Herida del juglar: poemas de Jaime García Maffla

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Herida del juglar: poemas de Jaime García Maffla

Estos poemas son una selección de la antología Herida del juglar. Antología poética íntima (1972-2016). Hebel ediciones.

 

 

Vive si puedes

Vive si puedes
Fueron las tres palabras
Que le dijo a su propio corazón
Al saber que debía
Despojarse de todo e ir al desapego,
Plantar en su jardín la flor morada del
Desprendimiento.
Ahora, si puedes, vive,
Así se dijo,
Así oyó de sus labios la razón
Siendo él su contrario,
Siendo él mismo aquel otro
Que en enemigo suyo se volvía,
Luego de abandonada la vida que una vez
Fuera su aliento,
Su alimento y su senda,
Cuando
Su alma hacía de
Norte a sus pasos.
Y ahora se lo dice:
Vive si puedes, vive…
Ajeno ya de sí, cuando el final del día
Le hace el exiliado de su ensueño
Y le convoca
En el oscuro huésped de su razón del día…

 

La poesía

A Indrán Amirtanayagám

No haces ya
Los versos, no los haces.
Tal vez la poesía
Sea sólo una forma de señal
De los atardeceres de tu alma.
Mas no compones,
Ni dices ni callas.
Tal vez por compañía
Has de tenerla o por consolación
Que es
Vana estadía la tuya en las palabras,
Como en tu paso,
Si es que dejas huella.
Acaso
Un recuerdo o un amor o un adiós,
Pues ya no sabes
En cuál lugar de ti estás ahora.

 

Hermano

Búscate, hermano,
Si llegas a encontrarte
Cuéntame en qué lugar estás
Y cuál te hallas,
Qué razón tienes de ti mismo,
Cómo vives,
Si vives; si te llega
Noticia de tu alma
Dime el estado de sus cosas,
Si penosa o serena es su navegación,
Si el día la recibe o le es extraño.

 

Nombres

Detenidas las barcas…
Los marineros
Pintan los nombres,
De sitios o mujeres en la proa,
Tejen las velas rotas.
Hay voces y en el fondo del agua
Están los residuos del viaje.
El sol cae benévolo
Pues todavía es la mañana.
Han hecho un alto,
Como los hombres y el deseo.
Las barcas detenidas
Ahora navegan por el tiempo
Que acaricia sus quillas
Con ese amor alado de las ondas.

 

Herida del juglar

Lo dije siempre y de ello me convenzo,
Que la ocasión, nunca se nos ofrece,
Ni se nos acomoda,
Y que la estrella fija de todo nacimiento
Discurrió por el nuestro y desatina
Hasta el presente desde entonces.
Que la fortuna en creces, si en dobleces rica,
Cuando el cauce descubre de nuestras aguas diáfanas
No lleva ni convida su curso, ni se vuelve o pregunta
O raciocina, vuelve
Su mirada a los lares que a nuestro lar vigilan.

 

Acude pues que ignoras

A Pablo García Arias

Acude, pues que ignoras
Todo cuanto de los otros en ti hay,
A tu interior,
Como a la luz las mañanas acuden.

En el ámbito solo de algún día
Antiguo,
Tu nombre graba
Y así al concluir el día también concluya.

El desencanto de querer comprender
Tuyo no sólo es
Sino de la naturaleza toda,
Aunque la comprensión para ella no fue hecha

Sino el existir,
Zumo entero en las horas que rosas son Cogidas
En el jardín eterno del fluir que se agota.

 

Del juglar a su amada
¿Querías un monje? Ya lo soy,
Mírame consagrado al rito de tu lecho.
No ejerzo mucho la imaginación
Sino más bien me paso el día mirando
Cómo va deslizándose el tiempo por la luz.
Mis emociones son como el jardín que cuidas,
Visibles todas y dispuestas en surcos.
Me apego mucho a las hojas que escribo,
A las pocas palabras que puedo redactar
Porque me vienen desde no sé dónde, no las sueño
Aunque sí las espero a la hora del Ángelus.
No sé si existo pero estoy contigo,
Soy parte de tus cosas y mi alma está en paz.

 

En razón

A Lelo Voce

Viento que viaja
Entre sus propias manos
Hacia antiguas imágenes de sí
Y de la transparencia que lo hace.

Viento que de un abandonado
Solar donde las Gracias
Esperan para ser encontradas
Por quien espera que ellas lo encuentren.

 

Los poetas

A Alfredo Pérez Alencart

Los poetas son como los pájaros:
Ninguna
Cualidad aparte de volar y cantar,
Ninguna posesión que no sea el aire.

Inofensivos y depredadores
Lloran con el llanto del mundo
Y el dolor del dolor es su dolor.
Saben lo que la vida es y no pueden vivir.

(Los hombres de negocios, en cambio,
Son como los aviones:
Vuelan más alto
Y verdaderamente llegan a algún sitio).

Efímeros y bellos,
Van tras de su alimento
Por eras de los sueños o jardines del duelo,
Y las palabras son sus plumas.

Sienten la eternidad en el instante,
Pues nada
Sino el instante eterno tienen,
Como su vuelo que son sus canciones.

Nada pueden hacer
Como no sea decorar las calles,
Nada sino ser aire,Si no es el nido de sus versos nada saber hacer.

 

Vea también: poemas de Nelson Romero Guzmán.

Colibri

Noticia biográfica

Jaime García Maffla (Cali, Colombia, 1944). Poeta, filósofo y ensayista. Realizó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes y un Máster en Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana. Considerado un experto en la obra de Cervantes, es uno de los poetas más relevantes de Colombia y Latinoamérica. En 1997 recibió el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia. Sus poemarios son: ‘Morir lleva un nombre corriente’ (1969); ‘Guirnalda entre despojos’ (1976); ‘En el solar de las gracias’ (1978); ‘La caza’ (1984); ‘Las voces del vigía’ (1986); ‘Poemas escritos a lápiz en un viejo cuaderno’ (1997); ‘Vive si puedes’ (1997); ‘Al dictado’ (1999); ‘Caballero en la Orden de la Desesperanza’ (2001); ‘Antología mínima del doncel’ (2001); ‘Poemas del no-decir’ (2011); ‘Buques en la Rada–Lais’ (2014) y ‘De las señales’ (2014).