Zakarías Zafra, poeta venezolano

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Zakarías Zafra, poeta venezolano

rotas estas manos voy claramente a tu silencio
/en la casa de los sordos
convoqué la última palabra
cuando te dije no éramos lloraste
cuando reuní a los tres rasgaste la garganta
ahora cruzo balcones
naves sin ecos
siete templos de tejidos rotos
nadie me dice si hay ruido después

 

en el horizonte frío ahogo una búsqueda

te nombro
y el cuerpo se retira de la memoria

te invoco
luego me enfrenta la ida

salgo, tiento
experimento la vacuidad sobre la textura

*Poemas de Al otro lado de la vía oscura (Ediciones del Movimiento, 2015).

En la oscuridad del cuerpo nos enfrentamos

nos buscamos ahí donde todas las viscosidades se rehacen

separamos los fuegos
iniciamos la llamada constante

y del otro lado no queda nada
salvo lo que nombra
la impaciencia

 

Tú me despiertas entre las sábanas y el amanecer se inaugura en un roce irrepetible.

Yo te detengo en el frágil suceso.

Esperamos tanto para este desmayo.

Mudanzas

Si hemos llegado a un lugar sin nombre
si la palabra que nombra se mudó primero
si la ciudad se fue y se llevó el asentamiento
¿cuál será nuestra morada?

El beso, la sangre, la asfixia, la roca,
la perplejidad.

 

Fui otro, muchas veces. Amé con estridencia y me hice hiel, demonio, salvajismo. Pero regresé limpio, ligero, sin piedras en las uñas ni sangre en los zapatos. No dejé hijos ni secretos en los senderos. A todos esos hombres los borré. Solo quedó este, dócil, leal, para la reverencia.
Dibuja un cuerpo sobre otro. Miéntele y pásale por debajo. Dile que en esa posición la verdad no alumbra.

~

En la última habitación estamos nosotros. La lámpara ilumina con pánico lo poco que sabemos. No mires, ya todos salieron.

~

Distrae la angustia, conviértela en perro, en llave, en sombra.

~

Llámale casa, augurio, cenicero, pero apúrate a borrar el epitafio.

~

La luz cae primero. Es necesario distraerse. Las sábanas se revelan por nosotros.

~

Entra temprano y por debajo. No defraudes ninguna rigidez.

~

Reconstrúyeme con calmas, con tensiones, con desplazamientos. Algo de mí sobrevivirá la grieta.

~

Silencia el porvenir de esta casa. Urgen las respuestas.

~

Divídete, regresa, remedia esta obsesión por el aullido. Yo prometo echar a todos los demonios del habla. Haré caso.

~

La noche no querrá conservar la afonía. Me pierdo sin dejar rastros, voy dejando un habla en el poema.

~

De Ociosa brevedad (Inédito).

 

I FESTIVAL DE POESIA DEL REINO ANIMAL

Ninguno ha podido decir
(quién sabe si por temor al desprestigio)
que la poesía es un invento de la fatiga.

Ella, coinciden todos,
revuelve unas supuestas sensibilidades
y le otorga otros atributos
a los dedos.

De lo demás
(rasguños, lenguajes, negociaciones)
se encargan los guardaparques.
La poesía es perezosa
y es incapaz de vencer la siesta.

Pero aquí, además de árboles, hay corrales,
largos pasadizos y palabras envueltas en moco verde.
Casi todos están incomunicados
y el aire es tan opaco
que hay una sola verdad.

Cada tarde,
cerca del lago de los caimanes,
se decide
quién hará la digestión con los visitantes.
Quién, con los mismos sonidos
y la mitad del instinto,
puede generar más aplausos mecánicos.

La contienda es inhumana.

Los de allá se burlan de los de aquí.
Los de aquí no quieren saltar la reja,
tal vez por respeto a la violencia (o por horror al prestigio).

De cuando en vez hay una matanza
pero la nube de polvo
escribe siempre una versión parecida.
No hay cambios en las carteleras
ni mucho menos en los mapas o en las guaridas.

Los de aquel lado defienden su hondura.
Los de este no saben si es barro o asfalto seco.

Muchos han visto cómo lo hacen.
Es casi pública
la forma en que defienden su grandeza.

Les dicen poetas, pero se predan.
Los llaman por un nombre, pero es incorrecto.

Habría que olvidar tanta bajeza:
La Casa del Ser es un zoológico.

 

El hombre quiere ser volcán
y dejar más que el suceso después de la lava.
Quiere estallar, derrumbar pueblos, prolongar su erupción hasta la niebla.
El hombre despierta y se erosiona.
El hombre estalla y cambia el paisaje.

El hombre no quiere el ahogo de una sola nube,
no quiere la calma de los balcones de agua en el horizonte
el hombre ígneo
el hombre piedra
puede no despertar nunca
puede renunciar al estallido y dejar el magma como nieve
pero el hombre quiere ser volcán
porque el calor lo convoca
y su contextura está hecha para el incendio

el hombre volcán quiere estar despierto
y fijar su casa en la explosión inaudita
en el fuego que él es
y que en él camina
el hombre volcán no quiere volver a ser hombre, sino estruendo
y la superficie de la tierra lo soporta
y lo enardece

el hombre volcán busca el derrumbe para parecerse a la historia
el hombre volcán busca el reposo y la soledad inmensa
pero solo después de haberse estrenado en la llama
el hombre quiere ser volcán
para ser volumen, hoguera, espejo
y que su vigor sacuda las ciudades
y todo su ardimiento se recuerde en las velas

el hombre quiere ser volcán
quiere que su temblor se anuncie y se vea de lejos
quiere estar a la altura de su fiebre
el hombre quiere ser volcán
para que la noche decaiga ante su aliento de ceniza
y los caminos carguen las piedras que lo proclaman desde el origen

el hombre quiere ser volcán
porque una convulsión incesante se lo advierte
y temen los suelos y quienes los habitan
porque el estallido no acontece sino con días aciagos
y desangramientos de fuego

el hombre quiere ser volcán y no sabe
solo lo presiente el humo que habla
desde él
y antes.

 

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Noticia biográfica

Zakarías Zafra Fernández (Barquisimeto, Venezuela, 1987). Escritor, músico y gestor cultural. Ha escrito los poemarios Quinquenio (2009), El bemol de los latidos (2011), Al otro lado de la vía oscura (Ediciones del Movimiento, 2015), y el libro de cuentos cortos Blanda intuición de párpados (Librero ETC, 2014). En 2012 resulta ganador del concurso nacional “Découverte de la Francophonie”, otorgado por la Embajada de Francia en Venezuela. Textos suyos han sido publicados en los portales Qué Leer, Ficción Mínima y Sorbo de Letras, incluidos en revistas literarias como Letralia, Buriñón y Cantera, y en antologías digitales como el Stand Up Poetry, Los poetas del cinco y la selección de poesía joven venezolana Entremuros en el blog Décima Avenida.

Actualmente escribe para el diario El Nacional y mantiene una columna en el portal de literatura venezolana Ficción Breve. Es además cofundador del Slam Poetry Barquisimeto, profesor de Estética de la Música en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado (UCLA) y conductor del programa radial Sonidos de Vanguardia (Fama 98.1FM-Circuito Éxitos), dedicado al jazz y la crítica cultural. Obtiene en 2013 una Especialización en Periodismo y Ciencias de la Información (Universidad Miguel de Cervantes, España) y es tesista de la Maestría en Literatura Latinoamericana (UPEL).

Su trabajo literario inédito abarca la narrativa breve, el ensayo y la dramaturgia.