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Manuel Parra Aguilar. La nieve guarda mi corazón en la montaña



Homenaje a Lance Burton

 

Ésta es mi huella sobre las montañas hambrientas de Nevada.

 

La nieve cae

Y yo oigo la marcha de las montañas hambrientas de Nevada.

 

Mi mano se acostumbra

A señalar

El paisaje silencioso que avanza detrás de los árboles.

 

Con intención,

Me oculto en el bosque para seguir la marcha de las montañas hambrientas de Nevada.

 

La nieve guarda mi corazón en la montaña.

 

 

 

 

Homenaje a César Chávez

 

Fuimos a Richmond Valley

Y levantamos nueces

Y me encontré con una que es dura como piedra, cascaruda

como la hojarasca del invierno,

Sobre la hierba fresca de los árboles.

 

Con esta nuez me di de bruces en el lujo de estar reunido con los míos,

Ahí, en el sitio donde estaba el corazón.

 

En Brazos River me asomé y vi tus ojos sobre una nuez oculta entre mis dedos.

 

Y resulta que me da lo mismo, me da doblemente lo mismo

Hacer autostop en cualquier lado.

 

«Don´t cry, baby.»

 

Eras tú quien sonaba.

 

 

 

 

Tribute to KFC

 

Pese a su posición inicial, Harland D. Sanders fue bajado

A su tumba:

Sin mostacho blanco, sin barbilla blanca, sin un traje completamente blanco.

 

¿Quién nos abrirá las puertas de Kentucky?

 

¿Quién encenderá la freidora para comer conmigo?

 

Pese a su posición inicial, Harland D. Sanders

Fue bajado a su tumba

Y desde entonces la vida no es ni más dulce

Ni más buena.

 

«Don’t worry, Colonel, we do chicken right!»

 

 

 

 

(Dreamworks)

 

El ingeniero Arnold descubre en su hijo Steven una idea casi platónica de Dios.

Dios no está alegre y decide dedicarse a los trabajos del sueño.

 

El pequeño Jeffrey se recuesta en su cama.

Avergonzado, cree que Dios es una luna creciente de mediados de siglo.

Dios no está alegre y decide dedicarse a los trabajos del sueño.

 

David Geffen cree escuchar por su ventana el zumbar de

un hilo de fibra de vidrio.

Antes de toda aclaración, Dios no está alegre y decide dedicarse a los trabajos del sueño.

 

Sorprendidos, nos sentimos totalmente representados

Antes de que inicie este film que hace más corta la distancia

entre un paisaje

De luna creciente

Y la resurrección.

—Aún no sabemos qué aguas sean estas, pequeño William, pero arroja el anzuelo, dice Dios con esa complicidad casi

estoica con la que nos observa.

 

 

El pequeño pigargo está posado una vez más.

Aguza su mirada al menor ruido.

Notas la incomodidad que siente ante los espectadores.

Estos barrotes le han gastado el desanimado plumaje.

¿Se ha hecho viejo? Recuerdas el primer día que lo trajeron,

Cuando despedazaba a su presa con las garras.

Sólo ciertas cosas permanecen.

Ahora no tiene ánimos de bajar de las ramas.

Será más tarde, cuando en tu sueño los pequeños visitantes se alejen

Y logres atrapar con la mirada el paisaje horizontal.

Gracias, Señor.

En ti confiamos tan hermosa cabeza de semejante ovíparo.

 

 

 

 

Vea también: poesía de Juan Carlos Mestre.


Noticia Biográfica


Manuel Parra Aguilar (Hermosillo, 1982). Recibió el Premio Internacional de Poesía Oliverio Girondo 2005 (Argentina) y el XIII Premio Nacional de Poesía Tinta Nueva 2011. También escribe cuento. ha publicado Libros: Más le valiera morir (Poesía) Rivas Hernández, Editores, 2009; Contrataciones (Cuento) Editorial JUS, 2009; En el estudio (Poesía) Editorial Tintanueva, 2011.



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