Mendía”, en 1.997. Caldas, Antioquia. Ganador del III Concurso Nacional de Poesía “Julio Cortázar”, en 1.997. Bogotá. Ha sido incluido en algunas selecciones regionales y nacionales de poesía; igualmente, en algunas del exterior.  Publicaciones: 1. El altar de los oficios: poesía breve. 2. Auto-retrato con girasoles. Poesía. 3. Bajo el sol de marzo. 4. Pájaro recién pensando. Colección de Poesía Tulio Bayer. Manizales, Caldas. Fue tallerista y evaluador del Concurso Nacional del Cuento CNC-ASCUN por varios años. Vive actualmente en Manizales. Oriento el blog La Pipa de Magritte (http://lapipademagritte.blogspot.com)



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