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ModPo, la reunión virtual en torno a la poesía



La poesía debería ser para todas las personas, debería estar disponible para quienes tengan sed y quieran recordar por qué el mundo es maravilloso o triste o todo a una misma vez. Esta es una afirmación en la cual creo profundamente porque en la lectura de poesía he encontrado herramientas para vivir mejor. Intento leer al menos un poema al día pues descubrí, desde hace varios años, que si hago esto, en todas las fechas habrá ocurrido una experiencia extraordinaria. Quien se detiene en un poema, quien lo exprime y explora sus pliegues,  sabe de qué estoy hablando: hay pocas labores tan gratificantes. La poesía, por esto, debería estar abierta para todos, siendo esa casa llena de posibilidades de la que habla Emily Dickinson, con más puertas que la prosa y con el cielo como techo.

 

Por eso aplaudo una propuesta que viene de Estados Unidos pero que, con suficiente dedicación, podría trasplantarse a Colombia y a tantos países hispanohablantes con una imperdible tradición poética. Me refiero a ModPo (abreviación de Modern Poetry), una iniciativa que Al Filreis, profesor de la universidad de Pensilvania, fundó alrededor de 1994 y que consiste en enseñar, vía internet, un curso completo de poesía moderna y contemporánea estadounidense. El curso,  que dura diez semanas y está alojado en la plataforma de educación virtual gratuita Coursera, actualmente cuenta con alrededor de 30,000 estudiantes y, sobre todo, ha logrado consolidar una comunidad virtual  de personas—no necesariamente especialistas— profundamente interesadas en leer y comentar poesía. Este tipo de empresas comprometidas demuestran que la poesía efectivamente sigue emocionando a miles de personas, que la poesía no es cosa del pasado sino de un presente tecnológico. Lo importante, pienso, es encontrar espacios llamativos, accesibles para todos, que no encierren la poesía en los baúles del pasado o de la academia y que demuestren que si bien ciertos poemas pueden ser difíciles, descifrar sus mecanismos es tanto o más divertido que resolver un sudoku o una sopa de letras. Tal vez lo que hace falta para que la poesía sea un fenómeno de muchos (para no decir la angustiante expresión “de masas” que seguramente infartaría a más de un poeta) tal vez sólo hace falta un acompañamiento sincero y cuidadoso, un lugar, como lo demuestra Modpo, adonde todos pueden entrar sin ser juzgados.

 

Este curso busca acercarse a la poesía de una manera muy particular: insiste en la lectura detallada y cuidadosa de los poemas y entiende este ejercicio como un acto social. Esto es, desde los vértices del siglo XXI, recobrar la importante idea de la poesía como un genuino espacio de reunión en torno a la palabra y aprovechar las posibilidades de reunión virtual que la tecnología ha ofrecido. Las clases por video tienen un formato en el cual no se dicta una clase magistral sino que, junto a los asistentes de Filreis, se leen cuidadosamente los poemas y cada quien opina, con lenguaje mortal y sin pretensiones, acerca de sus impresiones frente al texto. Hay dudas, hay momentos en que el texto parece no ceder (¡qué maravilloso es darse el lujo de dudar y equivocarse en un aula de clase!). Pero, poco a poco, bajo la moderación precisa de Filreis, la discusión abarca casi la totalidad del poema. La importancia de este formato, desde mi punto de vista, consiste en que el estudiante siente que también podría estar allí, que también podría equivocarse porque gran parte de la poesía moderna no es fácil y que sus impresiones son igualmente válidas y pertinentes. El propio Filreis afirma que nunca hay preguntas estúpidas y qué importante es esto en una tradición literaria que se ha ocupado de alejar y asustar a sus lectores con su hermetismo y otras complejas artimañas. Además de los videos, los estudiantes pueden interactuar entre ellos en foros de discusión donde realmente se genera comunidad y donde las personas comparten sus impresiones. La riqueza de esto es que actualiza los poemas y permite recordar que no hay interpretaciones definitivas pues la poesía es, una vez más, una casa de posibilidades. Pero las diversas interpretaciones se pueden contrastar y pueden ser compartidas y dialogadas. Cada quien puede traer al juego una luz biográfica o etimológica que ilumine al poema de nuevas y enriquecedoras maneras. Finalmente, para aumentar el sentido de comunidad, todas las semanas de clase hay webcasts en vivo desde el Kelly Writers House, un espacio que ha adecuado Filreis en Filadelfia para compartir y reunirse en torno a la poesía. Cualquier estudiante de ModPo puede vincularse al webcast y hacer parte de estas actividades que suceden en tiempo real. Igualmente, los estudiantes pueden llamar al ModPo VOICEMAIL para hacer preguntas o dejar comentarios que serán respondidos, sin falta, por el equipo de Modpo.

 

En este punto un hispanohablante podrá estar preguntándose de qué le sirve todo lo que he mencionado hasta el momento si no podrá entender ni una sola palabra. Pues bien, uno de los elementos más interesantes del curso es que tiene subtítulos en alrededor de ocho idiomas distintos entre los cuales está, por supuesto, el español. De esta manera y puesto que el curso maneja poemas famosos que probablemente tienen traducciones en la web, es muy probable que una persona que no sabe inglés pueda, al menos, tomar las clases en video y disfrutar de los poemas que allí se comentan. Sólo con esto,  al final del curso se obtendrá un panorama amplio y claro acerca de la veta de la poesía estadounidense que le ha puesto especial atención a la forma.

 

Lo anterior es otra de las características interesantes del curso. Puesto que se trata de un curso de poesía moderna, Filreis y su equipo se ocupan por entender la “revolución” formal que inició con los “proto-modernistas” de Emily Dickinson y Walt Whitman y que culmina con escuelas posmodernas y contemporáneas. De esta forma, cada poema se analiza bajo una pregunta implícita acerca de la relación entre el contenido del poema y sus rasgos formales. Creo que este ejercicio también puede ser profundamente enriquecedor para una persona interesada en la poesía pues le puede enseñar a valorar la importancia de la estructura, del cascarón que sostiene la poesía. ModPo sugiere, así, que cualquier poeta está inscrito en una tradición y, por tanto, incluso sus herramientas formales dialogan con esta y enuncian una postura frente a la poesía que las ha precedido.   

 

La versión del 2015 finalizó en noviembre, pero los contenidos del curso están abiertos todo el año hasta el momento en que llega la nueva versión. Por esto, me parece interesante invitar a los lectores de este texto a brincar hacia ModPo y a atreverse a explorar por unos minutos. Seguramente alguien se interesará, aprenderá del formato, de esa extraordinaria comunidad literaria y, por qué no, en unos años, será capaz de ofrecer un servicio similar para compartir la poesía de nuestra lengua que tanto bien le podría hacer al mundo. Agradezco a Al Filreis por insistir en ello: la poesía debería ser para todas las personas.


Noticia Biográfica


Juan Afanador es fundador, director y miembro del comité editorial de Otro páramo. Nació en Bogotá, Colombia, en el aí±o 1992. Estudió Antropologí­a con opción en Creación Literaria en la Universidad de los Andes. Desde el 2012 ha gestionado y participado en espacios de reflexión y creación literarias en contextos universitarios. Poemas suyos han aparecido en las revistas colombianas REC (revista de los estudiantes de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes) y Cabeza de gato, así­ como en la revista mexicana Ombligo.



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