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De noche un pájaro: Miguel Tejada Sánchez



1.

 

Este esmalte plateado

Traído de la luna

Fue un regalo de la doctora de Medellín

La jovencita de ojitos verdes

Que sufría de mareos y punzadas en la cabeza

La niña más pequeña

De todas las niñas doctoras

Decía que era el calor

Que la costumbre no sé qué

Que todos tranquilos, todos contentos

Que todos éramos animales

Que no conocían la tristeza

Que sabíamos aguantar

Podíamos aguantar, decía

Apretaba los puños, la niña

Andaba siempre con un frasquito

Tomaba pastillas para la sonrisa

Esa niña, Dios sabe quién es

Me abrazó muy fuerte las costillas

Como la gente que se despide

Para no volver

Me dijo que yo era hermosa

Caderona y de cara grande

Guerrera negra, me decía

Abría los brazos y cerraba los ojos

Me ponía hojitas en el pelo

Se reía para que yo me riera

Sos inmensa y poderosa, negra

Me das miedo me das ternura

Sos una montaña con ríos y pajaritos, mírate

Eso me dijo

Mantené la cabeza arriba

Siempre, dulzura, arriba del miedo

Estirá el cuello y salí de la sombra

Como si fueras a cantar

Alto y fuerte

Todas las mañanas

Alto y fuerte

Me dijo

Espantá las tormentas

Los malos sueños

Los dolores a media noche

Cantá, negra, cantá

Me dijo

Que bañara a los muchachos con agua fría

Todas las mañanas

Bajo esa luz azul

Cantales antes de que se vayan

Negra, cantales bonito

Que ellos se acordarán de eso

Porque de eso se acuerda uno

Al final

Solo eso

Lloraba la doctora de Medellín

Hundía la cara en una bolsa

Lloraba despacito

Al cabo de un rato, sacaba la cabeza

Parecía un conejito blanco

Me dijo tené, tené

Otro esmalte

Otro

Otro

Perla, rubí, carmín, verde lorito

Me dijo llevátelos todos

 

Le dolía el recuerdo de su mamasita

Y lloraba

Y reía

La misma risa de su mamasita

Un espejo

Eso decía

 

Me dejó un cuadernito

Antes de subirse al helicóptero

Me dijo que dibujara estrellas

Que no me dejara encaramar

La tristeza

Que pelara estos dientes

Que luchara con estos dientes Se fue

Te fuiste vos también

 

*

 

Dibujar no es lo mío

Parto el lápiz cuando hago trazos

Líneas de tristeza

Destinos

 

Temo los días

Las jornadas

Me desangran

Me asustan los papeles que vuelan

Los helicópteros altos

Temo por la escuela

En llamas

Por el hospital de arena

Temo

Rezo

Callo, callo, callo

Me abrazo

Me encojo

Los niños duermen

En cambio sí puedo hacer letras

Conozco el juego de las letras

Ponerlas aquí y allá como fichas

Ya eso lo sé

 

*

 

Soñé con tu cuerpo iluminado

Las hormigas te cargaban

Te metían en un socavón

Y adiós, ni un beso de despedida

 

La oscuridad se lo tragaba

La luz de su cuerpo

Quedó esparcida por el camino

Como esa luna de selva

Que deja su resplandor

Sobre los pasos perdidos

 

Sueño al borde del mar

Le robo un beso en el sueño

Me río, me caigo de la silla

Patas arriba, me río

Lo beso

Antes de que se lo trague la oscuridad

Despierto y pongo juntitas las letras

La palabra beso, dulce, dolor

Despierto con la cabeza metida en un hormiguero

 

Acá me dicen loca

A vos te dicen pendejo

Negro agalludo

 

Hablan

Mal si estás muerto

Mal si llegaste al otro lado

Mal si sueño con tu cuerpo

Luminoso, cubierto de estrellas

 

Ah, destino el de uno

Destino el tuyo

Perderte así

 

*

 

Pongo el café

Ya tarde en la noche

Nadie quiere nada

Duermen

El hambre

 

*

 

Escucho

De dónde vendrá ese grito

Que no son cuentos las culebras

Que se disfrazan de raíz

Eso cuentan

Y los troncos, de esos hablan también

Los troncos que sudan

Espinas de leche

Yo escucho cómo te llevan

Entre árboles

Todos iguales

Idénticos

Cuando ya es muy de noche

Lo malo y lo hermoso

Igual se ven

Igual negro sobre oscuro

Igual si vas o vienes

Pero no vienes, vas lejos

Con pasos tuyos

Perdidos

Rumbo al día ninguno

Aquí sentí yo esos pasos

Hormigueándome el pecho

No querían irse, no así

Enojados

Ni salir de mi corazón, verdad

 

¿Verdad?

 

*

 

Selva adentro

Ya muy lejos

La lluvia

Borró

Tus pasos finales

La misma lluvia

Ayer

Mañana

Esta noche

 

*

 

La noche entera me la pasaba

Apretando contra el pecho

Ese nombre tuyo

Y tenía tantas espinas

Enredadas entre las letras

Lloraba en las manos de mis comadres

Pero acá no es así, vos sabés

Como la lluvia que se amaña en las canoas

Y hay que sacarla

Igual con las penas

Pero la gente no entiende

¿Soñás o imaginás?, me preguntaban

Mátenme, si no es mucha molestia.

Yo les decía

Te nos fuiste entre las ramas, te perdimos

Nos inventábamos cuentos para el dolor

Cambiábamos las preguntas por moneditas

De plátano

Comíamos, en silencio

 

Volviste al mar, buscador de ballenas

Eso decíamos

 

*

 

Ahora imagino

De espaldas al mar

De la memoria

Una trocha

Por ahí se va uno

Un buen día

Un mal día

No se ve nada

Lo único cierto

Es el lugar que señala la boca del fusil

Allá es.

 

 

 

 

2.

 

Caminen que es arena

Y es fácil

Caminen pues

Arena es lo que hay

Caminen, caminen

Sin madre

Sin Dios

Caminen

Recuerden la sed

La rabia en la garganta

Y caminen

 

Miramos el sol, rabiosos

Ah, recuerdos tan malos

Tan ardientes, tan filosos

Tan lejos todo ya, todo, todo ya

Lejos de los ranchos en llamas

De allá, de los tuyos

 

Arde

Como una avispa

Clavada en el corazón

 

El recuerdo del niño viejo

Llorando frente al mapa

Eras vos el niño boquiabierto

O era yo, con la ropa de mi hermano muerto

¿Qué es un dolor?, pregunta el niño Leví

La sombra, niño, la despedida del sol

La última ola, el último barco sin nombre

Los pescados muertos sobre la arena

Nuestros pescados

 

De niños, nos hundían un lápiz

Aquí en el corazón.

Aprendan los caminos

 

Nos decían: allá es el norte, acá también

La mitad del mapa la arrancaban a mordiscos

Al norte van los mejores

Al norte va la sangre

Tu sangre, niño Leví

A ese corazón ponzoñado va

Éramos bien pocos

Nos íbamos, nos aburríamos, nos matábamos

Éramos cangrejos enanos

Peregrinos en medio de tanta playa

Felices, tal vez

Niños con ojos grandes

Y costillas de perro

Eso éramos

Felices, diga usted

Abandonados

Éramos de aquí, raíces de palmera

Marea, palos quebradizos

Jugar, joder, perseguir a los perros

Correr

Las canoas rotas

La madera podrida

La atarraya de papito Marcial

¡Corran!

Nuestros juegos

¡Parecen animales!

¡Vengan a desayunar!

Se reía el mentiroso

Dueño de las gallinas

Dueño de los lápices

 

*

 

Nos decía: hay mujeres blancas

Hay plata pa’ comer.

En el norte

Qué van a hacer

Qué van a hacer

 

¡Qué va!

Pero yo me fui sin aprender

Salté por la ventana y corrí

Descalzo.

Por esta misma arena

Corrí.

 

*

 

A los niños les tapaban los ojos con una venda y les daban vueltas.

Y luego, así zurumbáticos, les pedían que señalaran el norte.

Vomitaban en el cuenco que hacían con las manos

¿Oíste eso? La hierba cruje por lo seca.

La piel me estorba, la piel suena

Es la sed que tenés

La boca abierta

Muda

La lengua

Una lija

 

*

 

De un matorral salieron dos tipos que parecían gringos

Tenían gafas oscuras y uno de ellos cargaba un mapa en el bolsillo

Lo desenrolló sobre la hierba y dijo «veamos»

Parecía un tablero de parqués

Yo había visto unos ojos azules como esos

Los vi allá una vez en la iglesia, en la cabecita de un ángel

Miraban como los ojos de un niño que se ha ahogado en el mar.

 

 

 

 

5.

 

La boca les huele mal

Pobre gente de malos recuerdos

Estanques de agua verde

Adentro

Podridas sus almas

Hablan y sueltan ese pasado

De olores malos

De vinagre

De sangre

 

Yo negaba con la cabeza

Cuando amanecía sobre la arena

Apretaba la boca, cobarde

 

Pero mi mujer sabía de mis andanzas

Por eso acá uno acá no miente

Razones sobran para no mentir

 

Mírelos: la boca abierta

Allí se posan las moscas

Bochinche de plagas y malos días

Mucha palabra maldita, mucha desgracia

Acumulada en un grito

La boca es una cueva peligrosa

Usted lo sabe

 

Mire

Allá vienen otra vez

A llevarse dos veces la misma tierra

Déjalos que sigan

Como en su casa

¿Qué quieren?

Me vieron cara de buena gente

Cara de pendejo

Nos cocinás y nos lavás las botas

Cara de esclavo

Andá por los plátanos, negro, dejá el machete aquí

Pa’ eso tenés esas manos tan feas.

 

Tenían unos radios colgados al cinto

Las palabras zumbaban

Así de cerca los tuve, así

La boca les olía como a gasolina.

 

 

 

 

8.

 

Aquí hay unas cruces

Allí quedaron los pasos

Estacados

Aquí nace un nombre, donde uno pise

Yo intento olvidar lo conocido

Hormigueros, palmeras, charcos de agua, compadres

 

Por estos caminos iba yo cuando era niño

Recogía esqueletos

Espinas de pescado

Angelitos muertos

Cangrejos muertos

Cáscaras de un día

Nubes cansadas

Botellas de aguardiente

Cargaba lo que pesara tres veces mi cuerpo

Eso aguantaba

 

Nunca era igual el camino

El agua lo borraba

La manigua lo escondía

Pero uno sabía

Uno contaba los pasos

O como decía una señora: uno cantaba los pasos

A ellas les gustaba cantar

Salían por la mañana

A vender los pescados

Cantaban la venta

 

Cuente los pasos

Faltan pocos para dar con las tumbas del futuro

Cante los pasos

 

Llegamos

 

Aquí están nuestras cruces

Ya lo sabe usted

Cuando uno se queda quieto la tierra lo reclama

Y el nombre que nace en ese pedazo de tierra es el suyo

Eso no es de otra manera.

 

 

 

 

16.

 

Hacé lo que te digo, me dijo él

Yo dije que tiburón no comía

Él me calló estirando la trompa

Yo, que no digo nada, dije bueno

Será tiburón por la nariz chata

Por lo robusto, qué se le va a hacer

Pero él me dijo mirá bien, mujer

Seguí adivinando nombres de pescados

Y él que no, mujer, que mirá bien

Me arrimé con miedo

Mejor evitar alegatos

No se imagina usted

Él levantó la bendita cosa

Tenía como el tamaño de un niño, haga usted de cuenta

Así de grande

Así

Del vientre rajado le salió una figurita de la virgen, una virgencita

Yo me sentí malagradecida y lloré

Y él me dijo mirá bien

Hundió el cuchillo en la barriga del animal

Como en un saco de harina

Mirá bien, te digo

Luego no hablamos

Él se tragó las palabras

Yo le pedía perdón a Dios

Y el corazón me latía con furia

 

Estuvo ahí sentado

Espantando las moscas

Nada más

¿Y ahora?

El hombre movía la cabeza, preocupado

 

¿Dónde es Colombia?, me dijo

Y por fin se rió

Después siguió con esa risa en la cama

Dios nos vio en esa oscuridad

Nadie más.

 

 

 

 

17.

 

Lo dicho

A cada paso un nombre

Y aquí están los nuestros

Después de un tiempo

Aquí están las caras

Ya son historia

Pero los nombres se mueven

Avanzan, como tus pasos

Con las penas al hombro

 

Déjenlo ir, que él sabe

Déjenlo hacer

Otra vez el camino viejo

Los nombres no envejecen

Volvimos, volveríamos

Lo dijimos

Lo gritamos

Yo fui criado así, para no quedarme quieto

Ya se lo dije: detiene usted el paso y la tierra se lo traga

Vamos muy rápido

Como que hay ganas de llegar, ¿no?

Los árboles viejos se cuidan solos

Mírelos: enteritos

Ya reconocí los nuestros

Déjenlo

Va de primero, va abriendo camino

Recoge los días que dejamos tirados, va con prisa

Hay mucho dolor esparcido en el monte

Mucho tiempo incalculable y frondoso

Las manos ya no me sangran: mire

Parece que las hubiera sepultado en cal

 

Va de primero, con afán

Abriéndonos el paso

Déjenlo que siga así, muy callado

Ya nos dirá ¡paren!, nos dirá ¡miren!

Déjenlo, carajo

Evita mostrarnos los ojos

Evita mirar lo que ya miramos, suplicantes

Evita escuchar otra vez esas voces

Estatuas de sal, nos dice

Caminamos o nos morimos

 

Déjenlo

 

A donde lleguemos,

Si es que hay un llegar

Nos toca levantar a los muertos Comienza otra vez la vida

Si un árbol te estorba, túmbalo

A los árboles también los mata la tristeza

¿Cuánto falta?

 

Ya estamos cansadas

Y los niños tienen sed

 

…y sólo hay árboles, ay, yo me sabía sus nombres,

porque mi viejo me los enseñó. Caminábamos los

dos, solos, y entonces me señalaba los árboles, me

decía que matar un árbol era matarlos a todos,

porque ellos son un solo nombre que nace y muere.

Ayer, mañana, ayer, mañana.

Son mudos y muy tristes, por eso mismo.

Son el mismo día y la misma noche.

El mismo día de nuestra muerte.

 

Mire esos zapatos, comadre: como nuevos.

¿De quién serán?

 

 

 

 

18.

 

Buenas gentes sí eran,

Pero se les habían secado las palabras

Cada quien con su dolor

Hay que sentir la sed de las palabras

Escuchar

Que muy adentro hay un río

Que está como muerto

Seco, pedregoso

Saber acariciar

La cicatriz del río acá

En mitad del pecho

Arena y piedras

 

Preguntaban por preguntar:

¿Les molesta el ruido?

Yo los vi muy cansados y les dije la verdad

Acá todo queda muy lejos

Ya estamos muy lejos, respondieron

Lo que sí nos preocupa es que todo está como muy callado

Habían dejado de escuchar los remolinos de agua

Acá se queda uno sordo de tanto escuchar

¿Escuchar qué?

 

Cuando nos llega una tristeza

Escuchamos, no decimos nada

El viento nos seca el llanto

El mar nos lava las heridas

¿Cuál viento?

 

Hacían el bien

Y tenían que irse ya

Nos regalaron aviones de papel

Y la humedad los marchitó

 

 

 

 

35.

 

Agarren palas

Que los vamos a enterrar

A estos pobres muertos

Agarren fuerzas

Nosotros, padre, es que no tenemos plata

Todo tiene solución

Vayan al pueblo

Yo espero aquí

Con sus muertos

Nosotros, padre, es que preferimos dárselos al río

Que sea el río

El eterno descanso

Vayan, vayan, al pueblo, vayan.

 

 

 

 

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Noticia Biográfica


Miguel Tejada Sánchez (Cali, 1982). Magíster en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia. En la actualidad, es profesor en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. En 2015, obtuvo el primer premio en el xxviii Concurso Nacional Universitario de Poesía Universidad Externado de Colombia, con el poemario De noche un pájaro, cuyos poemas aparecen en este libro n.o 124 de la Colección Un libro por centavos, cumpliendo uno de los objetivos de dicha colección, promocionar a los nuevos talentos colombianos.

Tejada Sánchez ha publicado ensayos sobre narrativas contemporáneas, usos y trabajos de la memoria en la narración y en la comunicación visual, artículos sobre diseño y reportajes literarios. Prepara en este momento la publicación de su primera novela. Textos suyos han hecho parte de exhibiciones artísticas locales y nacionales, y en instalaciones sonoras y de arte radiofónico.



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