Del Triángulo de las Bermudas a Lisboa: 25 poetas caribeños. Parte III

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Del Triángulo de las Bermudas a Lisboa: 25 poetas caribeños. Parte III

Parte III

Presentamos la segunda antología de una serie de antologías de la poesía hispanoamericana actual traducidas al portugués que ha preparado el poeta puertorriqueño Jonatán Reyes con la traducción de la poeta y traductora Sandra Santos.

Haga click aquí para ir a la parte I.

Haga click aquí para ir a la parte II.

abajo siempre queda el temblor de la hoja
y el silencio preñado corriendo por los túneles;
abajo quedan siempre levantando montañas
los hijos de la noche, diminutos y tiernos,
comenzando la huella que termina en papel.

José María Lima

* * *

 

 
Jennifer Marline (República Dominicana)

Parto rauda

Emulo el caudal de viento que arrastra salvajemente el caballo iracundo
en su lomo
El estruendo de un río cuya huida imparable pretende el infinito
Soy ese infinito
Habito las palabras del silencio hacia las miradas ajenas
Visto el eco de este pasillo cual una capa que abrigase mi frío
Y la capa se ondea en los giros a los que me aventura el camino
Y el aire la arrastra la agita y deja una estela de magia
Es un velo destinado en su vaivén a descubrir un secreto innombrable
Desacostumbro mis pisadas de los vagos rumores de la palabra
Me aviso a un silencio estático
Llueve.
Es un viernes señero que resume todos los otoños.
Me abro hacia la tarde, sin los antiguos miedos,
Desando las existencias que me poseen para liberar mi ser hacia esta inmensa plenitud.
Me embriago de-bocados-de-agua-de-esta-lluvia que se tiende como alfombra ante mis pasos.
Los goterones ahogan mis ojos.
Compilo las memorias de cada bocado mientras recorre mi cuerpo.
Me embarco en la sonrisa, sobre las frías aguas de la soledad y la distancia, ¿en qué peñascos me
harán anclar cuando, turbias, estas aguas me arrojen indolentes hacia la isla que puebla a las
almas?
Parto, ingrávida,
sin el peso de un pensamiento, de un sentimiento, de esta voz…
sin el peso de un latido.

* * *

Parto rápido

Copio o caudal de vento que arrasta selvagemmente o cavalo furibundo
no seu dorso
O estrondo dum rio cuja fugida imparável procura o infinito
Sou esse infinito
Habito as palavras do silêncio em direcção aos olhares alheios
Visto o eco deste corredor como uma capa que abrigasse o meu frio
E a capa ondeia-se nas voltas em que me aventura o caminho
E o ar arrasta-a agita-a e deixa uma marca de magia
No seu vaivém é um véu destinado a descobrir um segredo inominável
Desacostumo os meus passos dos vagos rumores da palavra
Recolho-me num silêncio estático
Chove.
É uma sexta solitária que resume todos os Outonos.
Abro-me para a tarde, sem os antigos medos,
Desando as existências que me possuem para libertar o meu ser nesta imensa plenitude.
Embriago-me de-bocados-de-água-desta-chuva que se estende como um tapete sob os meus passos.
As gotas afogam os meus olhos.
Compilo as memórias de cada bocado enquanto percorre o meu corpo.
Embarco no sorriso, sobre as águas frias da distância e da solidão, em que penhascos
farão ancorar quando, turvas, estas águas me lancem para a ilha que povoa as
almas?
Parto, ingrávida,
sem o peso dum pensamento, dum sentimento, desta voz…
sem o peso dum latejo.

 

Jennifer Marline (Santo Domingo (R. D.), 1985). Es estudiante de Comunicación Social y Columnista y colaboradora del suplemento cultural Ventana, Listín Diario. Ha sido incluida en la antología de poesía joven Safo, de la editorial Ángeles de Fierro (2004).

 

 

 

 

Johanny Vázquez Paz (Puerto Rico)

La ciudad donde habito

Esta ciudad donde habito con sus muchas fronteras
delineadas por las vías del destierro y la necesidad.

Cada transeúnte con su periferia trazada,
aprisionados en una isla desierta,
construyendo murallas para esquivar el miedo
a las esquinas donde el odio se enlaza al fuego.

Esta ciudad no me acepta en su entraña.

Me dejo devorar por su boca hambrienta,
rebanar la lengua en rodajas de palabras impronunciables,
chupar mi esencia hasta el hueso,
hasta que el sabor de mi piel isleña la atraganta
y vomita en la trastienda mi ser de pueblo chico.

Allá donde me espera una tumba sin lápida
un mar desenfrenado extiende sus brazos desparramándose
en la barriga tibia de la arena amanecida.

Aquí
una ciudad para sobrevivir el hambre.
Allá
la isla de nunca jamás olvidar.

* * *

A cidade onde vivo

Esta cidade onde vivo com as suas muitas fronteiras
delineadas pelas vias do desterro e da necessidade.

Cada transeunte com a sua periferia traçada,
aprisionados numa ilha deserta,
construindo muralhas para apartar o medo
nas esquinas onde o ódio se enlaça ao fogo.

Esta cidade não me aceita nas suas entranhas.

Deixo-me devorar pela sua boca esfomeada,
cortar a língua às rodas de palavras impronunciáveis,
sorver a minha essência até ao osso,
até que o sabor da minha pele insular a confunde
e vomita no armazém o meu ser de povoação jovem.

Lá onde me espera um sepulcro sem lápide
um mar desenfreado estende os seus braços espargindo-se
na barriga tíbia da areia amanhecida.

Aqui
uma cidade para sobreviver à fome.

a ilha para nunca mais esquecer.

 

Johanny Vázquez Paz (San Juan, Puerto Rico). Entre sus libros se encuentran Sagrada familia (ganador del 2015 International Latino Book Award), Querido voyeur (Ediciones Torremozas, 2012) y Poemas callejeros/Streetwise Poems (Mayapple Press, 2007). Recibió el primer premio en poesía en el Concurso de Cuento y Poesía Consenso 2012 de la Universidad Northeastern Illinois.

 

 

 

 

John Junieles (Colombia)

Una vieja historia

En otro lugar me esperan.
Paul Celan

Esta es una vieja historia.
Mi primer hermano no llegó a nacer
y fue enterrado en el patio,
que es hoy un lugar sagrado.
Luego nací yo.

Mis padres me llamaron como a él,
condenado a saber que cada gesto
y acto mío es inferior a él,
quien hubiera sido capaz de volar,
mientras yo ocupo el espacio suyo,
el aire de sus palabras,
todo eso que me queda grande.

Ya no hay ruidos en el patio,
las gallinas son frutos extraños
en las ramas.
La tarde abre sus venas en el horizonte,
y me trae cosas de otro tiempo.
Cuántas lunas para llegar a mí,
si cuando miro atrás creo que
no son mías las huellas que he dejado.
Hay alguien morándome, yo sé,
somos dos sombras bajo una estrella
que no es la suya.

* * *

Uma velha história

Noutro lugar me esperam.
Paul Celan

Esta é uma velha história.
O meu primeiro irmão não chegou a nascer
e foi enterrado no pátio,
que é hoje um lugar sagrado.
Depois nasci eu.

Os meus pais deram-me o mesmo nome que a ele,
condenado a saber que cada gesto
e acto meu é inferior a ele,
quem tivera sido capaz de planar,
enquanto eu ocupo o seu espaço,
o ar das suas palavras,
tudo isso me parece enorme.

Já não há ruídos no pátio,
as galinhas são frutos estranhos
nos ramos.
A tarde abre as suas veias no horizonte,
e traz-me coisas de outro tempo.
Quantas luas para chegar até mim,
se quando olho para trás acredito que
não são minhas as pegadas que deixei.
Há alguém me habitando, eu sei,
somos duas sombras por debaixo duma estrela
que não é a sua.

 

J. J. Junieles Colombia, 1970. Escritor y periodista. A publicado los libros de poesía: Temeré por mí al final de estas líneas (1996), Canciones de un barrio en la frontera (2002), y Metafísica de los patios (2008). Ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Ciudad de Bogotá (2002), el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Alajuela, Costa Rica (2005).

 

 

 

 
Luis Eduardo Barraza (Venezuela)

De nadie es mi luz: se encorva en mis bolsillos como una sombra más
Juan Sánchez Peláez

Me miro estar (la amarra ilusoria de las palabras)
aterido por el polvo que dejan en mí
ciertas gemidas mañanas

la irreverencia
de las cosas todas
que muy adentro crepitan

la necesitada urgencia de lo fugaz
de cientos de olas que en la sangre arrecian
y se ahogan

la nada en común del girasol que se oculta a las espaldas del día
y se desliza por la costilla
                                                  inesperada

para acariciarnos
las decaídas barbas de los años
                                                               que se diluyen

como esa inesperada lluvia de pájaros
                                                     que se estrella en la memoria, y siempre nos deja
                                                                                                              más oscura

la mirada

* * *

De ninguém é a minha luz: encurva-se nos meus bolsos como mais uma sombra
Juan Sánchez Peláez

Observo-me estar (a amarra ilusória das palavras)
hirto pelo pó que deixam em mim
certas manhãs gemidas

a irreverência
das coisas todas
que muito dentro crepitam

a necessitada urgência do fugaz
de centos de ondas que no sangue intensificam
e se afogam

o nada em comum com o girassol que se oculta nas costas do dia
e desliza pela costela
inesperada

para acariciar-nos
as descaídas barbas dos anos
que se diluem

como essa inesperada chuva de pássaros
que se estilhaça na memória, e sempre nos deixa
mais escuro

o olhar

 

Luis Eduardo Barraza (Venezuela, 1990). Poeta ganador de diversos premios de poesía. Licenciado en Letras por La Universidad del Zulia. Ha publicado en la Revista de Literatura Hispanoamericana (nº 67, julio-diciembre de 2013) la reseña titulada Laphrase: utopía del lenguaje. Ha publicado su poesía en diversas revistas de literatura y poesía.

 

 

 

 
Moisés Mayán Fernández (Cuba)

Extraño animal, inocencia

Los niños, si pueden, crecen
José Saramago

Llega el tiempo en que descubres tras el enrejado de tu pecho
la muerte del antiguo animal de la inocencia.
Y quedas inmerso en la desesperante blancura del día.
Sin fuerzas. Viendo alzarse los manicomios.
Como algas en un océano de luz. Y eres isla dentro de isla.
Privado de la gravedad de los navíos. De las hermosas criaturas
que en sus bodegas cruzan el Atlántico. Caballos árabes.
Galgos. Monos. Quetzales. Y aquel extraño animal
apresado en los confines de Bikanir. La inocencia.

No por anunciada la muerte sorprende menos. Perturba.
Violenta con sus derrumbes interiores la jaula/corazón.
Te asomas al enrejado y ves al animal inmóvil. Palideces.
Algo de ti parte con él. Se astilla contra los muñones
de la cárcel donde apresaste la inocencia.
Es el riesgo de volverse adulto. De crecer.
Desprendimientos. Quebraduras.
El ciclo humano. Estaciones que el brazo de Dios
va segando en el peligroso paisaje de la vida.
Perder la inocencia es adentrarse en los manicomios.
Asumir gota a gota el bebedizo del delírium.

Buscas señales de agresión. Dentelladas. Saetas.
El pozo de sangre fluyendo en la garganta.
Y no adviertes la rojez homicida de quien mata.
La marca de unos dedos entre el pelaje.
O un coágulo de dolor en los ojos. Muy abiertos.
Es natural la muerte de la inocencia. (natural & muerte
son términos de compleja asociación —lo reconozco).
Ah, pobreza del idioma. Incapaz de precisar el martirio.
Agónicas noches del espécimen que se sabe
definido por la fatalidad. No antílope. Perro de aguas.
Pájaro de fuego. Sino un extraño animal
apresado en los confines de Bikanir. La inocencia.

Hay que aprender a despedirse.
De la metálica ligereza del velocípedo en los pasillos.
De la casa donde crecimos. Del miedo a la noche.
(Inmensa tras los pórticos). Del Día de Reyes.
Del abuelo y sus historias. De la abuela y sus dulces.
De las tardes de domingo. Despedirse.
Soltar amarras. Con la gravedad de los navíos.
Con la resignación de las hermosas criaturas
que en sus bodegas cruzan el Atlántico. Caballos árabes.
Galgos. Monos. Quetzales. Aves del sol y de la sombra.
Llega el tiempo en que descubres tras el enrejado de tu pecho
la muerte del antiguo animal de la inocencia.
Y quieres volver a las fotografías.
Al álbum de las primeras veces. Cuando la manzana
de casas era el mundo. Y te despertaba la música
de la lluvia en los techos de zinc. Y eras feliz.
Y el animal —apenas una cría. Como tú.
Jugueteaba en la planicie de un pecho sin barrotes.

Quieres volver. Pero es imposible.
No hay otros paraísos que los paraísos perdidos.

* * *

Estranho animal, inocência

As crianças, podendo, crescem
José Saramago

Chega o tempo em que descobres por detrás do enredado do teu peito
a morte do antigo animal da inocência.
E ficas imerso na desesperante brancura do dia.
Sem forças. Vendo impor-se os manicómios.
Como algas num oceano de luz. E és ilha dentro de ilha.
Privado da gravidade dos navios. Das formosas criaturas
que nos seus porões atravessam o Atlântico. Cavalos árabes.
Galgos. Macacos. Quetzais. E aquele estranho animal
preso nos confins de Bikanir. A inocência.

Nem anunciada a morte surpreende menos. Perturba.
Violenta com os seus desabes interiores a jaula/coração.
Aproximas-te do enredado e vês o animal imóvel. Empalideces.
Algo de ti parte com ele. Fragmenta-se nas celas
do cárcere onde aprisionaste a inocência.
É o risco de tornar-se adulto. De crescer.
Desprendimentos. Fracturas.
O ciclo humano. Estações que o braço de Deus
vai segando na perigosa paisagem da vida.
Perder a inocência é adentrar-se nos manicómios.
Assumir gota a gota o bebedor do delírium.

Procuras sinais de agressão. Dentadas. Flechas.
O poço de sangue fluindo na garganta.
E não sugeres a marca homicida de quem mata.
A marca duns dedos entre a penugem.
Ou um coágulo de dor nos olhos. Muito abertos.
É natural a morte da inocência. (natural & morte
são termos de complexa associação —reconheço-o).
Ah, pobreza do idioma. Incapaz de precisar o martírio.
Agonizantes noites do espécimen que se sabe
definido pela fatalidade. Não antílope. Cão de água.
Pássaro de fogo. Mas também um animal estranho
preso nos confins de Bikanir. A inocência.

Tem de se aprender a despedir-se.
Da metálica ligeireza do velocípede nos passeios.
Da casa onde crescemos. Do medo da noite.
(Imensa atrás dos pórticos). Do Dia de Reis.
Do avô e das suas histórias. Da avó e dos seus doces.
Das tardes de domingo. Despedir-se.
Soltar as amarras. Com a gravidade dos navios.
Com a resignação das formosas criaturas
que nos seus porões atravessam o Atlântico. Cavalos árabes.
Galgos. Macacos. Quetzais. Aves do sol e da sombra.

Chega o tempo em que descobres por detrás do enredado do teu peito
a morte do antigo animal da inocência.
E queres voltar às fotografias.
Ao álbum das primeiras vezes. Quando o aglomerado
de casas era o mundo. E te acordava a música
da chuva nos tectos de zinco. E eras feliz.
E o animal —apenas uma cria. Como tu.
Brincava na planície dum peito sem celas.

Queres voltar. Mas é impossível.
Não há outros paraísos senão os perdidos.

 

Moisés Mayán Fernández (Holguín, Cuba, 1983). Poeta y narrador. Ha sido ganador del Premio de Poesía Ciudad del Che (2007), y del I Premio Gastón Baquero de Poesía, entre otros. Ha publicado los libros de poesía Fábula del cazador tardío (Ediciones La Luz, 2007), El monte de los transfigurados (Ediciones El Mar y la Montaña, 2009) y Cuando septiembre acabe (Ediciones La Luz, 2010).

 

 

 

 
Iris Mónica Vargas (Puerto Rico)

Despacio, el universo se escribe
despacio. Así como las estrellas
van conectándose unas con otras
conforme cesa la claridad cegadora,
los mundos, inseparables,
aparecen entre las distancias, los agujeros
negros se ensanchan y se llenan, las estrellas
nuevas pueblan el brazo de una galaxia
y se esparcen.
¿Sientes miedo?
Yo también siento miedo
muchas veces. Muchas.
Cómo no abrumarse con tanto espacio
incontenible expandiéndote consigo y,
sin embargo, mira la mariposa.
Se deja caer,
planeando entre diminutas olas espirales
en el aire, cual si fuera todo alas
descansando a veces junto
al vapor de un cuerpo
de agua, o de una modesta esponja
empapada, su último cuerpo, una modesta esponja.
El universo se escribe en fragmentos.
Aquí donde me encuentro la magnolia abre
su ojo y mira al firmamento
solo una vez. No importa que el frío,
o el calor, llegue a quemar sus párpados
y obligue a devolverlos a la tierra.
Mañana mirará de nuevo
sin dudarlo un instante.
El tiempo dilata cuando lloras, es verdad,
pero sigue contando los segundos. Llora,
pero sigue adelante, despacio, escribiéndote
poquito a poco como el universo.
Tienes su fragilidad, es cierto,
y como el sol,
su fuerza
y su magnánima altura.

* * *
Devagar, o universo se escreve
devagar. Assim como as estrelas
se vão conectando umas às outras
conforme cessa a claridade cegante,
os mundos, inseparáveis,
aparecem entre as distâncias, os buracos
negros aumentam e enchem, as estrelas
novas povoam o braço duma galáxia
e dispersam-se.
Sentes medo?
Eu também sinto medo
muitas vezes. Muitas.
Como não incomodar-se com tanto espaço
incomportável expandindo-te consigo e,
no entanto, olha a borboleta.
Deixa-se cair,
planando entre diminutas ondas espirais
no ar, como se fosse todo asas
descansando por vezes junto
do vapor dum corpo
de água, ou duma modesta esponja
empapada, o seu último corpo, uma modesta esponja.
O universo escreve-se em fragmentos.
Aqui onde me encontro a magnólia abre
o seu olho e observa o firmamento
uma só vez. Não importa que o frio,
ou o calor, chegue a queimar as suas pálpebras
e obrigue a devolvê-las à terra.
Amanhã observará de novo
sem sequer duvidar.
O tempo dilata quando choras, é verdade,
mas continua a contar os segundos. Chora,
mas segue em frente, devagar, escrevendo-te
pouco a pouco como o universo.
Tens a sua fragilidade, é certo,
e como o sol,
a sua força
e a sua magnânima altura.

 

Iris Mónica Vargas (Caguas, Puerto Rico). Ha escrito para diversas revistas y periódicos. Tiene cuatro libros inéditos, dos de poesía, y dos de relatos cortos. En septiembre de 2013 publico su libro La ultima caricia (de Terranova Editores, en Puerto Rico) el cual ha permanecido en la lista de los más vendidos de la librería Amazon.

 

 

 

 

José Acosta (República Dominicana)

Y de repente

(Aún hay un árbol en mi niñez
que siempre quise trepar)

Y de repente encontrar en mi memoria
el misterio de una puerta
que una vez no quise abrir.
Trasponerla y descubrir del otro lado
el otro destino que nunca tomé.
Verme, entonces, bajo la lluvia
de una ciudad desconocida
ignorando el amor de este perro
que silencioso sigue tras de mí.
Y sentir en mi inconsciente que esta calle
me conoce, y que, tras otra puerta que ahora
me detiene frente a sí, pueden estar
los objetos amados de otra casa mía
o el espanto de hallar de nuevo
la realidad del lugar donde siempre
he permanecido.

* * *

E de repente

(Ainda há uma árvore na minha infância
a que sempre quis subir)

E de repente encontrar na minha memória
o mistério duma porta
que uma vez não quis abrir.
Transpô-la e descobrir do outro lado
o outro destino que nunca escolhi.
Ver-me, então, debaixo da chuva
duma cidade desconhecida
ignorando o amor deste cão
que silencioso segue atrás de mim.
E sentir no meu inconsciente que esta rua
me conhece, e que, por detrás de outra porta que agora
me detém à sua frente, podem estar
os objectos amados da minha outra casa
ou o espanto de achar de novo
a realidade do lugar onde sempre
permaneci.

 

José Acosta (República Dominicana, 1964). Es poeta, narrador y comunicador social. Ha publicado diversos libros casi todos premiados. Poemas y cuentos suyos aparecen en antologías nacionales e internacionales. Es ganador del Premio Casa de las Américas 2015.

 

 

 

 

Liliam Moro (Cuba)

La Habana

Para Glendys Cambero

Como el amor
te adhieres en el alma con tu susurro melancólico.

Decir amor es recordarte
abrazada por álamos suntuosos,
con raíces que escarban tenazmente la tierra
buscando un asidero contra el feroz olvido.

Ciudad enardecida
entre densos vapores de sudor y lavanda,
te aquietas, sin embargo, aletargada, soñolienta,
con la apacible dejadez del verde humedecido
de tus jardines descuidados.

Te vuelves múltiple y diversa
en las piedras estoicas de las columnas y los muros,
los muros de las casas desvencijadas, carcomidas,
de puertas siempre abiertas,
con paredes rajadas por la desesperanza,
piedras que van cayendo con discreción solemne
al compás de la ruina,
como sordos latidos de un corazón exhausto.

Sembrada en adoquines o en asfalto,
impávida ante el tráfago de almas o gorriones,
transitada por miedos vestidos de paisano,
te alzas crepuscular, magnífica, maltrecha,
con tu belleza mórbida embadurnada de consignas.

No importan la erosión del polvo y el salitre,
la sordidez de las perennes cucarachas,
las aguas pestilentes,
los amorosos perros abandonados a su sarna,
los gatos del terrible festín de los hambrientos,
los cuerpos que se compran y venden por las sobras:
ciudad de socavones como desgarraduras
de un alma que no sana,
que no puede cerrar su herida, su desastre,
cada día aumentado como un remordimiento.

Oh ciudad dibujada con volutas de humo,
movida por el son que conjura la muerte,
nacida de la cópula del sueño de unos dioses:
ángel de la bahía,
alas empegotadas de melaza y penuria,
vulgaridad y alcohol,
permaneces, no obstante, con tus muertos ilustres,
con tus medias palabras contra toda retórica,
porque lo tuyo es resistir.

Quiero decir amor pero digo La Habana,
su metáfora.

* * *

La Habana

Para Glendys Cambero

Como o amor
aderes-te à alma com o teu sussurro melancólico.

Dizer amor é recordar-te
abraçada por álamos sumptuosos,
com raízes que escavam tenazmente a terra
procurando um pretexto contra o feroz olvido.

Cidade frenética
entre densos vapores de suor e lavanda,
apaziguas-te, no entanto, letárgica, sonolenta,
com a tranquila preguiça do verde humedecido
dos teus jardins descuidados.

Tornas-te múltipla e diversa
nas pedras estóicas das colunas e dos muros,
os muros das casas arruinadas, carcomidas,
de portas sempre abertas,
com paredes rachadas pela desesperança,
pedras que vão caindo com discrição solene
ao compasso da ruína,
como surdos latejos dum coração exausto.

Disseminada em calçadas ou no asfalto,
impávida perante o trânsito de almas ou de pardais,
percorrida por medos vestidos à paisana,
elevas-te crepuscular, magnífica, maltratada,
com a tua beleza mórbida untada de cautelas.

Não importa a erosão do pó e o salitre,
a sordidez das perenes baratas,
as águas pestilentas,
os amorosos cães abandonados à sua sarna,
os gatos do terrível festim dos esfomeados,
os corpos que se compram e vendem pelas sobras:
cidade de buracos como rachadelas
duma alma que não sana,
que não pode fechar a sua ferida, o seu desastre,
cada dia aumentando como um arrependimento.

Oh cidade desenhada com volutas de fumo,
movida pelo som que conjura a morte,
nascida da cópula do sonho duns deuses:
anjo da baía,
asas pegajosas de melaço e penúria,
vulgaridade e álcool,
permaneces, no entanto, com os teus mortos ilustres,
com as tuas meias palavras contra toda a retórica,
porque o que fazes é resistir.

Quero dizer amor, mas digo La Habana,
a sua metáfora.

 

Lilliam Moro Núñez (Cuba). A publicados de los libros. La cara de la guerra (Madrid, 1972), Poemas del 42 (Madrid, 1989), Cuaderno de La Habana (Madrid, 2005), Obra poética casi completa (Miami, 2013). Su obra poética, narrativa y crítica ha aparecido en numerosas antologías y publicaciones periódicas de Cuba, España y EE.UU. Es ganadora del prestigioso premio de poesía internacional “Pilar Fernández Labrador”.

 

 

 

 

Leo Castillo (Colombia)

Escribo

Escribo sin remordimientos y sin escrúpulos escribo
contra toda previsión estupefacto y plantado escribo
a obscuras mientras camino la hora infernal en contravía yo escribo
mientras converso y me distraigo
ausente escribo
con el semáforo descompuesto freno en seco y escribo
desde la otra acera ya escribo
sin subsidio ni distinciones honoríficas ante mi tumba escribo
sonámbulo y condenado sin redención
bajo el garrote y mientras llueve yo escribo
agachado bajo la luna
el autobús en marcha mientras te beso en la mejilla muchacha yo escribo
escribiendo incluso escribo porque escribo
hago silencio me muerdo la lengua cierro los ojos y escribo
me cojo de las pelotas silbo un motivo popular y escribo
mientras enseño los dientes al espejo
a cambio de algún humilde dolor escribo
a mi ombligo a mi meñique sobre mi cóccix en blanco y negro escribo
con la garganta reseca apurando un duro trago de saliva
sin un peso con el alma arrendada yo escribo
bailando un vals con el diablo y los fantasmas en duermevela
sin despertador
con el corazón desempleado y contra todo pronóstico yo escribo
si se agua la fiesta me atropella un auto
sin punto sin coma sin punto y coma en cama y en coma aliterado
objeto de desconfianza ante la caja registradora escribo
aunque me aprieta un zapato el día de mi muerte
sin remedio no escriba yo por fama
por dinero yo no escriba
en pobreza
sin el miedo anejo a la esperanza
escriba yo porque escribo.

* * *

Escrevo

Escrevo sem arrependimentos e sem escrúpulos escrevo
contra qualquer previsão estupefacto e enraizado escrevo
às escuras enquanto caminho pela hora infernal em contramão eu escrevo
enquanto converso e me distraio
ausente escrevo
com o semáforo estragado travo em seco e escrevo
a partir do outro passeio escrevo
sem subsídio nem distinções honoríficas diante da minha sepultura escrevo
agachado sob a lua
o autocarro em andamento enquanto te beijo na bochecha rapariga eu escrevo
escrevendo inclusivamente escrevo porque escrevo
faço silêncio mordo a língua fecho os olhos e escrevo
pego nas bolas assobio um cântico popular e escrevo
enquanto mostro os dentes ao espelho
em troca de alguma humilde dor escrevo
ao meu umbigo ao meu mindinho sobre o meu cóccix a preto e branco escrevo
com a garganta seca provando um duro trago de saliva
sem um peso com a alma arrendada eu escrevo
dançando uma valsa com o diabo e os fantasmas nos sonhos
sem despertador
com o coração desempregado e contra qualquer prognóstico eu escrevo
se a festa se agua atropela-me um carro
sem ponto sem vírgula sem ponto e coma na cama e em coma aliterado
objecto de desconfiança perante a caixa registadora escrevo
ainda que me aperte um sapato o dia da minha morte
sem remédio que não escreva eu por fama
por dinheiro não escreva eu
na pobreza
sem o medo anexado à esperança
que eu escreva porque escrevo.

 

Leo Castillo (Bolívar, Colombia, en 1961). Es poeta, novelista, narrador breve, traductor del francés y ensayista. Algunos de sus libros son: Convite (Cuentos), 1992; El otro huésped (Poesía), 1995; Al alimón Caribe (Cuentos), 1998; De la acera y sus aceros (Poesía), 2007; Labor de taracea (Novela), 2015, entre otros.

 

 

 

Noticia biográfica

Sandra Santos (Portugal, 1994). Estudiante, poeta, escritora y traductora. Licenciada en Lenguas y Relaciones Internacionales (Universidad de Oporto), En el presente, está adquiriendo el máster en Estudios Editoriales (Universidad de Aveiro). Participa en diversos proyectos culturales, artísticos y literarios. Traduce del portugués e inglés al español y del español e inglés al portugués. Sus traducciones están publicadas en Portugal, España y América Latina, en los blogs y revistas “Cuaderno Ático”, “Buenos Aires Poetry”, “escamandro”, “Círculo de Poesía”, “Poesia Vim Buscar-te”, “Otro Páramo”, “La Raíz Invertida”, “mallarmargens”, “Bitácora de vuelos”, “Emma Gunst”, “Enfermaria 6” y “El Coloquio de los Perros”. Comparte su labor poética y artística en su blog: http://sandrasantos-ss.blogspot.pt/.

Jonatán Reyes (San Juan, Puerto Rico, 1984). Poeta y editor. Bajo el seudónimo de Jonatan Medusa publicó Hologramas Exiliados (plaquette, 2012) y los libros Actias Luna (2013), Aduana (2014), Sunny Sonata (2014). Su poesía ha sido publicada en diversas revistas internacionales de literatura y poesía, de países como, Colombia, Argentina, Venezuela, España, Grecia, Italia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, y México. Parte de su trabajo ha sido un incluido en varias antologías internacionales, como la Antología de Poetas Latinoamericanos (Imaginante Editorial, Argentina, 2015) y Voces de América Latina (Mediaisla Editores, New York, 2016). Lo han invitado a diversos festivales y encuentros de poesía, entre ellos, al “I encuentro latinoamericano de poetas del Itsmo”, al II Festival Internacional de lectura “Agua Dulce Caracola” (México, 2015), al IX Festival Internacional de Poesía del Caribe (PoeMaRío)” en Barranquilla, Colombia, y al reciente V Festival Latinoamericano de Poesía Ciudad de Nueva York. Es finalista del III y del IV Premio Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”. Recientemente preparó la antología bilingüe (español/portugués) “Del Triángulo de las Bermudas a Lisboa: 18 poetas puertorriqueños que se publicó en la revista colombiana “Otro Páramo”. Su poesía ha sido traducida al italiano, griego y portugués.