Tres poemas de Anne Sexton

Duermevela: poemas de Carlos Vitale
10 octubre, 2017
La imagen, de Pierre Reverdy
10 octubre, 2017

Tres poemas de Anne Sexton

*La traducción fue hecha por Sandra Santos.

 

 

Aspirando a morir

Ya que preguntas, en la mayoría de los días, no consigo recordar.
Camino con mi ropa, desarrugada de ese viaje.
Luego retorna el deseo más innominable.
Incluso entonces no tengo nada en contra de la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionaste,
el mobiliario que dispusiste bajo el sol.

Pero los suicidas tienen un lenguaje especial.
Como los carpinteros ellos quieren saber con cuáles herramientas
ellos nunca preguntan por qué construir.

Por dos veces me declaré simplemente,
poseí el enemigo, devoré el enemigo,
le robé su habilidad, su magia.

De ese modo, pesada y pensativa,
más caliente que el óleo o el agua,
reposé, salivando con la boca abierta.

No pensé en mi cuerpo expuesto a la aguja.
Incluso la córnea y la orina sobrante se fueron.
Los suicidas han traicionado ya el cuerpo.

Mortinatos, ni siempre mueren,
pero, atónitos, nunca olvidan una droga tan dulce
que incluso los niños la mirarían y sonreirían.

¡Invertir toda la vida bajo tu lengua! –
eso, por sí mismo, se vuelve una pasión.
La muerte es un hueso triste; tullido, tú lo dirías,

y ella aún me espera, año tras año,
para tan delicadamente deshacer una antigua herida,
y sustraer mi suspiro de su terrible prisión.

Allí balanceados, los suicidas a veces se conocen,
furibundos con el fruto, con la luna excitada,
abandonando el pan confundido con un beso,

dejando la página del libro distraídamente abierta,
algo no dicho, el teléfono descolgado
y el amor, o lo que haya sido, una infección.

* * *

Wanting to Die

Since you ask, most days I cannot remember.
I walk in my clothing, unmarked by that voyage.
Then the almost unnameable lust returns.
Even then I have nothing against life.
I know well the grass blades you mention,
the furniture you have placed under the sun.

But suicides have a special language.
Like carpenters they want to know which tools
they never ask why build.

Twice I have so simply declared myself,
have possessed the enemy, eaten the enemy,
have taken on his craft, his magic.

In this way, heavy and thoughtful,
warmer than oil or water,
I have rested, drooling at the mouth-hole.

I did not think of my body at needle point.
Even the cornea and the leftover urine were gone.
Suicides have already betrayed the body.

Still-born, they don’t always die,
but dazzled, they can’t forget a drug so sweet
that even children would look on and smile.

To thrust all that life under your tongue! –
that, all by itself, becomes a passion.
Death’s a sad bone; bruised, you’d say,

and yet she waits for me, year after year,
to so delicately undo an old wound,
to empty my breath from its bad prison.

Balanced there, suicides sometimes meet,
raging at the fruit a pumped-up moon,
leaving the bread they mistook for a kiss,

leaving the page of the book carelessly open,
something unsaid, the phone off the hook
and the love whatever it was, an infection.

 

 

 

Soñando con los senos

Madre,
raro rostro de diosa
sobre mi casa de leche,
ese delicado asilo,
yo te devoré.
Todas mis necesidades te tragaron
como si fueras comida.

Lo que me diste
lo recuerdo en un sueño:
los brazos pecosos envolviéndome,
la risa en algún lugar sobre mi sombrero de lana,
los dedos de sangre atando mis zapatos,
los senos colgando como dos murciélagos,
precipitándose sobre mí,
hasta doblarme.

Los senos que conocí a medianoche
sacuden ahora en mí como la mar.
Madre, llené la boca de abejas
para evitar comer
y eso no te hizo bien.
Finalmente amputaron tus senos
y la leche se derramó
en las manos del cirujano
y él los abrazó
yo se los retiré
y los planté.

Te puse un candado,
en ti, Madre, querida muerta humana,
para que tus grandes campanas,
aquellos queridos ponis blancos,
puedan ir galopando, galopando,
a donde sea que estés.

* * *

Dreaming the Breasts

Mother,
strange goddess face
above my milk home,
that delicate asylum,
I ate you up.
All my need took
you down like a meal.

What you gave
I remember in a dream:
the freckled arms binding me,
the laugh somewhere over my woolly hat,
the blood fingers tying my shoe,
the breasts hanging like two bats
and then darting at me,
bending me down.

The breasts I knew at midnight
beat like the sea in me now.
Mother, I put bees in my mouth
to keep from eating
yet it did no good.
In the end they cut off your breasts
and milk poured from them
into the surgeon’s hand
and he embraced them.
I took them from him
and planted them.

I have put a padlock
on you, Mother, dear dead human,
so that your great bells,
those dear white ponies,
can go galloping, galloping,
wherever you are.

 

 

 

Amarillo

Cuando hagan girar el sol
de nuevo voy a plantar niños
bajo él, voy a encender mi alma
con un fósforo y dejarlo cantar, voy a
tomar a mi madre y la enjabonaré, voy a
tomar mis huesos y pulirlos, voy a
aspirar mi pelo viejo, voy a
pagar las deudas de mis vecinos, voy a
escribir un poema llamado Amarillo y poner
mis labios abajo para beberlo, voy a
alimentarme con cucharadas de calor y
toda la gente estará en casa jugando
con sus alas y el planeta se
estremecerá con todas esas sonrisas y
no habrá veneno en ninguna parte, no habrá plaga
en el cielo y habrá un caldo materno
para toda la gente y nosotros
nunca moriremos, ninguno de nosotros, seguiremos adelante
¿así es, no?

* * *

Yellow

When they turn the sun
on again I’ll plant children
under it, I’ll light up my soul
with a match and let it sing, I’ll
take my mother and soap her up, I’ll
take my bones and polish them, I’ll
vacuum up my stale hair, I’ll
pay all my neighbors’ bad debts, I’ll
write a poem called Yellow and put
my lips down to drink it up, I’ll
feed myself spoonfuls of heat and
everyone will be home playing with
their wings and the planet will
shudder with all those smiles and
there will be no poison anywhere, no plague
in the sky and there will be a mother-broth
for all of the people and we will
never die, not one of us, we’ll go on
won’t we?

 

 

 

 

 

Noticia biográfica

Sandra Santos (Portugal, 1994). Estudiante, poeta, escritora y traductora. Licenciada en Lenguas y Relaciones Internacionales (Universidad de Oporto), En el presente, está adquiriendo el máster en Estudios Editoriales (Universidad de Aveiro). Participa en diversos proyectos culturales, artísticos y literarios. Traduce del portugués e inglés al español y del español e inglés al portugués. Sus traducciones están publicadas en Portugal, España y América Latina, en los blogs y revistas “Cuaderno Ático”, “Buenos Aires Poetry”, “escamandro”, “Círculo de Poesía”, “Poesia Vim Buscar-te”, “Otro Páramo”, “La Raíz Invertida”, “mallarmargens”, “Bitácora de vuelos”, “Emma Gunst”, “Enfermaria 6” y “El Coloquio de los Perros”. Comparte su labor poética y artística en su blog: