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Tres poemas de Jaime Villarreal



I

 

Cuando toco la piel salada de la arena

me lleno de expectativas.

 

Deduzco que otras vidas han pisado

este mundo antes que yo

y me siento minúsculo.

 

No sé qué habrán sentido.

 

Es un minuto frente al mar

o una infinidad de graves esfuerzos

los que nos remontan a repensar su presencia.

 

¿Por qué habí­amos supuesto que pisar

la orilla era refutar su hipótesis?

¿Que dirigir la mano a un punto no especí­fico

era moldear su silencio de siglos atrás?

 

Intento hacerlo ahora,

y lo único que atisbo

es el agua

y su hermosa

indiferencia de piedra.

 

Siento que soy como el pez que ensaya

un viaje desde muy lejos y que al reiterar

su pregunta inicial,

solo encuentra islas.

 

 

 

 

II

 

De lunes a viernes

me sobran unas cuantas onzas

de responsabilidad en los huesos.

 

Comprar legumbres se ha vuelto para

mí­ en una construcción

simbólica:

algo parecido al prestigio,

cierta habitación a solas.

 

Encuentro que

lo que busco

no lo necesito

sino

que lo invento

dos veces,

como el hambre,

como esa necesidad

de cambiar de nombre

dependiendo del dí­a,

de los pies que me agiten.

 

Oferta especial:

 

los motivos que me sobran

para no levantarme cada mañana

por tu presente simple,

pero al menos tuyo.

 

 

 

 

III

 

Al parecer, todo está listo:

la vida que dejo tendida

sobre estas sábanas de cenizas;

el tiempo desnudo, seco,

y su piel de repuesto;

los hábitos inútiles

que aparto guardados

en el cajón de la esquina

y que ahora reprocho con tanta vanidad,

los que ya desposeo.

 

En mi maleta,

llevo lo indispensable:

la palabra que me da su silencio y no su grito;

el instante que me brinda su tiempo

y no el gesto infinito de su memoria.

 

También conservo,

por si acaso,

una muerte segura,

que me hable de sus recuerdos más cercanos

y no deje atrás la sustentación

pausada de su derrota.

 

Veo un horizonte próximo.

 

Me pesan los bolsillos de tanto dejar atrás

pero guardo en ellos el tedio

necesario para odiar lo siguiente.

 

Seguiré siendo el mismo, lo sé,

no quiero que mis lí­mites se adeuden;

que cada palabra que camine a mi lado

se sienta traicionada por no saber

llegar y decirse.

 

Esto es dejarme ir y no ir.

 

Abismarme y pender de un hilo.

Volverme esa ausencia

que reconoce su brecha,

su viaje en declive.


Noticia Biográfica


Jaime Villarreal (Caucasia, Antioquia, 1992). Actualmente cursa estudios finales de periodismo en la Universidad de Antioquia en Medellí­n. Su trabajo de grado, “Bibliotecas Anfibias en Antioquia” (reportaje escrito) fue asesorado por el escritor Pablo Montoya. Obtuvo el XVII Concurso de Literatura “Los Sueí±os de Luciano Pulgar” en la categorí­a Poesí­a en el 2014.



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